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¿Qué es el finiquito y cómo se calcula?

El finiquito es un documento al que tienen derecho todos los trabajadores que cesan su actividad laboral en una empresa y que refleja las deudas pendientes entre la compañía y el empleado. En este artículo, te contamos cómo se calcula.

¿Qué es el finiquito y cómo se calcula?

12/4/2022

Seguro que sabes lo que es el finiquito, ya sea porque has tenido que cobrarlo o porque, seguro, conoces a alguien que ha recibido uno. Y es que los despidos, por desagradables que sean, forman parte de la vida laboral de toda persona, sobre todo ahora, cuando cada vez es más raro que un trabajador pase más de diez años en una misma empresa. 

Aunque todos tengamos una idea básica de lo que es y supone un finiquito, este documento puede ser confuso y generar dudas con respecto a otros conceptos, como la indemnización por despido. Por eso, en este artículo vamos a explicarte qué es exactamente el finiquito, cuáles son sus diferencias con la indemnización laboral y cómo se calcula. 

¿Qué es el finiquito?

El finiquito es un documento que refleja las cantidades que una compañía debe abonar a un trabajador cuando se rompe su relación laboral. Es decir: un compendio de las deudas que existen entre una empresa y un empleado en el momento del cese laboral. 

Este documento recoge un saldo de cuentas con todos los conceptos e importes que se van a liquidar, con el que se establece la cantidad monetaria que el trabajador recibirá una vez abandone la empresa en la que desempeñaba sus obligaciones. 

Su liquidación es obligatoria, tanto si el cese se ha producido por voluntad del trabajador o de la empresa, y, por norma general, suele aparecer cuando se pone fin a la relación contractual. No obstante, también aparece en los casos en los que el trabajador decide acogerse a una excedencia, por si decide no volver a incorporarse.

Dentro del cálculo del finiquito se incluyen diversos conceptos, como los días que se han trabajado en el mes, las vacaciones no disfrutadas o las horas extras que no se han disfrutado, entre otros. Su saldo suele ser, habitualmente, positivo, aunque puede darse el caso de que salga negativo y que el empleado se vea obligado a pagar. 

Por ello, los trabajadores solo deben firmar el documento si están de acuerdo tanto con la información que se recoge como con el saldo que se estipula, ya que su firma implica que se han saldado las cuentas y que existe una conformidad entre ambas partes de poner fin a la relación laboral. 

En caso de mostrarse insatisfechos con el contenido del finiquito, los trabajadores deberán indicar que no están conformes en el lugar de la firma.

Al hacerlo, confirmarán que han recibido el documento, pero que no están de acuerdo con el importe que se les ofrece, y podrán reclamar una cantidad que se ajuste más a sus expectativas a través de una papeleta de conciliación previa, que deberán presentar ante el SMAC (Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación). 

La entrega de la papeleta de conciliación previa abrirá la puerta a una negociación con la compañía, donde ambas partes podrán alcanzar un acuerdo para evitar ir a juicio. Si las negociaciones son infructuosas, se dará paso a la vía judicial, en la que un magistrado dictará sentencia sobre el caso.   

¿Qué información debe aparecer en el finiquito?

Dentro del finiquito se deben incluir tanto las identificaciones de la empresa y el trabajador como las cantidades adeudadas y las indemnizaciones que se aplican, cuando corresponda.

En concreto, lo habitual es que en el documento aparezca lo siguiente:

    Sueldo de los días trabajados del mes en curso: las empresas están obligadas a pagar una parte proporcional del salario mensual por los días que se han trabajado. En caso de que el trabajador abandone la empresa por voluntad propia y sin cumplir con el periodo de preaviso, que normalmente se fija en quince días, la compañía podrá penalizar al empleado y descontar del finiquito un día por cada jornada de aviso que se haya incumplido. 

    Vacaciones a las que se tienen derecho y que no se han disfrutado: si en el momento del cese el trabajador no ha disfrutado de todos los días de vacaciones que ha generado hasta la fecha, la empresa está obligada a pagárselos. En caso de que el trabajador haya disfrutado de más vacaciones de las que en realidad le correspondían, los días disfrutados podrán descontarse del finiquito. 

    Pagas extraordinarias no disfrutadas: la empresa está obligada a abonar el importe proporcional de las pagas extras que el trabajador no haya cobrado. 

    Horas extras no pagadas: si el trabajador ha realizado horas extra antes de su cese y no las ha cobrado, la empresa deberá incluir su importe en el finiquito. 

    Pluses y pagas que se hayan generado y no se hayan cobrado: todos los beneficios adicionales que el trabajador haya generado y que no haya cobrado, deberán incluirse dentro del finiquito. 

En caso de que el cese laboral se produzca por un despido y no por un abandono voluntario del empleado, además, cabe la posibilidad de que en el finiquito se incluya también una indemnización. 

Este concepto, no obstante, no afecta a todos los despidos, sino tan solo a los objetivos y colectivos. En estos casos, se establece una indemnización de 20 días de sueldo por año trabajado, hasta un máximo de 12 mensualidades.

Además, si el despido es improcedente, se establece una indemnización de 33 días de sueldo por año trabajado, hasta un máximo de 24 mensualidades.

¿Cómo se calcula?

El procedimiento para calcular el finiquito variará en función de cómo se haya concluido la relación laboral y de los conceptos pendientes de pago. Es decir: si el despido está sujeto a una indemnización, de las vacaciones y horas extraordinarias pendientes, de los bonus a los que se tengan acceso y de los días que se hayan trabajado en el mes del cese. 

Cada uno de estos conceptos estará sujeto a un cálculo distinto. De este modo, para definir la cuantía de nuestro finiquito, deberemos seguir los siguientes pasos:

Calcular la parte proporcional del salario base

Esta parte será común para todos los cálculos del finiquito, independientemente del tipo de despido que se aplique. Para calcularlo, basta con dividir el salario base mensual entre 30 y multiplicar el resultado por el número de días que se haya trabajado en el mes.

    (Salario base/30) x número de días trabajados.

Por ejemplo, si nuestro salario base es de 1200 euros mensuales y hemos trabajado quince días del mes, nos quedaría lo siguiente:

    (1200/30) x 15=600 euros

En caso de que en el momento del cese laboral quedasen mensualidades por pagar, tan solo habría que sumar su importe a la parte proporcional para obtener la cantidad exacta que nos deberían ingresar por nuestro trabajo.

Calcular las vacaciones no disfrutadas

En este caso, habrá que conocer los días que se hayan trabajado hasta el cese de la relación laboral y los días de vacaciones que corresponden a ese periodo de tiempo.

Tras esto, se deberán restar los días de descanso que se hayan disfrutado y multiplicar el resultado por el salario diario, que se calculará multiplicando el salario mensual por doce y dividiendo este resultado entre 365 días.

El número de vacaciones de las que podremos disfrutar dependerá del convenio. En este caso, vamos a imaginar que al trabajador que hemos utilizado como ejemplo en el apartado anterior le corresponden un total de 30 días, que ha disfrutado de diez jornadas de vacaciones a lo largo del año y que ha trabajado 280 días, hasta el 7 de octubre. 

Para calcular los días de vacaciones que nos corresponden, solo necesitamos multiplicar los días de vacaciones del convenio por el número de jornadas que hemos trabajado y dividir este resultado entre 360.

Si aplicamos los datos que hemos seleccionado en nuestro ejemplo, la fórmula nos quedaría de la siguiente manera:

    (30 x 280)/365 = 23 días.

A esta cifra, debemos restarle el número de vacaciones que hemos disfrutado hasta la fecha para calcular cuáles son exactamente las vacaciones que nos corresponden. En nuestro caso, serían 10.

    23 - 10 = 13 días

Finalmente, si queremos conocer cuál es el importe que nos correspondería por las vacaciones que no hemos disfrutado, tan solo debemos multiplicar esta cifra por el salario diario.

En nuestro ejemplo, dado que el trabajador cobra mensualmente 1200 euros, el salario diario que tendrá será de 39,45 euros al día. Aplicado a la fórmula, el importe que le correspondería por sus vacaciones no disfrutadas sería el siguiente:

    13 x 39,45 = 512,85 euros

Calcular las pagas extraordinarias no disfrutadas

Lo habitual es que los trabajadores tengan dos pagas extraordinarias: una en navidad y otra en verano. No obstante, también puede darse el caso de que las pagas extras se encuentren prorrateadas en el sueldo, en cuyo caso no será necesario que hagas este cálculo. 

Para calcular la cuantía que nos correspondería por nuestra paga extra, solo tenemos que dividir la cuantía de cada una de las pagas extra entre 365 y multiplicar este resultado por los días que hemos trabajado. 

    (Cuantía de la paga extra de navidad o verano/365) x días trabajados

Siguiendo con nuestro ejemplo anterior, vamos a considerar que nuestro trabajador sigue la norma y que cuenta con las dos pagas extraordinarias de navidad y verano. Como el cese se ha producido el octubre, el trabajador ya habrá cobrado la paga extraordinaria de verano, por lo que solo quedaría que le abonasen el importe correspondiente a la paga de navidad. 

En este caso, y dado que el trabajador tiene un salario mensual de 1200 euros, el importe que nos tendrían que abonar por la paga extraordinaria sería el siguiente:

    (1200/365) x 280 = 920,54 euros

Para conocer la cuantía total de nuestro finiquito, habría que sumar estas cifras y añadir, además, los bonus a los que tenga derecho el trabajador, siempre y cuando no los haya cobrado. La cuantía y requisitos de estos incentivos dependerá, eso sí, de cada empresa. 

Además, en los despidos que estén sujetos a una indemnización, habría que sumar la cuantía de este pago, que se determinará multiplicando los 20 días a los que se tienen derecho por el número de años trabajados y por el salario diario.  

En nuestro ejemplo, vamos a suponer que el trabajador se ha ido por baja voluntaria y que no tiene derecho a ningún tipo de bonus. Con esto en mente, obtenemos que la cuantía de su finiquito es de 2.033,39 euros.

A la hora de cobrar el finiquito, se debe tener en cuenta que, salvo la parte de las indemnizaciones, este importe tributa como las rentas de trabajo y que, por tanto, está sometido a las bases de cotización y a las retenciones del IRPF

¿En qué se diferencia un finiquito de una indemnización?

A pesar de que ambos aparecen cuando se finaliza una relación laboral, el finiquito y la indemnización laboral son dos conceptos muy distintos.

El finiquito, como ya hemos visto, es un documento al que tienen derecho todos los trabajadores, independientemente del motivo de su cese. Es decir: tanto los empleados que deciden abandonar la empresa por voluntad propia como aquellos que han sido despedidos, ya sea disciplinariamente o de manera objetiva o colectiva, deben recibir un finiquito de parte de su empresa para regular las deudas pendientes. 

La indemnización laboral, en cambio, es una cuantía que aparece solo en algunos supuestos. En concreto, para poder cobrar esta prestación es necesario que la empresa sea quien nos despida y que lo haga de manera ordinaria o colectiva.

Es decir: los trabajadores que deciden abandonar su puesto de manera voluntaria y aquellos a los que se les cesa de manera disciplinaria no pueden beneficiarse de este importe. 

Por norma general, la cuantía de esta prestación es de 20 días de sueldo por año trabajado, hasta un máximo de 12 mensualidades.

No obstante, en los casos en los que se produzca una irregularidad en el cese, ya sea porque los motivos argüidos no son reales o porque no se ha cumplido con el tiempo de preaviso fijado por el convenio, el importe de la indemnización aumentará y será el equivalente a 33 días de sueldo por año trabajado, hasta un máximo de 24 mensualidades.

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué es el finiquito y cómo se calcula

El finiquito es un documento que refleja las cantidades que una compañía debe abonar a un trabajador cuando se rompe su relación laboral. Es decir: un compendio de las deudas que existen entre una empresa y un empleado en el momento del cese laboral.

Todos. La liquidación del finiquito es obligatoria tanto si el cese se ha producido por voluntad del trabajador o de la empresa.

Por norma general, el finiquito se firma cuando se pone fin a la relación contractual. No obstante, también puede aparecer en los casos en los que el trabajador decide acogerse a una excedencia, por si decide no volver a incorporarse.

No. Los trabajadores solo deben firmar el documento si están de acuerdo tanto con la información que se recoge como con el saldo que se estipula, ya que su firma implica que se han saldado las cuentas y que existe una conformidad entre ambas partes de poner fin a la relación laboral. 

Sí. Los trabajadores que no estén de acuerdo con el finiquito propuesto por la empresa, deberán indicar que no están conformes en el lugar de la firma.

Al hacerlo, podrán reclamar una cantidad que se ajuste más a sus expectativas a través de una papeleta de conciliación previa, que deberán presentar ante el SMAC (Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación). 

Sí. Si el trabajador no está conforme con la cantidad que le propone la compañía y ha presentado una papeleta de conciliación previa, podrá intentar negociar otro importe con la empresa. Si no se llega a un acuerdo, se dará paso a la vía judicial, en la que un magistrado dictará sentencia sobre el caso.   

Dentro del finiquito se deben incluir tanto las identificaciones de la empresa y el trabajador como las cantidades adeudadas y las indemnizaciones que se aplican, cuando corresponda.

Lo habitual es que en el documento aparezca lo siguiente:

  • Sueldo de los días trabajados del mes en curso.

  • Vacaciones a las que se tienen derecho y que no se han disfrutado.

  • Pagas extraordinarias no disfrutadas.

  • Horas extras no pagadas.

  • Pluses y pagas que se hayan generado y no se hayan cobrado.

Sí. Si el cese laboral se produce por un despido objetivo o colectivo, se incluirá una indemnización en el finiquito, al igual que si se demuestra que el despido ha sido improcedente.

El procedimiento para calcular el finiquito variará en función de cómo se haya concluido la relación laboral y de los conceptos pendientes de pago. Es decir: si el despido está sujeto a una indemnización, de las vacaciones y horas extraordinarias pendientes, de los bonus a los que se tengan acceso y de los días que se hayan trabajado en el mes del cese. 

No. Aunque ambos aparezcan al final de una relación contractual,  el finiquito y la indemnización laboral son dos conceptos muy distintos.

El finiquito es un documento al que tienen derecho todos los trabajadores, independientemente del motivo de su cese.

La indemnización laboral, en cambio, es una cuantía que aparece solo en algunos supuestos. En concreto, para poder cobrar esta prestación es necesario que la empresa sea quien nos despida y que lo haga de manera ordinaria o colectiva o, en su defecto, que se demuestre que el despido ha sido improcedente.