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Me voy de vacaciones al extranjero: ¿dónde puedo cambiar monedas?

Cuando viajamos al extranjero, es habitual que tengamos que cambiar de divisa para poder realizar nuestras compras. En este artículo, te contamos dónde puedes hacerlo y en qué debes fijarte para encontrar la opción más económica.

Me voy de vacaciones al extranjero: ¿dónde puedo cambiar monedas?

9/8/2022

¿Estás pensando en pasar unos días fuera de España? ¿Acabas de volver de vacaciones y no sabes dónde cambiar las monedas extranjeras que te han sobrado? Tras dos años marcados por la crisis del coronavirus, el sector turístico comienza a recuperarse y a avanzar hacia los niveles que tenía antes del estallido de la pandemia

A pesar de que la inflación y la guerra de Ucrania hayan afectado y encarecido el turismo, provocando que muchos ciudadanos hayan decidido disfrutar de sus vacaciones en su país natal, los usuarios están volviendo a viajar al extranjero

Así lo demuestran, por ejemplo, los datos registrados en Semana Santa, cuando España recibió 6,1 millones de turistas internacionales y alcanzó el 85% de los niveles pre-pandemia y cerca de dos millones de españoles viajaron al extranjero, según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). 

De cara a las vacaciones de verano, esta recuperación se mantiene, a pesar de que los destinos nacionales siguen acaparando la mayor parte del interés. En el caso de los turistas internacionales, los datos compartidos desde la Moncloa apuntan a que solo en el mes de junio llegaron 8,2 millones de extranjeros a nuestro país. 

En el caso de los turistas españoles, es decir, de los viajes hechos por nuestros conciudadanos, las encuestas reflejan un interés en el turismo internacional, pese a que la gran mayoría vayan a apostar por viajar por el territorio nacional.

Es el caso del informe de verano elaborado por el Observatorio Nacional del Turismo Emisor (ObservaTUR), que apunta a que este verano un 60% de los españoles apostarán por viajar por el país, mientras que un 18% lo harán al extranjero y un 22% combinarán viajes nacionales con internacionales. 

Entre los destinos favoritos de los españoles para viajar se encuentran algunos europeos, como Francia, Portugal o Italia, pero también otros fuera de la eurozona, como pueden ser Estados Unidos, Marruecos, Turquía o el Caribe.

En estos últimos casos, los españoles deberán abandonar el euro y hacer todas sus compras y adquisiciones con la moneda local, pero ¿dónde pueden cambiar sus divisas? ¿Y qué ocurre con las monedas que les sobren al volver de sus vacaciones? En este artículo, te explicamos cómo funciona el tipo de cambio y dónde puedes cambiar tus divisas para viajar al extranjero. 

El tipo de cambio y los cambios de divisas

Cuando viajamos a un destino en el que se utilice una moneda distinta a la de nuestro país de origen, debemos cambiar nuestras divisas para poder realizar nuestras operaciones bancarias. 

Es aquí donde entra en juego el tipo de cambio, un indicador que recoge la relación entre el valor de la moneda de un país frente a la de otro y que resulta imprescindible para la conversión de una divisa a otra.

Básicamente, el tipo de cambio indica cuántas monedas necesitamos para adquirir otra distinta. Por ejemplo: cuántos euros necesitamos para comprar un dólar, o cuántos dólares se necesitan para adquirir un euro. Esta relación puede ser de dos tipos: nominal o real.

  • Tipo de cambio nominal: es el indicador que refleja la relación en la que se pueden intercambiar dos monedas de distintos países. Es decir: el número de monedas de un país que necesito para conseguir una moneda de otro país. Este indicador es el que se utiliza en los mercados financieros para intercambiar divisas y se caracteriza por ser muy volátil, al estar afectado por los mercados financieros, los flujos de capitales y la relación entre los tipos de cambio y los tipos de interés. 

  • Tipo de cambio real: es el indicador que refleja la relación en la que se pueden cambiar los bienes y servicios de un país por los de otro. Es decir: el precio por el que se puede comprar un producto en un país y en otro. 

Además, y dependiendo de su flexibilidad, podemos distinguir entre otros dos tipos de cambio: el fijo y el flexible o variable.

  • Tipo de cambio fijo: es el tipo de cambio menos utilizado, y suele aparecer en los países menos desarrollados o con economías más volátiles con el objetivo de corregir la economía o de reducir el riesgo de inversión de los ciudadanos. Este indicador aparece cuando el valor de la moneda se mantiene estable, respaldado por el Banco Central del país, que vincula la divisa a otra más fuerte de otro país o a un valor de referencia, y a pesar de su nombre puede variar si las autoridades monetarias así lo estiman conveniente, tanto al alza, en cuyo caso se habla de revaluación, como a la baja, en cuyo caso se habla de devaluación.

  • Tipo de cambio variable o flexible: es el tipo de cambio que utilizan la gran mayoría de los países, y aparece cuando se permite que las divisas fluctúen libremente. En estos casos, el valor se basa en la oferta y demanda de las monedas en el mercado de divisas, donde se autorregula su valor tanto al alza, en cuyo caso se habla de oscilación, como a la baja, en cuyo caso se habla de depreciación. 

Los mercados financieros, al igual que los Bancos Centrales, recogen la cotización de las divisas, que cambia, por norma general, de manera constante en base a factores como la fortaleza económica del país de origen. 

Sin embargo, la cotización que estos organismos recogen es meramente informativa, ya que en el momento de proceder al cambio de una divisa los bancos, entidades y casas de cambio pueden aplicar una tasa distinta, así como comisiones. 

¿Cómo se cambia una moneda?

Cuando viajemos a un país extranjero que utilice una divisa distinta a la nuestra, debemos tener en cuenta varios factores, como la tasa de cambio que nos ofrecen las entidades y casas de cambio, que no tienen por qué ser las mismas que reflejan los mercados financieros, o el tipo de moneda que se emplea en nuestro destino.

A pesar de que los bancos y compañías suelen utilizar la cotización de los mercados financieros como referencia, la gran mayoría aplica su propio tipo de cambio, que está sujeto, además, a una serie de comisiones

Los tipos de cambio se aplican tanto a las operaciones que se realizan con las tarjetas como al intercambio físico de monedas o billetes, aunque las tasas de uno y otro varían, siendo, por norma general, más ventajosas las que se aplican en las operaciones con tarjeta que las que se aplican al intercambiar dinero físico, a pesar de las comisiones que puedan aplicar. 

En función de si vamos a comprar o vender una moneda, los bancos y entidades nos aplicarán uno de estos dos tipos: el tipo de cambio comprador y el tipo de cambio vendedor.

  • Tipo de cambio comprador: es el que aplican los bancos cuando compran divisas. Es decir: el precio por el que nos van a comprar las monedas que llevemos para que nos las compren. 

  • Tipo de cambio vendedor: es el que aplican los bancos cuando venden divisas. Es decir: el precio por el que los bancos venden las monedas a los usuarios.

Aunque la cotización varía día tras día, lo habitual es que el tipo de cambio vendedor sea más caro que el comprador. Es decir: lo habitual es que los usuarios paguen más por comprar una divisa para viajar al extranjero que por venderla una vez hayan regresado a su país de origen.

Dependiendo de la operación que se vaya a realizar, los usuarios deberán fijarse en uno de estos tipos. Además, deberán informarse sobre las comisiones que pueden aplicarse y, a modo de recomendación, tendrán que comparar distintas opciones para encontrar el tipo de cambio más ventajoso. 

Divisas convertibles y no convertibles

Aparte de tener en cuenta el tipo de cambio por el que conseguiremos cambiar nuestras monedas para viajar al extranjero, otro aspecto que debemos tener en cuenta antes de empezar nuestras vacaciones es el tipo de divisa del destino al que nos dirigimos

Dentro de las más de 160 divisas que hay en el mundo, podemos distinguir entre divisas convertibles y divisas no convertibles. Las divisas convertibles son aquellas que pueden cambiarse con total libertad en cualquier sitio y utilizarse como medio de pago en la gran mayoría de países, mientras que las divisas no convertibles son aquellas que no pueden convertirse a otra moneda y que solo pueden utilizarse como medio de pago en su país de origen.

Además, por norma general, las divisas no convertibles solo pueden adquirirse en su país de origen y no pueden intercambiarse en otros lugares. Es decir: solo pueden conseguirse in situ en el país y, a la vuelta de las vacaciones, las monedas restantes no podrán intercambiarse por nuestra moneda nacional. 

Dentro de las divisas convertibles, se encuentran solo once monedas: el dólar americano, el dólar canadiense, el dólar australiano, el euro, la corona danesa, la corona noruega, la corona sueca, el yen japonés, el franco suizo y la libra esterlina. El resto, por tanto, son divisas no convertibles. 

A la hora de viajar al extranjero, es importante que sepamos cuál es tipo de divisa que utilizan en nuestro destino, por lo que deberemos asegurarnos antes de tomar el avión para hacer las gestiones pertinentes. 

¿Dónde se pueden cambiar las monedas extranjeras?

Una vez sepamos qué tipo de divisa hay en nuestro destino de vacaciones, llega el momento de proceder con el cambio de moneda. 

En el caso de las divisas no convertibles, es posible que no podamos realizarlo cuando ya estemos asentados en nuestro destino, pero en el caso de las divisas convertibles podremos realizarlo siempre antes de viajar. 

A pesar de que se suele decir que es recomendable proceder con el cambio de moneda una vez estemos en nuestro destino, la realidad es que siempre es recomendable realizar estas gestiones en nuestro país de origen, ya que podremos comparar mejor las opciones de cambio que en el extranjero. Además, al hacerlo antes de partir, dispondremos de efectivo para realizar las primeras operaciones en nuestro destino. 

A la hora de realizar este cambio de moneda, tenemos varias opciones, entre las que se encuentran las siguientes:

  • En tu banco: es la opción más habitual y también la más recomendable, ya que suele ofrecer tasas más competitivas que las casas de cambio. Para proceder al intercambio, no obstante, debemos avisar con al menos una semana de antelación para que puedan hacer las gestiones pertinentes.

  • En las casas de cambio: otra opción bastante común a la que recurrimos una vez estamos asentados en nuestro destino. Cada casa de cambio aplica sus propias tasas, por lo que es recomendable que comparemos varias opciones antes de decantarnos por una.

  • En el aeropuerto: otra opción muy habitual que podemos llevar a cabo tanto en el aeropuerto de origen como en el aeropuerto de destino. A pesar de la comodidad, esta opción no es la más recomendable, ya que las tasas y las comisiones son bastante elevadas.

  • En el hotel: otra opción bastante cómoda y segura, aunque no especialmente económica ya que los tipos de cambio no son especialmente ventajosos. Además, puede darse el caso de que se ponga un límite a la cantidad de dinero que se puede intercambiar. 

  • En los cajeros automáticos: otra opción a la que podemos recurrir es sacar dinero en los cajeros automáticos de nuestro destino, aunque en estos casos debemos comprobar cuáles son el tipo de cambio y las comisiones que nos aplicaría nuestra entidad. 

Además de extraer dinero en físico, durante nuestras vacaciones en el extranjero también podemos pagar con la tarjeta, una opción que, además de cómoda, resulta también económica dado que los tipos de cambio que se aplican en estos casos suelen ser más ventajosos que en los intercambios físicos. 

A la hora de pagar mediante este método de pago, se nos dará la opción de abonar el importe de la operación tanto en la moneda de nuestro país como en la moneda local de nuestro destino. En estos casos, es recomendable que apostemos siempre por pagar en la moneda local, ya que el tipo de cambio suele ser más ventajoso. 

Si al terminar tus vacaciones descubres que te ha sobrado cierto dinero físico en la moneda local del destino, podrás intercambiarlo en tu país de origen, siempre y cuando la divisa sea convertible y el dinero esté en billetes, ya que las monedas no se intercambian. 

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre dónde puedes cambiar monedas antes de un viaje al extranjero

El tipo de cambio es un indicador que recoge la relación entre el valor de la moneda de un país frente a la de otro y que resulta imprescindible para la conversión de una divisa a otra.

Podemos diferenciar varios tipos de cambio:

  • Tipo de cambio nominal: es el indicador que refleja la relación en la que se pueden intercambiar dos monedas de distintos países.

  • Tipo de cambio real: es el indicador que refleja la relación en la que se pueden cambiar los bienes y servicios de un país por los de otro.

  • Tipo de cambio fijo: es el tipo de cambio menos utilizado, y suele aparecer en los países menos desarrollados o con economías más volátiles con el objetivo de corregir la economía o de reducir el riesgo de inversión de los ciudadanos. Este indicador aparece cuando el valor de la moneda se mantiene estable, respaldado por el Banco Central del país, que vincula la divisa a otra más fuerte de otro país o a un valor de referencia.

  • Tipo de cambio variable o flexible: es el tipo de cambio que utilizan la gran mayoría de los países, y aparece cuando se permite que las divisas fluctúen libremente. En estos casos, el valor se basa en la oferta y demanda de las monedas en el mercado de divisas.

No. A pesar de que suelen usarlo como referencia, cada banco y casa de cambio puede aplicar su propio tipo de cambio, así como sus propias comisiones.

Dependiendo de si vamos a adquirir o vender monedas, los bancos y casas de cambio pueden aplicar uno de estos dos tipos de cambio:

  • Tipo de cambio comprador: es el que aplican los bancos cuando compran divisas. Es decir: el precio por el que nos van a comprar las monedas que llevemos para que nos las compren. 

  • Tipo de cambio vendedor: es el que aplican los bancos cuando venden divisas. Es decir: el precio por el que los bancos venden las monedas a los usuarios.

Podemos diferenciar entre dos tipos de divisas: las divisas convertibles, que son aquellas que pueden cambiarse con total libertad en cualquier sitio y utilizarse como medio de pago en la gran mayoría de países, y las divisas no convertibles, que son aquellas que no pueden convertirse a otra moneda y que solo pueden utilizarse como medio de pago en su país de origen.

Las divisas convertibles son solo once: el dólar americano, el dólar canadiense, el dólar australiano, el euro, la corona danesa, la corona noruega, la corona sueca, el yen japonés, el franco suizo y la libra esterlina.

Para cambiar divisas antes de un viaje al extranjero, se puede recurrir a alguna de estas opciones:

  • En el banco.

  • En las casas de cambio.

  • En el aeropuerto.

  • En el hotel.

  • En los cajeros automáticos.

A pesar de que se suele decir que es recomendable proceder con el cambio de moneda una vez estemos en nuestro destino, la realidad es que siempre es recomendable realizar estas gestiones en nuestro país de origen, ya que podremos comparar mejor las opciones de cambio que en el extranjero.

Sí, siempre y cuando sean divisas convertibles y estén en billetes, ya que las monedas no se cambian.