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Diferencias entre las pensiones contributivas y no contributivas

Dentro de la Seguridad Social, podemos encontrar dos grandes tipos de pensiones: las contributivas y no contributivas. En este post, os explicamos cuáles son y en qué se diferencian.

Diferencias entre pensiones contributivas y no contributivas

4/2/2022

¿Conoces las diferencias entre las pensiones contributivas y las no contributivas? En España, la Seguridad Social ofrece una amplia variedad de prestaciones económicas destinadas a proteger a los ciudadanos en caso de que se encuentren en un estado de necesidad o les sobrevenga un infortunio que puedan reducir sus ingresos o aumentar sus gastos.

Estas pensiones pueden dividirse en dos grandes grupos: las pensiones contributivas y las no contributivas. En ambos casos, los ingresos de estas ayudas corren a cargo del Estado, pero entre estos dos tipos existen importantes diferencias que conviene conocer antes de solicitarlas.

En este artículo, vamos a profundizar en este tipo de pensiones para resolver posibles dudas y averiguar cuáles podríamos pedir. 

¿Qué son las pensiones contributivas?

La Seguridad Social define en su página web a las pensiones contributivas como unas prestaciones económicas y, generalmente, de duración indefinida cuya concesión está supeditada a una relación jurídica previa con la Seguridad Social y al cumplimiento de varios requisitos.

Dicho de otro modo, se trata de unas ayudas vitalicias que se conceden a aquellos ciudadanos que hayan estado afiliados a la Seguridad Social y tengan una cotización mínima, fijada en quince años. 

La cuantía de las pensiones contributivas depende de las aportaciones que el trabajador haya realizado a la Seguridad Social y de sus años de cotización. Bajo este paraguas, se recogen los siguientes tipos de prestaciones:

  • Pensión de jubilación: se incluyen tanto la ordinaria como las anticipadas.

  • Pensión de incapacidad permanente: se incluyen la total, la absoluta y la de gran invalidez.

  • Pensión por muerte y supervivencia: se incluyen las de orfandad, viudedad y en favor de familiares. 

Estas prestaciones están centralizadas, por lo que las gestiona la Seguridad Social, de cuyos fondos reciben su financiación. En este 2022, su cuantía máxima es de 39.474 euros anuales, abonados en 14 pagas (alrededor de 2.819 euros mensuales), y aproximadamente 8,9 millones de personas son beneficiarios de ellas. 

¿Qué son las pensiones no contributivas?

Las pensiones no contributivas son prestaciones económicas que se reconocen a aquellos ciudadanos que se encuentren en una situación de necesidad protegible y carezcan de los recursos suficientes para su subsistencia.

Estas ayudas están destinadas a aquellas personas necesitadas que no cumplen con los requisitos mínimos de cotización para acceder a las pensiones contributivas. Es decir: pueden solicitarlas tanto aquellos que no han cotizado nunca como aquellos que no han alcanzado el mínimo de quince años exigido en las contributivas, siempre y cuando se encuentren en una situación de necesidad.

En términos monetarios, se considera que se encuentran en una situación de necesidad todos aquellos ciudadanos que viven con menos de 5.899,60 euros al año. No obstante, si el solicitante vive con otros convivientes con los que exista una relación conyugal o de consanguinidad de segundo grado, se tendrá también en cuenta la suma de las rentas o ingresos anuales de todos los miembros de su unidad económica. 

Las pensiones no contributivas están gestionadas por los órganos competentes de cada Comunidad Autónoma o, en el caso de Ceuta y Melilla, por las Direcciones provinciales del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), y obtienen sus fondos de los Presupuestos Generales del Estado. Con estas ayudas, se protege a los ciudadanos que se encuentren en solo dos situaciones:

  • De jubilación.

  • De invalidez.

En este 2022, la cuantía máxima de estas prestaciones es de 5.899,60 euros. O lo que es lo mismo: 421,406 euros al mes. Actualmente, se calcula que en nuestro país reciben estas prestaciones unas 452.000 personas.

¿Cuáles son las diferencias entre las pensiones contributivas y no contributivas?

A pesar de que tanto las pensiones contributivas como las no contributivas tienen el objetivo de proteger a los ciudadanos cuando se encuentren en una situación de necesidad o sufran un imprevisto que reduzca sus ingresos, entre ambas prestaciones existen importantes diferencias que conviene conocer si queremos solicitarlas. 

La primera, y más importante, es la cotización. Mientras que las pensiones contributivas se conceden tan solo a los ciudadanos que hayan cotizado un mínimo de quince años, las pensiones no contributivas no exigen que sus solicitantes hayan cotizado. En cambio, lo que exigen es que se encuentren en una situación de necesidad, que se traduce en vivir con menos de 5.899,60 euros al año. 

Como consecuencia, la cuantía de ambas pensiones también difiere de manera notoria. Así, la pensión contributiva, cuyo importe dependerá de las cotizaciones del trabajador, puede alcanzar un importe máximo de 39.474 euros anuales, mientras que la no contributiva, cuya cuantía se calcula en función de las rentas, se queda en un máximo de 5.899,60 euros al año. Es decir: más de 30.000 euros menos. 

Lo mismo ocurre con las situaciones bajo las que nos amparan estas ayudas. En el paraguas de las pensiones contributivas, se encuentran las pensiones de jubilación, tanto ordinaria como anticipada, de invalidez, tanto total, como absoluta y de gran invalidez, y de muerte y supervivencia, entre las que se incluyen las pensiones de viudedad, orfandad y en favor de familiares.

En cambio, las pensiones no contributivas solo protegen a los ciudadanos necesitados que se encuentren en una situación de jubilación o de invalidez.

Otra diferencia importante es la gestión de estas prestaciones. Mientras que las pensiones contributivas están reconocidas y gestionadas por la Seguridad Social, las no contributivas dependen de los organismos oficiales de las Comunidades Autónomas, que es donde deben solicitarse. 

Finalmente, la última diferencia entre ambas pensiones recae en su financiación. Las pensiones contributivas salen directamente de los fondos de la Seguridad Social, mientras que, por su parte, las no contributivas salen de los Presupuestos Generales del Estado.

  • Requisitos: las contributivas tienen como requisito básico que se hayan cotizado un mínimo de quince años. Las no contributivas, que los solicitantes se encuentren en una situación de necesidad, traducida a vivir con menos de 5.899,60 euros al año.

  • Cuantía: la cuantía de las pensiones contributivas se calcula por los años cotizados y puede alcanzar un máximo de 39.474 euros anuales. La de las no contributivas, en cambio, depende de las rentas y  se queda en un máximo de 5.899,60 euros al año

  • Tipos: las pensiones contributivas incluyen las pensiones de jubilación (ordinaria y anticipada), incapacidad (total, absoluta y de gran invalidez) y de muerte y supervivencia (viudedad, orfandad y en favor de familiares). Las pensiones no contributivas solo incluyen prestaciones por jubilación e incapacidad. 

  • Gestión: la gestión de las pensiones contributivas depende de la Seguridad Social. La de las no contributivas, por su parte, depende de los organismos oficiales de las Comunidades Autónomas. 

  • Financiación: las pensiones contributivas reciben su financiación de los fondos de la Seguridad Social, mientras que las no contributivas las obtienen de los Presupuestos Generales del Estado. 

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre las diferencias entre las pensiones contributivas y no contributivas

Las pensiones contributivas son prestaciones económicas y, generalmente, vitalicias cuya concesión está supeditada a una relación jurídica previa con la Seguridad Social y a un periodo de cotización mínimo de quince años.

Dentro de las pensiones contributivas, podemos encontrar los siguientes tipos:

  • Pensión de jubilación: se incluyen tanto la ordinaria como las anticipadas.

  • Pensión de incapacidad permanente: se incluyen la total, la absoluta y la de gran invalidez.

  • Pensión por muerte y supervivencia: se incluyen las de orfandad, viudedad y en favor de familiares. 

Las pensiones no contributivas son prestaciones económicas que se otorgan a aquellos ciudadanos que se encuentren en una situación de necesidad protegible y carezcan de los recursos suficientes para su subsistencia, aun cuando no hayan cotizado nunca.

Dentro de las pensiones no contributivas, solo encontramos dos tipos:

  • Pensiones no contributivas de jubilación

  • Pensiones no contributivas de incapacidad

Las pensiones contributivas y las no contributivas se diferencian en:

  • Requisitos: las contributivas tienen como requisito básico que se hayan cotizado un mínimo de quince años. Las no contributivas, que los solicitantes se encuentren en una situación de necesidad, traducida a vivir con menos de 5.899,60 euros al año.

  • Cuantía: la cuantía de las pensiones contributivas se calcula por los años cotizados y puede alcanzar un máximo de 39.474 euros anuales. La de las no contributivas, en cambio, depende de las rentas y  se queda en un máximo de 5.899,60 euros al año. 

  • Tipos: las pensiones contributivas incluyen las pensiones de jubilación (ordinaria y anticipada), incapacidad (total, absoluta y de gran invalidez) y de muerte y supervivencia (viudedad, orfandad y en favor de familiares). Las pensiones no contributivas solo incluyen prestaciones por jubilación e incapacidad. 

  • Gestión: la gestión de las pensiones contributivas depende de la Seguridad Social. La de las no contributivas, por su parte, depende  de los organismos oficiales de las Comunidades Autónomas. 

  • Financiación: las pensiones contributivas reciben su financiación de los fondos de la Seguridad Social, mientras que las no contributivas las obtienen de los Presupuestos Generales del Estado. 

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