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Guía para no caer en estafas y conseguir un préstamo 100% seguro y fiable

En la red podemos encontrar muchas ofertas de préstamos rápidos y baratos, pero no todas son fiables. Detrás de alguno de los bancos y entidades que se anuncian en internet se encuentran estafadores que solo buscan quedarse con nuestro dinero. En esta guía, te damos las claves para identificarlos y encontrar un préstamo personal fiable.

¿Dónde pedir préstamo personal fiable?

20/1/2022

¿Dónde pedir un préstamo personal fiable? Cuando buscamos financiación, esta es una de las preguntas que más solemos repetirnos. Y no es de extrañar, considerando las terribles consecuencias que un mal crédito puede tener para nuestra economía

A la hora de contratar un préstamo, es imprescindible que comparemos el mayor número de ofertas posibles para encontrar la que mejor se ajuste a nuestras necesidades y capacidades económicas.

Cada banco tiene sus propios requisitos y costes de contratación, así que, si queremos evitar problemas de sobreendeudamiento, tenemos que estudiar y comparar sus condiciones y contraponerlas con nuestra propia solvencia, es decir, con nuestros gastos e ingresos mensuales. 

Pero ¿en qué debemos fijarnos? Cuando no se tienen los conocimientos básicos, un contrato de préstamo puede parecer un documento extremadamente confuso, y podemos vernos sobrecogidos por tanta información nueva. Para ayudarte a encontrar préstamos personales fiables, en este artículo vamos a explicar una serie de conceptos que te permitirán identificar las buenas y las malas ofertas

¿Qué es un préstamo personal?

Un préstamo personal es un producto financiero por el que un banco o entidad bancaria otorga una determinada cantidad de dinero a un usuario con la condición de que devuelva tanto el importe prestado como los intereses y gastos derivados de la operación dentro de un plazo de amortización concreto.

Este tipo de productos deben devolverse en cuotas mensuales, cuya cuantía se calcula en función del importe prestado, el plazo de devolución contratado y los intereses que se aplique. Sus condiciones y requisitos, además, son únicas para cada banco, por lo que dependiendo de la entidad se podrá acceder a una menor o mayor financiación. 

¿Cómo se calcula la cuota mensual de un préstamo?

La cuota mensual es el importe que debemos pagar mes a mes para devolver nuestro crédito. Esta cantidad viene determinada por los tipos de interés, el dinero prestado y el plazo de devolución solicitado, y se calcula sumando el importe total del préstamo y los intereses que se le aplican y dividiendo este resultado por el plazo de amortización contratado. 

Cuanto mayor sea el plazo de devolución que hayamos solicitado, menor será el importe que tendremos que pagar mes a mes. Pero cuidado: esto no significa que el crédito sea más barato, sino todo lo contrario. Aunque a primera vista los préstamos con un largo plazo de devolución puedan parecer más baratos por sus cuotas mensuales reducidas, la realidad es que los préstamos son más caros cuánto más tardemos en amortizarlos, ya que estaríamos abonando intereses durante mucho más tiempo. 

Es decir: a pesar de que al principio tengamos la sensación de que estamos ahorrando, la realidad es que a la larga habremos pagado mucho más por el crédito que si hubiéramos elegido un plazo de devolución más reducido.

Por eso, si queremos disfrutar de un préstamo más barato, es recomendable que analicemos nuestra solvencia y capacidad para devolver el dinero en el menor tiempo posible. Si podemos asumir el pago de unas cuotas más elevadas sin que esto comprometa nuestras finanzas mensuales, es recomendable que elijamos plazos de devolución cortos, ya que acabaremos pagando menos intereses. 

Cómo encontrar un préstamo personal fiable: claves para no jugársela

Cada vez hay más opciones para conseguir préstamos rápidos y baratos, pero no todas son seguras. Ahora que ya no es necesario acudir a las sucursales bancarias en busca de financiación y que se pueden realizar solicitudes de préstamo online, han surgido muchos ciberdelincuentes que, haciéndose pasar por acreedores o instituciones financieras especializadas en microcréditos o créditos rápidos, se aprovechan de las necesidades y miedos de los usuarios que buscan financiación para estafarles y quitarles su dinero. 

Algunos de estos estafadores utilizan métodos rudimentarios y fáciles de detectar, pero otros, mucho más sofisticados, son capaces de construir una marca falsa y aparentemente fiable con la que atraer a sus víctimas.

Para no caer en sus trampas, estas son algunas de las claves en las que debes fijarte para saber si estás contratando un préstamo personal fiable o no.

La URL de la página web

Si vamos a solicitar un crédito por internet, debemos asegurarnos que el dominio web es completamente seguro, ya que muchos ciberdelincuentes utilizan páginas web falsas para estafar a sus clientes.

Para asegurarnos de que una página web es fiable, debemos comprobar si cumple con el protocolo SSL (secure sockets layer), una forma de conexión cifrada de datos que establece una comunicación segura entre el usuario y la empresa.

Para ello, debemos fijarnos en que la dirección web empiece por “https” y tenga un candado a su izquierda. De este modo, sabremos si nuestros datos están a salvo o no. 

La información del sitio web 

Otro aspecto que nos ayudará a identificar si estamos ante una web falsa es su propio contenido.

Cuando visitamos el site de un banco o entidad financiera fiable, como puede ser el Santander o el BBVA, encontramos secciones como el Aviso Legal, en la que aparecen desde las condiciones de uso hasta la denominación social de la entidad, su dirección y número de registro, entre otros, así como información relacionada con sus tarifas, requisitos y vías de contacto, ya sea por teléfono, correo electrónico o por la propia web. 

La ausencia de estos datos en la página web es una prueba de que estamos ante un estafador. Pero ojo: no te confíes. Aunque la mayoría de sitios webs falsos no tengan sección de Aviso Legal, puede darse el caso de que un estafador haya falsificado los datos para incluir este apartado en su web, por lo que debemos verificar su información, sobre todo si el nombre de la entidad no nos suena de nada. 

Para asegurarnos de que el acreedor es fiable, debemos comprobar si aparece en los registros del Banco de España, en el caso de que se trate de una entidad de crédito o de un intermediario de crédito inmobiliario o acreedor inmobiliario, o, en su defecto, si forma parte de la Asociación Española de Micropréstamos (Aemip) o del Registro Mercantil de nuestra localidad, en caso de que estemos ante una compañía especializada en microcréditos. 

Además, a la hora de navegar por las páginas web de supuestos acreedores, es recomendable que nos fijemos en la ortografía y redacción: los bancos e instituciones financieras fiables la cuidarán al máximo, así que, si detectas un exceso de errores de ortotipográficos, lo más probable es que estés ante un estafador. 

La manera de anunciarse 

Si no has solicitado información previamente y alguien con un número extranjero te ofrece un préstamo a través de las redes sociales o canales de comunicación como Whatsapp o Telegram, no lo dudes: lo más probable es que se trate de una estafa. 

Las entidades financieras no ofrecen, por norma general, préstamos a usuarios que residan en otros países, ya que, en caso de impago, sería mucho más complicado reclamarles el dinero.

Por eso, si recibes una oferta sorprendentemente buena de un número extranjero, no te confíes. Como dice el dicho, no es oro todo lo que reluce, y mucho menos si hablamos de dinero.

Los pagos por adelantado 

Dejémoslo claro: ninguna entidad crediticia fiable te pedirá que hagas un pago por adelantado, ya sea de las comisiones, del importe vinculado al seguro, de los honorarios o de la propia cuota del préstamo antes de firmar el contrato y entregarte el dinero solicitado. 

Independientemente del pretexto que utilice, si una entidad te pide que hagas un pago por adelantado antes de enviarte el dinero, desconfía, porque lo más probable es que se trate de una estafador. 

Fíjate en el contrato

La concesión de todo préstamo, independientemente de su importe y finalidad, debe ir de la mano de un contrato en el que aparezca toda la información relacionada con el producto, es decir: el importe, los tipos de interés, las comisiones, el plazo y método de devolución, etcétera, etcétera. 

Si una entidad financiera no quiere ofrecerte ningún tipo de contrato antes de concederte el préstamo, ni lo dudes: es un estafador. Si nos lo ofrecen, sin embargo, tampoco te fíes, sobre todo si el nombre de la entidad no te suena. Antes de dar por bueno cualquier documento, debes revisarlo en profundidad y fijarte en todos los detalles. 

Si está mal redactado o no tiene toda la información, es probable que se trate de un contrato fraudulento. Lo mismo ocurre si el acreedor es, por ejemplo, inglés y el contrato está en francés. Ve con cuidado, léelo todo varias veces y contrasta los datos: así evitarás un posible fraude. 

Busca información 

Leer opiniones en internet sobre la entidad financiera con la que se quiere contratar un préstamo puede ayudar a detectar posibles fraudes y estafas. Si se tiene la sospecha de que se está ante un posible estafador, es recomendable hacer una pequeña investigación, ya que, si se está ante un timo, es probable que otro internauta lo haya denunciado.

En este sentido, no obstante, es recomendable que se evite leer solo las opiniones que hay en el propio dominio web, ya que suelen estar falseadas. En cambio, se debe apostar por recabar información en otros sitios, foros y páginas especializados en préstamos

Aun así, si después de la investigación se siguen teniendo dudas sobre la entidad de crédito, lo mejor que se puede hacer es descartarlo. El dicho ya lo dice: es mejor prevenir que curar.

Por eso, aunque no tengas pruebas, si sospechas que el acreedor puede ser un posible estafador, lo mejor que puedes hacer es buscar financiación en un banco o entidad financiera consolidados y conocidos. Así te asegurarás de que contratarás un préstamo personal fiable. 

Aspectos a tener en cuenta antes de firmar el contrato: cómo encontrar un préstamo personal fiable y seguro

Ahora que ya sabemos en qué debemos fijarnos para no caer en posibles estafas, toca responder a otra duda bastante común: ¿cómo podemos encontrar un préstamo fiable y seguro

Algunas entidades crediticias, pese a ser completamente legítimas, pecan de una falta de transparencia que puede traer importantes consecuencias a los usuarios, que pueden verse sorprendidos por unas comisiones e intereses que no esperaban.

Para evitar disgustos antes de que sea demasiado tarde, estos son algunos de los aspectos clave en los que debemos fijarnos antes de contratar un préstamo:

Los tipos de interés

Los intereses son, básicamente, el dinero que debemos pagarle a la entidad por habernos concedido el dinero. Se trata de un porcentaje del importe total del préstamo que varía dependiendo tanto de la cantidad y el plazo de amortización solicitado como de la entidad financiera con la que se quiera firmar el crédito. 

Podemos establecer dos tipos de intereses: el TIN, tipo de interés nominal, y la TAE, tasa anual equivalente.

  • TIN: es el porcentaje fijo que se establece como concepto de pago por el préstamo, lo que marca cuánto cobrará el banco por el dinero prestado. Este porcentaje hace referencia tan solo al tipo de interés acordado: no incluye ningún otro tipo de gasto asociado a la contratación.

  • TAE: es el porcentaje que, teniendo en cuenta el plazo de amortización, indica el coste efectivo que se debe asumir por el préstamo, incluyendo tanto el tipo de interés como las comisiones y gastos asociados al crédito. Dicho de otro modo: es el porcentaje que define de forma clara cuánto nos costará realmente el crédito.

A la hora de comparar ofertas y de firmar un crédito, es importante que nos fijemos en la TAE y no en el TIN, ya que refleja de forma más clara el precio que tendremos que pagar por el dinero prestado.

En algunas ocasiones, puede darse el caso de que una entidad crediticia nos ofrezca un préstamo con un TIN al 0%, una propuesta aparentemente atractiva que, sin embargo, puede acabar siendo mucho más cara por los gastos asociados y comisiones que no se reflejan en este porcentaje.

Por eso, a la hora de estudiar ofertas, no debemos quedarnos solo con el porcentaje del TIN, sino que tendremos que buscar siempre el porcentaje de la TAE para evitar sorpresas desagradables.

Además, es importante que a la hora de contratar un crédito nos fijemos también en los intereses de demora, es decir, el porcentaje que nos aplicarán en caso de que nos retrasemos en el pago de las cuotas mensuales. 

Estos intereses suelen ser mucho más altos que los intereses ordinarios y, en caso de impago, pueden encerrarnos en una complicada espiral en la que cada vez se vayan generando más y más intereses, hasta el punto en el que la deuda sea completamente inasumible, así que conviene que busquemos ofertas en los que no sean demasiado elevados. 

Las comisiones

Las comisiones son las cantidades que las entidades bancarias cobran a sus clientes por sus servicios. Estas comisiones son libres, es decir, cada banco puede aplicar libremente las tarifas que considere y afectan a todo tipo de productos financieros. 

En el caso de los préstamos personales, las comisiones que más se suelen aplicar son las de estudio, apertura y amortización anticipada.

  • Comisiones de estudio: es la cantidad que la institución financiera cobra por las gestiones que debe realizar para verificar la solvencia económica de su cliente y la viabilidad de la operación. Esta comisión se aplica, normalmente, como un porcentaje sobre el importe total solicitado y solo puede cobrarse si, finalmente, nos conceden el préstamo. 

  • Comisión de apertura: es el importe que los bancos y entidades financieras cobran por los trámites de formalización y puesta a disposición del cliente del dinero prestado. Normalmente, se expresa como un porcentaje, que suele estar entre el 1% y el 2% del importe concedido, y se paga cuando se formaliza el contrato.

  • Comisión por amortización anticipada: es la cantidad que los bancos y entidades crediticias cobran a los clientes que devuelven su préstamo antes de tiempo, de manera anticipada. Esta comisión está limitada por ley al 1%, en caso de que quede más de un año para que finalice el plazo de amortización acordado entre la entidad y el cliente, y al 0,5%, en caso de que el periodo pendiente sea inferior a un año.

Además de estas, el banco con el que contratemos el crédito también podría cobrar una comisión si se solicita una modificación en las condiciones o garantías. A la hora de elegir un préstamo, es conveniente que comparemos también en las comisiones, ya que no todos los bancos aplican las mismas. 

La vinculación

Algunos bancos exigen que sus clientes contraten productos adicionales, como puede ser una tarjeta o un seguro, para disfrutar de unos intereses más bajos o, directamente, para poder contratar el préstamo.

Antes de firmar un crédito, es importante que miremos qué gastos adicionales nos obligarán a asumir y que estudiemos si realmente nos merece la pena. No todos los bancos tienen los mismos requisitos y puede que encontremos uno con unas condiciones más ventajosas para nuestro caso.

Para contratar un buen préstamo, en definitiva, es imprescindible que comparemos el mayor número de ofertas posibles. Solo así encontraremos la que mejor se ajuste a nuestros intereses y capacidad económica. 

En Lendo, por suerte, estas comparaciones pueden hacerse de manera muy rápida y sencilla, ya que con una única solicitud podrás acceder a las ofertas de todos nuestros socios colaboradores de forma gratuita y no vinculante. Podrás estudiar, analizar y comparar todas tus propuestas sin ningún tipo de coste o compromiso y contratar la que más te beneficie. 

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre dónde pedir un préstamo personal fiable

En la red, abundan los ciberdelincuentes que, haciéndose pasar por entidades o instituciones financieras especializadas en microcréditos o créditos rápidos, se aprovechan de las necesidades y miedos de los usuarios que buscan financiación para estafarles y quitarles su dinero. 

Para identificarlos, es conveniente que busquemos opiniones sobre las entidades en internet y nos fijemos en los siguientes aspectos:

  • La URL de la página

  • La información del sitio

  • La forma de anunciarse

  • Los pagos por adelantado

  • El contrato

Para saber si una página web es fiable, tenemos que ver si cumple con el protocolo SSL (secure sockets layer), una forma de conexión cifrada de datos que establece una comunicación segura entre el usuario y la empresa.

Para ello, debemos fijarnos en que la dirección web empiece por “https” y tenga un candado a su izquierda. Además, es recomendable que comprobemos si tiene información correctamente redactada sobre el aviso legal, los requisitos, tarifas y los métodos de contacto.

Ninguna entidad crediticia fiable te pedirá que hagas un pago por adelantado, ya sea de las comisiones, del importe vinculado al seguro, de los honorarios o de la propia cuota del préstamo antes de firmar el contrato y entregarte el dinero solicitado. 

 Si una entidad te pide que hagas un pago por adelantado antes de enviarte el dinero, desconfía, porque lo más probable es que se trate de una estafador. 

No. Las entidades financieras no ofrecen, por norma general, préstamos a usuarios que residan en otros países, ya que, en caso de impago, sería mucho más complicado reclamarles el dinero. Por eso, si recibes una oferta sorprendentemente buena de un número extranjero, lo más probable es que sea una estafa.

Algunas entidades completamente legítimas pecan de una falta de transparencia que puede causar graves problemas a sus clientes. Por eso, para encontrar un buen préstamo personal fiable, es recomendable que te fijes en tres aspectos clave que marcarán el coste de tu crédito:

  • Los intereses

  • Las comisiones

  • La vinculación

Los intereses son el dinero que debemos pagarle al acreedor por habernos concedido el dinero. Se trata de un porcentaje del importe total del préstamo que varía dependiendo tanto de la cantidad y el plazo de amortización solicitado como de la entidad financiera con la que se quiera firmar el crédito. 

Hay dos tipos:

  • El TIN, que recoge tan solo el tipo de interés acordado.

  • La TAE, en la que se incluyen tanto los intereses como las comisiones y gastos vinculados al préstamo.

Las comisiones son las cantidades que las entidades bancarias cobran a sus clientes por sus servicios. Estas comisiones son libres, es decir, cada banco puede aplicar libremente las tarifas que considere y afectan a todo tipo de productos financieros. 

En el caso de los créditos, las más habituales son:

  • La comisión de estudio, que el banco cobra por las gestiones que debe realizar para verificar la solvencia económica de un cliente y la viabilidad de la operación.

  • La comisión de apertura, que los bancos cobran por los trámites de formalización y puesta a disposición del cliente del dinero prestado.

  • La comisión amortización anticipada, que los bancos aplican cuando un cliente devuelve su préstamo de manera anticipada.

Algunos bancos exigen que sus clientes contraten productos adicionales, como puede ser una tarjeta o un seguro, para disfrutar de unos intereses más bajos o, directamente, para poder contratar el préstamo.

No todos los bancos tienen los mismos requisitos, por lo que, antes de firmar un contrato, debemos fijarnos en qué gastos adicionales nos obligarán a asumir y estudiar si realmente nos compensa.

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