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Diferencia entre tarjeta de crédito y débito

Las tarjetas han desbancado al efectivo y se han convertido en el método de pago predilecto por los españoles. Pero ¿cuáles son las diferencias entre una tarjeta de crédito y una de débito? En este artículo, vamos a revelar las claves de estos plásticos para que sepas cuándo usar uno y otro.

Diferencia entre tarjeta de crédito y débito

1/2/2022

¿Cuál es la diferencia entre la tarjeta de crédito y la de débito? Seguro que en tu cartera tienes ambas, pero ¿sabes en qué difieren? ¿Y cuáles son las ventajas y desventajas de cada una? 

Según los datos de la última encuesta nacional sobre el uso del efectivo del Banco de España, publicada el pasado mes de julio, las tarjetas se han convertido en el método de pago predilecto de pago predilecto por los españoles, superando por primera vez al efectivo.

De acuerdo a los datos del organismo, en 2020 un 54,1% de la población decidió utilizar los plásticos para pagar sus compras, mientras que solo un 35,9% apostó por el dinero en metálico. El sorpasso, si bien se ha visto potenciado por la pandemia del coronavirus y el miedo a ser contagiado, responde a indicios que ya se habían empezado a notar antes de la irrupción de la Covid-19. 

En los últimos años, el efectivo había ido perdiendo terreno progresivamente en favor de las tarjetas (de débito, concretamente). Mientras que en 2014 era la opción favorita para un 80% de los encuestados por el BCE, en 2019, tan solo cinco años más tarde, este porcentaje se situaba en un 53% que ha acabado por reducirse aún más con la pandemia

Otros datos recopilados por el BBVA en su estudio 'El uso del efectivo y sus determinantes' apuntaban también a este cambio de paradigma. Según este documento, las retiradas de efectivo se habían reducido significativamente en las grandes ciudades.

Además, señalaba que los jóvenes realizaban un 44% menos de retiradas de efectivo que el resto de la población española, una tendencia que volvió a verse reflejada en un estudio de 2019 elaborado por BBVA Data & Analytics en base al uso de las tarjetas de BBVA, en el que se recogía que los menores de 35 años realizaban el 80% de sus operaciones bancarias con estos plásticos.

No cabe duda de que las tarjetas de crédito y débito juegan un papel fundamental en nuestro día a día. Sin embargo, y a pesar de la enorme presencia que estos plásticos tienen en nuestra economía, son muchos los que no tienen claras las diferencias entre unos y otros. Para resolver dudas, en este artículo vamos a profundizar en lo que son las tarjetas de crédito y débito y sus particularidades. 

¿Qué es una tarjeta de débito?

Las tarjetas de débito son las que se suelen usar habitualmente para retirar efectivo de los cajeros y realizar compras en comercios físicos y online. 

Según la definición del Banco de España, este tipo de plásticos son tarjetas bancarias que sirven para utilizar los fondos depositados en la cuenta corriente o de ahorro a la que están asociadas. Como consecuencia, para poder ser titular de una, es necesario que exista una cuenta bancaria a la que esté asociada

Estas tarjetas pueden emplearse para realizar pagos en comercios y sacar dinero en oficinas y cajeros automáticos. Además, también permiten consultar el saldo y los movimientos de la cuenta corriente a la que esté asociada. No obstante, y por razones de seguridad, es habitual fijar un límite máximo diario, sobre todo en las retiradas de efectivo.

¿Qué es una tarjeta de crédito?

Las tarjetas de crédito son tarjetas bancarias que sirven para hacer pagos y obtener fondos a crédito, es decir, que permiten a los clientes disponer de una cantidad limitada de dinero para realizar sus compras a cambio de que la devuelvan dentro de unos plazos establecidos previamente.

Con este tipo de plásticos, los usuarios pueden pagar sus compras incluso si no disponen de fondos, ya que el cobro se puede aplazar al mes siguiente. Al hacerlo, no obstante, contraen una deuda con la entidad bancaria que ha emitido la tarjeta, que deberán abonar junto a los intereses fijados.  

Las tarjetas de crédito disponen de un límite monetario, que aparece en el contrato y que puede ser modificado tanto por el usuario como por la entidad bancaria. Por norma general, el dinero suele devolverse en los primeros días de cada mes y puede abonarse de distintas formas:

  • Pagando la totalidad del importe que se haya gastado el primer día del mes siguiente a la compra.

  • Abonando cuotas mensuales durante un periodo de amortización concreto, en cuyo caso se puede establecer el cobro mensual de un porcentaje de la deuda o de una cantidad fija.

  • Pagando el importe de forma inmediata. En este caso, el importe de la operación, ya sea un pago en un establecimiento, la retirada de efectivo o cualquier otra disposición del dinero, se cobra inmediatamente en la cuenta y sin generar ningún tipo de crédito

Para contratar una tarjeta de crédito, no es necesario tener una cuenta corriente abierta con el banco con el que se quiere pedir el plástico, ya que los recibos pueden cobrarse en la entidad y cuenta corriente que el usuario elija.

En cambio, sí es necesario superar un estudio de viabilidad, que los bancos realizan antes de conceder estos productos para comprobar la solvencia de sus clientes y que establece, a su vez, el límite de crédito del que podrán disponer. 

Los riesgos y ventajas de las tarjetas de crédito

Dada su naturaleza, las tarjetas de crédito llevan asociadas una serie de riesgos y ventajas. Desde un punto de vista positivo, este tipo de plásticos permiten que los clientes puedan realizar sus compras incluso si no disponen de los fondos suficientes como para asumir su importe en el momento del pago.

De este modo, los usuarios pueden financiar la compra de bienes y productos más caros, como puede ser la adquisición de un electrodoméstico o producto informático e incluso las compras que se produzcan durante un viaje

La contratación de este tipo de productos, además, suele otorgarle al usuario una serie de beneficios adicionales, que pueden ir desde descuentos a un seguro de vida o robo o la devolución de un porcentaje del importe de las operaciones realizadas. 

En el extremo opuesto, en cambio, las tarjetas de crédito llevan asociado un riesgo de sobreendeudamiento. Al aplazar el pago de las compras, los bancos y entidades aplican una serie de intereses a los usuarios, que deberán devolver dentro de los plazos establecidos. 

Si un usuario elige devolver el importe prestado en cuotas mensuales reducidas, ya sea como un porcentaje de la deuda o como una cantidad concreta, puede darse el caso de que la deuda se prolongue mucho en el tiempo, lo que aumentaría la cantidad de intereses que se deben abonar por la compra realizada.

Aunque las tarjetas de crédito permiten aplazar las compras, es imprescindible que los clientes dispongan de los fondos necesarios para abonar la deuda cuando termine el plazo de devolución. 

En caso de que no lo haga, la entidad bancaria le cobrará unos intereses de demora que serán mucho más elevados que los intereses ordinarios. Además, si supera el límite del crédito concedido, también se le aplicarán una serie de intereses y comisiones, que pueden ampliar la deuda pendiente.

Diferencias entre tarjeta de crédito y débito

Existen varias diferencias entre las tarjetas de crédito y débito que conviene conocer antes de utilizarlas. La primera, y tal vez más importante, es el modo de pago. Mientras que en una tarjeta de débito las operaciones se cobran de manera inmediata en la cuenta corriente del usuario, con una tarjeta de crédito el cliente dispone de la posibilidad de aplazar este cobro. 

Los usuarios de una tarjeta de débito, por tanto, solo pueden realizar compras que no superen los fondos de su cuenta corriente. En cambio, los usuarios de una tarjeta de crédito pueden realizar operaciones incluso si no disponen de fondos, ya que el cobro de la operación se realizará a finales de mes.

Como consecuencia, los clientes de una tarjeta de débito no generarán intereses por sus operaciones, ya que el importe se les cobrará directamente sin generar ningún tipo de deuda con su entidad bancaria, mientras que los que usan tarjetas de crédito sí deberán asumir una serie de intereses por sus compras.

Además, contraerán una deuda con la entidad bancaria emisora del plástico, que deberán devolver dentro de unos plazos establecidos. De no cumplir con estos tiempos, a su vez, se les aplicará unos intereses de demora, que pueden ampliar su deuda pendiente

A la hora de contratar una tarjeta de débito, es fundamental que los usuarios dispongan de una cuenta corriente abierta en el banco para asociar el producto, ya que de ella se retirarán los fondos que se utilizarán para pagar las compras. 

Por el contrario, para contratar una tarjeta de crédito no es necesario abrir una cuenta corriente nueva con el banco, ya que los recibos pueden cobrarse en la entidad y cuenta que el usuario elija. Antes de conceder estos productos, sin embargo, los bancos realizarán un estudio de viabilidad del usuario, en el que medirán su solvencia económica. En base a esto, establecerán un límite de crédito a su tarjeta, que no podrán superar. En caso de hacerlo, se les cobrará una serie de intereses.

  • Tarjetas de débito: no permiten aplazar las compras y el importe de las compras se carga directamente en la cuenta corriente del usuario, descontándolo de sus fondos. No generan deudas o intereses con el banco. Para contratarlas, es necesario tener una cuenta corriente asociada a la tarjeta.

  • Tarjetas de crédito: permiten pagar a plazos y comprar incluso si no se disponen de los fondos necesarios para asumir el importe. Tienen un límite, establecido por el banco en base a un estudio de viabilidad del cliente, que no podrá superarse. Al aplazar el pago de las compras, además, se genera una deuda con el banco, que deberá devolverse junto a unos intereses dentro de un plazo concreto. 

A la hora de retirar efectivo de un cajero automático, también encontramos diferencias entre las tarjetas de débito y crédito. Al utilizar una tarjeta de débito en un cajero de nuestra misma entidad bancaria, no nos cobrarán ningún tipo de comisión o interés

Sin embargo, cuando se retira dinero en metálico con una tarjeta de crédito, el banco sí suele cobrar intereses por adelantar el dinero al usuario. Además, en estos casos, la retirada de efectivo no se cargará sobre nuestra cuenta corriente, sino sobre el límite de crédito concedido de la tarjeta.

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre las diferencias entre las tarjetas de crédito y débito

Una tarjeta de débito es una tarjeta bancaria que sirve para utilizar los fondos depositados en la cuenta corriente o de ahorro a la que está asociada.

Una tarjeta de crédito es una tarjeta bancaria sirve para hacer pagos y obtener fondos a crédito. Es decir: que permite a los clientes disponer de una cantidad limitada de dinero para realizar sus compras a cambio de que la devuelvan dentro de unos plazos establecidos previamente.

La principal ventaja de las tarjetas de crédito es que permite aplazar el pago de las compras. Gracias a ello, los clientes pueden realizar sus compras incluso si no disponen de los fondos necesarios como para abonar el importe en el momento del pago.

Además, su contratación suele ir asociada con una serie de beneficios adicionales, que pueden ir desde descuentos a un seguro de vida o robo o la devolución de un porcentaje del importe de las operaciones realizadas. 

Al usar tarjetas de crédito, se corre el riesgo de caer en una situación se sobreendeudamiento. Al aplazar el pago de las compras, los bancos y entidades aplican una serie de intereses a los usuarios, que deberán devolver dentro de los plazos establecidos.

Si un usuario elige devolver el importe prestado en cuotas mensuales reducidas, ya sea como un porcentaje de la deuda o como una cantidad concreta, puede darse el caso de que la deuda se prolongue mucho en el tiempo, lo que aumentaría la cantidad de intereses que se deben abonar por la compra realizada.

El dinero utilizado de las tarjetas de crédito suele devolverse en los primeros días de cada mes y puede abonarse de tres formas:

  • Pagando la totalidad del importe que se haya gastado el primer día del mes siguiente a la compra.

  • Abonando cuotas mensuales durante un periodo de amortización concreto, en cuyo caso se puede establecer el cobro mensual de un porcentaje de la deuda o de una cantidad fija.

  • Pagando el importe de forma inmediata. En este caso, el importe de la operación, ya sea un pago en un establecimiento, la retirada de efectivo o cualquier otra disposición del dinero, se cobra inmediatamente en la cuenta y sin generar ningún tipo de crédito. 

La principal diferencia entre las tarjetas de crédito y débito es el modo de pago. Mientras que en una tarjeta de débito las operaciones se cobran de manera inmediata en la cuenta corriente del usuario, con una tarjeta de crédito el cliente dispone de la posibilidad de aplazar este cobro. 

Los usuarios de una tarjeta de débito solo pueden realizar compras que no superen los fondos de su cuenta corriente. En cambio, los usuarios de una tarjeta de crédito pueden realizar operaciones incluso si no disponen de fondos, ya que el cobro de la operación se realizará a finales de mes. En este caso, no obstante, se generará una deuda con el banco, que deberá devolverse, junto con una serie de intereses, dentro de los plazos establecidos.

El límite monetario de una tarjeta de débito es igual a los fondos que haya en la cuenta corriente a la que está asociada. Es decir: si en nuestra cuenta corriente disponemos de 15.000 euros, el límite de nuestra tarjeta será esos 15.000 euros.

El límite de una tarjeta de crédito, en cambio, dependerá del estudio de viabilidad que realice el banco sobre el usuario, en el que se analizará su solvencia. En base a él, se marcará un margen u otro.

Si utilizamos una tarjeta de débito para sacar efectivo de un cajero automático de nuestra entidad bancaria, no nos cobrarán intereses o comisiones y el dinero que hayamos extraído se retirará de los fondos de nuestra cuenta corriente.

En cambio, si utilizamos una tarjeta de crédito para sacar efectivo, lo más habitual es que el banco nos cobre intereses por adelantar el dinero al usuario. En estos casos, además, la retirada de efectivo no se cargará sobre nuestra cuenta corriente, sino sobre el límite de crédito concedido de la tarjeta.

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