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¿Qué es el euro digital?

El Banco Central Europeo está trabajando en la implantación del euro digital, una divisa equivalente al dinero en efectivo que podría ayudar a facilitar los pagos en la zona euro. En este artículo, te contamos cuáles son sus ventajas.

¿Qué es el euro digital?

20/4/2022

¿Has oído hablar del euro digital? En los últimos años las criptomonedas y criptodivisas han ganado una enorme popularidad. Lo que comenzó como un producto minoritario en 2009 con el lanzamiento de Bitcoin ha acabado por convertirse en una de las grandes modas del sector financiero, y cada vez son más los usuarios que se interesan por el mercado de este tipo de divisas.

El estallido de la pandemia del coronavirus ha jugado un papel determinante en la popularidad de las criptomonedas. La incertidumbre económica derivada de la situación de emergencia sanitaria hizo que muchas personas decidieran invertir en criptodivisas para proteger sus finanzas personales de una posible inflación. 

Según los datos de Cryptho.com, una plataforma dedicada al intercambio de criptomonedas, actualmente hay más de 106 usuarios en el mundo que utilizan este tipo de divisas, que en 2021 alcanzaron sus máximos históricos, y en internet pueden encontrarse más de 10.000 tipos de criptomonedas distintas. 

El auge de las criptodivisas, unido a la tendencia a utilizar cada vez menos efectivo, ha llamado la atención de los bancos centrales de multitud de países, que han empezado a plantearse cómo podrían utilizar sus propios activos digitales para hacer frente a su creciente popularidad. 

En Europa, para evitar que las criptomonedas acaben siendo una amenaza para el euro, el Banco Central Europeo (BCE) ha empezado a trabajar en la creación de una nueva divisa digital que tendrá el mismo reconocimiento que el efectivo: el euro digital. 

Pero ¿cómo funcionaría esta nueva divisa? ¿En qué operaciones podrá utilizarse? En este artículo, te explicamos qué es exactamente el euro digital y cuáles son sus ventajas

¿Qué es el euro digital?

El euro digital es un equivalente al efectivo tradicional que actualmente aún está en desarrollo. Básicamente, se trata de un proyecto del Banco Central Europeo (BCE) con el que se pretende crear una versión digital del euro para dar respuesta a la creciente digitalización de los medios de pago y proteger el sistema financiero, evitando que caiga en manos privadas. 

Tal y como explica el BCE en su propia página web, el objetivo de esta moneda es que funcione de manera complementaria al dinero en efectivo, por lo que no lo sustituiría. Es decir: no se trata de una divisa diseñada para acabar con las monedas y billetes tradicionales, sino de un método de pago alternativo que facilitaría y agilizaría las transacciones.

Esta forma electrónica de dinero sería emitida por el Eurosistema, es decir, por el Banco Central y los bancos centrales nacionales de la zona euro, y la podrían utilizar todos los ciudadanos y empresas, exactamente igual que el efectivo. 

Se trataría, por tanto, de una CBDC (central bank digital currency), una forma de dinero fiduciario digital emitido por un banco central, en este caso el BCE, y sujeta a la normativa vigente. 

¿Cómo funciona el euro digital?

El euro digital es un proyecto que se encuentra en las fases iniciales de su desarrollo, por lo que, de momento, se desconoce cómo funcionará exactamente. 

A pesar de que el proyecto comenzó a plantearse a finales de 2020, por el momento aún no se han definido ni su tecnología, que podría basarse en el blockchain o en otro sistema, ni su legislación o método de implantación. Todo está, por tanto, en el aire. 

Los responsables del proyecto, no obstante, esperan que en 2023 ya esté definida la legislación que regirá al euro digital, y desde el Banco Central Europeo calculan que a finales de ese mismo año podrán empezar a trabajar en el prototipo de la divisa. 

De cara a 2025, y si el proyecto avanza sin contratiempos, el euro digital podría aparecer en Europa. Antes, no obstante, está previsto que la Unión Europea realice una consulta pública para conocer cómo lo utilizarían sus ciudadanos. 

¿En qué se diferencia el euro digital de una criptomoneda?

El euro digital es una moneda electrónica, pero no se puede confundir con las criptomonedas, ya que entre ambas existen importantes diferencias.

Como ya hemos visto, el euro digital es una CBDC, es decir, una moneda electrónica emitida y regulada por un banco central que, en este caso, es el Banco Central Europeo. 

Tal y como ha definido el organismo, el euro digital funcionará como un equivalente a las monedas y billetes de euro tradicionales. Es decir: no lo sustituirá, sino que servirá como una alternativa para facilitar y agilizar los pagos diarios. 

Esta moneda tiene el objetivo de respaldar la digitalización de la economía europea y fomentar la innovación en los pagos minoristas, respondiendo, de igual manera, a las necesidades de los ciudadanos de la zona euro, que podrán utilizarla con la misma libertad que el dinero en efectivo.  

El euro digital, sobre el que aún no se han decidido sus aspectos más básicos, podrá basarse en la tecnología blockchain o en otro sistema actual. Esta divisa se regirá por una legislación que aún debe definirse y estará respaldada por el Banco Central Europeo, una institución pública.  

Las criptomonedas, por su parte, son activos digitales que pueden intercambiarse de manera electrónica entre distintos usuarios y que no tienen soporte físico. 

A diferencia del euro digital, estas divisas no están reguladas ni cuentan con el respaldo de ninguna institución pública. Es decir: no hay ningún banco que las ampare. Al contrario, estas monedas, como Bitcoin o Ethereum, utilizan una red descentralizada, la blockchain, para controlar sus transacciones.

Esto supone que la protección y seguridad que las criptomonedas pueden darle a sus usuarios sea mucho más reducida que la que ofrecen las CBDC, como el euro digital. De hecho, si se produce un robo de una de estas criptodivisas, no existe ningún tipo de protección legal a la que puedan acogerse los usuarios.

A diferencia del euro digital, que funcionaría exactamente igual que los euros en efectivo, las criptomonedas no son un medio de pago generalmente aceptado, por lo que en muchas ocasiones no podremos emplearlos para pagar nuestros gastos y adquisiciones. 

Este tipo de divisas, además, son extremadamente volátiles, lo que implica que su valor no es estable: en pocos días, de hecho, puede ascender y descender a gran velocidad, algo que no ocurre con las CBDC, que tiene un valor fijo. 

  • Regulación: el euro digital está regulado por el Banco Central Europeo. Las criptomonedas, en cambio, no están reguladas por ninguna institución

  • Protección: el euro digital está respaldado por el Banco Central Europeo y regido por la legislación actual, por lo que pueden proteger a los usuarios en caso de robo o fraude. Las criptomonedas, en cambio, no están amparadas por ningún organismo o institución oficial, por lo que no pueden proteger a sus usuarios en caso de robo. 

  • Volatilidad: el euro digital tiene un valor estable, mientras que las criptomonedas son activos muy volátiles cuyo valor puede cambiar radicalmente de un día para otro. 

  • Aceptación: el euro digital se utilizaría igual que los euros en efectivo, por lo que podría emplearse para realizar cualquier adquisición. Las criptomonedas, en cambio, no están muy aceptadas como método de pago. 

¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes del euro digital?

La implantación del euro digital podría traer importantes ventajas al sector financiero. Y es que tal y como señala el propio Banco Central Europeo, el objetivo de esta divisa digital no es otro que complementar el actual sistema monetario para adaptarse a la progresiva digitalización de los medios de pago. 

El euro digital, según apuntan desde el BCE, permitiría la interoperabilidad con las soluciones de pago privadas, lo que facilitaría la oferta de soluciones de los países europeos y servicios adicionales para los consumidores. 

Esta divisa permitiría que los usuarios realizasen sus pagos de manera más rápida y ágil, sin reducir por ello su seguridad.

Gracias a su naturaleza digital, podría emplearse como alternativa al efectivo en situaciones de crisis en las que no se tuviera acceso a las sucursales bancarias o los medios tradicionales de pago. Además, sería una opción más segura que las criptomonedas que tanta popularidad han ganado en los últimos años. 

El euro digital no solo ayudaría a facilitar los pagos diarios de los consumidores, sino que aportaría importantes beneficios para el conjunto del sistema económico europeo.

En concreto, esta divisa ayudaría a digitalizar la economía europea y a fomentar la innovación en los pagos minoritarios, combinando la seguridad del dinero en efectivo con la eficiencia de los instrumentos de pago digitales. 

Asimismo, y en palabras del propio Banco Central Europeo, el euro digital evitaría una posible dependencia de los medios de pago digitales emitidos y controlados desde fuera de la zona del euro, lo que podría comprometer la estabilidad financiera y la soberanía monetaria de la eurozona. Es decir: ayudaría a proteger el actual sistema, evitando la influencia de agentes privados. 

Como contrapunto, la implantación del euro digital podría trastocar y afectar gravemente al sector bancario. Al poder abrir sus cuentas y depósitos en el propio Banco Central Europeo, el papel de los bancos dentro del sector financiero podría cuestionarse, lo que podría provocar una fuga masiva de las cuentas bancarias tradicionales al euro digital en el BCE. 

Para combatir este posible problema, desde el Banco Central Europeo están estudiando la mejor manera de implantar esta divisa digital para que no afecte a la labor que los bancos están desempeñando. El proceso, no obstante, será largo, y hasta 2025, como mínimo, no veremos los resultados.  

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué es el euro digital

El euro digital es un equivalente al efectivo tradicional que actualmente aún está en desarrollo. Básicamente, se trata de un proyecto del Banco Central Europeo (BCE) con el que se pretende crear una versión digital del euro para dar respuesta a la creciente digitalización de los medios de pago y proteger el sistema financiero, evitando que caiga en manos privadas. 

No. El euro digital es una CBDC (central bank digital currency), una forma de dinero fiduciario digital emitido por un banco central, en este caso el BCE, y sujeta a la normativa vigente. 

A la hora de fijar nuestros objetivos de ahorro, los expertos recomiendan utilizar la norma 50/20/30. Esta regla establece que los usuarios deben destinar un 50% de su salario a sus gastos cotidianos, un 30% a los gastos de ocio y un 20% al ahorro.

El euro digital es un proyecto que se encuentra en las fases iniciales de su desarrollo, por lo que, de momento, se desconoce cómo funcionará exactamente.

Los responsables del proyecto esperan que en 2023 ya esté definida la legislación que regirá al euro digital, y desde el Banco Central Europeo calculan que a finales de ese mismo año podrán empezar a trabajar en el prototipo de la divisa. 

Si el proyecto avanza sin contratiempos, el euro digital podría aparecer en Europa en 2025.

El euro digital se diferencia de las criptomonedas en que es un método de pago respaldado y regulado por el Banco Central Europeo, por lo que puede ofrecer mayor protección y seguridad a sus usuarios. Además, su uso sería idéntico al del dinero en efectivo, por lo que su valor se mantendría estable y podrá emplearse para pagar cualquier tipo de gasto y adquisición.

La implantación del euro digital podría traer importantes ventajas a los consumidores, ya que permitiría agilizar los pagos sin reducir su seguridad. Además, podría utilizarse como alternativa a las criptomonedas y como solución en las situaciones de crisis en las que no se pudiera disponer de dinero en efectivo.

Más allá del consumidor, el euro digital también ayudaría al conjunto del sistema económico europeo. En concreto, esta divisa ayudaría a digitalizar la economía europea y a fomentar la innovación en los pagos minoritarios, combinando la seguridad del dinero en efectivo con la eficiencia de los instrumentos de pago digitales.

La implantación del euro digital podría trastocar y afectar gravemente al sector bancario. Al poder abrir sus cuentas y depósitos en el propio Banco Central Europeo, el papel de los bancos dentro del sector financiero podría cuestionarse, lo que podría provocar una fuga masiva de las cuentas bancarias tradicionales al euro digital en el BCE. 

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