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Contabilidad doméstica: cómo controlar los gastos e ingresos de tu casa para poder mejorar tu economía

Ante la escalada de los precios que comenzó en 2021, resulta imprescindible llevar un buen control de la economía doméstica para ahorrar. En este artículo, te damos las claves para controlar tus gastos e ingresos.

Contabilidad doméstica: cómo controlar los gastos e ingresos de tu casa para poder mejorar tu economía

8/8/2022

¿Cómo puedo mejorar mi contabilidad doméstica? La pandemia del coronavirus y el estallido de la guerra de Ucrania han afectado gravemente a la economía mundial, y cada vez es más caro vivir. 

De acuerdo a los últimos datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), el pasado mes de julio la inflación subió un 10,8% frente al mismo periodo del ejercicio anterior, como consecuencia, principalmente, del aumento de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas y de la electricidad. 

Esta tasa supone un incremento de seis décimas con respecto al mes de junio, cuando la inflación se situó en un 10,2%, y representa el nivel más alto de inflación desde septiembre de 1984.

Además, en el caso de la inflación subyacente, que no tiene en cuenta los alimentos no elaborados ni los productos energéticos, se ha registrado una subida de seis décimas hasta el 6,1%, lo que representa el dato más alto desde enero de 1993. 

Los resultados registrados en el mes de julio continúan con la tendencia alcista que comenzó a verse ya en 2021, año en el que la inflación fue encadenando subidas hasta cerrar el ejercicio con una tasa interanual del 6,5% en el mes de diciembre y un promedio anual del 3,08%, el más alto de la última década. 

Desde entonces, y con excepción de un pequeño oasis alcanzado en el mes de abril, cuando la inflación bajó un punto y medio hasta situarse en un 8,3%, la tasa no ha dejado de aumentar, y en ningún momento ha logrado situarse por debajo de los registros del año pasado. 

Ante este progresivo encarecimiento de los precios, tener una buena economía en el hogar y hacer buen uso del dinero resulta cada vez más imprescindible, pero controlar los gastos del hogar no siempre es fácil. En este artículo, te explicamos cómo controlar tus gastos e ingresos para poder disfrutar de una buena contabilidad doméstica. 

¿Cómo controlar los gastos e ingresos para mejorar la contabilidad doméstica?

La contabilidad doméstica, también conocida como economía doméstica o economía del hogar, es aquella que hace referencia al control de los gastos e ingresos de una casa o familia. Es decir: es aquella que aborda cómo se gastan, invierten y ahorran los recursos económicos en el ámbito familiar.

Independientemente del modelo familiar en el que uno se encuentre, llevar una buena economía doméstica es fundamental para poder tener una salud financiera que permita cubrir las necesidades básicas del día a día y hacer frente a posibles imprevistos que puedan amenazar nuestra estabilidad económica. De lo contrario, podríamos vernos en la incómoda situación de llegar a final de mes con el dinero justo y con la preocupación de que aparezca algún gasto que no podamos asumir. 

Para poder disfrutar de una buena economía doméstica, es imprescindible conocer con la mayor exactitud posible la situación financiera en la que nos encontramos. Y para ello, debemos fijarnos en dos variables: los ingresos y los gastos.

En el caso de los ingresos, se deben tener en cuenta las rentas de todos los miembros de la familia, tanto si provienen de un trabajo como de una pensión o de las rentas de un alquiler o propiedad.

En el caso de los gastos, se debe tener en cuenta cualquier pago que se realice, ya sean gastos fijos como el de la hipoteca o la letra del coche como gastos variables como el de la compra o una cena que hayas tenido con amigos o familiares. Dado que los gastos no son los mismos cada mes, en este caso deberemos hacer una estimación del gasto promedio que tenemos mensualmente. 

Con estas dos variables, podemos hacernos una idea más o menos clara de nuestra situación económica y analizar posibles errores y oportunidades de ahorro. Basta con que restemos los gastos que generemos a los ingresos que percibamos para descubrir en qué situación nos encontramos.

En caso de que los gastos superen a los ingresos, es decir, si la resta es negativa, resultará evidente que debemos hacer un cambio en nuestra economía doméstica, sobre todo si esta situación se repite de manera constante con el paso de los meses.

Pero además, si los gastos representan alrededor del 90% de nuestros ingresos, también deberemos hacer cambios, ya que nuestra situación es muy inestable. Es entonces cuando entran en juego los presupuestos, una herramienta que nos ayudará a ahorrar y sanear nuestras finanzas.

La importancia del presupuesto para mejorar la contabilidad doméstica

A la hora de mejorar y planificar nuestra economía doméstica, debemos elaborar un presupuesto que refleje todos nuestros ingresos y gastos de la manera más realista posible y fijarnos un objetivo de ahorro realista, una meta coherente que podamos alcanzar teniendo en cuenta nuestra situación actual. 

En este proceso, lo primero que debemos hacer es analizar nuestros gastos y clasificarlos según lo prioritarios y previsibles que sean. Así, podemos diferenciar entre los distintos tipos:

  • Gastos de primera necesidad: son todos esos gastos imprescindibles para poder tener una vida digna. Es decir: todos aquellos que no podemos aplazar, como pueden ser los gastos de vivienda, de comida o de energía, entre otros. 

  • Gastos necesarios: son gastos que, si bien no resultan imprescindibles para saciar unas necesidades básicas, sí son importantes. Estos gastos se pueden aplazar dependiendo de la situación financiera en la que nos encontremos y pueden ser desde los gastos de la ropa y calzado hasta los gastos del coche

  • Gastos prescindibles: son todos esos gastos que no resultan imprescindibles para vivir, es decir, aquellos que dedicamos al ocio, ya sea en viajes o comidas o cenas con amigos o familiares. 

  • Gastos imprevistos: son aquellos que, tal y como su propio nombre indica, no se pueden prever, como puede ser una reparación del coche o de la caldera. 

En base a esta clasificación, podemos identificar entre los gastos que tendremos que asumir siempre y aquellos que podemos reducir o eliminar y elaborar un presupuesto acorde a nuestras necesidades. Para ello, podemos recurrir a varias fórmulas, como la regla del 50/30/20, el método Kakebo o el método Harv Eker. 

  • La regla del 50/30/20: se trata de una regla que establece que los usuarios deben destinar un 50% de sus ingresos a los gastos de primera necesidad, como los gastos de vivienda o alimentación, un 30% a los gastos prescindibles y un 20% al ahorro. 

  • El método Kakebo: se trata de una técnica de ahorro de origen japonés que se basa en anotar los gastos diarios que se vayan realizando a lo largo del mes. Estos gastos se clasifican en cuatro categorías: gastos de primera necesidad, gastos de ocio, gastos de cultura y extras o imprevistos. Al ir anotando diariamente los gastos que se vayan realizando, a finales de mes se podrá visualizar claramente cómo se invierte el dinero e identificar oportunidades de ahorro. 

  • El método Harv Eker: se trata de una técnica de ahorro que propone dividir los ingresos en seis categorías: un 50% se destina para cubrir las necesidades básicas, un 10% para el ahorro, un 10% para la formación, un 10% para las inversiones, un 10% para el ocio y un último 10% para los donativos.

Elaborar un presupuesto realista es más complicado de lo que parece, sobre todo cuando empezamos a ahorrar. Por eso, es importante que lo revisemos mensualmente para que adecuemos nuestra distribución del dinero a nuestra situación real y a los posibles cambios que puedan producirse en nuestros gastos e ingresos. 

A la hora de ahorrar, debemos mantenernos firmes a nuestros objetivos y hacer todo lo posible por alcanzarlos. En caso de que tengamos problemas para ceñirnos a los presupuestos que vayamos elaborando, podemos recurrir a una cuenta ahorro en la que ir ingresando mensualmente nuestro dinero y a alguna aplicación o plataforma que permita hacer un seguimiento de los gastos que vayamos realizando sin necesidad de recurrir al Excel.

Además, es recomendable que comparemos precios, tanto de los distintos supermercados como de las compañías que proporcionen servicios a nuestro hogar, y que mantengamos nuestro nivel de endeudamiento controlado y por debajo del límite del 35% de los ingresos fijado por los expertos. Poco a poco, podremos ver cómo nuestro colchón financiero aumenta y podremos