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¿Qué es el KYC y para qué sirve?

El KYC es un procedimiento que utilizan las instituciones para verificar la identidad de su cliente antes de iniciar una relación comercial. En este artículo, te explicamos cómo se aplica y por qué es importante.

¿Qué es el KYC y para qué sirve?

24/2/2022

El KYC, acrónimo de la expresión inglesa Know Your Customer (Conoce a tu Cliente, en su traducción al español), es una medida antifraude que todos los bancos del sistema financiero español deben llevar a cabo a la hora de abrir y mantener la cuenta corriente de un usuario. En este artículo, os explicamos en qué consiste este método y por qué es tan importante. 

¿Qué es el KYC?

El KYC (Know Your Customer o, en su traducción al español, Conoce a tu Cliente) es un procedimiento que utilizan las instituciones para verificar la identidad de su cliente y comprobar que no hayan participado en ninguna actividad delictiva

Este proceso tiene el objetivo de evitar relaciones comerciales con personas que puedan tener relación con el terrorismo, la corrupción, el blanqueo de capitales o el fraude entre otros. Para ello, las empresas y entidades aplican una serie de controles y procesos con los que se busca comprobar que el cliente, que debe aportar pruebas legales y vinculantes, es quien dice ser. 

El procedimiento KYC, si bien afecta a todos los sectores, es especialmente relevante en el sector financiero, donde este método se ha convertido en una herramienta fundamental para combatir las transacciones ilegales relacionadas con la corrupción y el blanqueo de capital. 

¿Cómo se realiza el KYC?

El procedimiento KYC se estructura alrededor de una serie de controles y procesos de identificación y verificación con las que las entidades bancarias buscan conocer la identidad de sus clientes y entender de dónde procede su dinero. 

Estas políticas comenzaron a aplicarse de manera habitual tras la aprobación en abril de 2010 de la Ley de Prevención de Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo, una normativa que tiene el objetivo de proteger la integridad del sistema financiero y de otros sectores económicos aplicando una serie de regulaciones que puedan prevenir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Sin embargo, la progresiva digitalización que ha ido experimentado el sector ha aumentado su importancia y relevancia. 

Así, y a pesar de que el sector bancario ya aplicaba estas prácticas de manera presencial, en los últimos años se han desarrollado un conjunto de procedimientos que permiten realizar todo el proceso KYC de forma remota sin reducir su fiabilidad. 

Gracias a estos avances, ahora el KYC puede realizarse tanto en las oficinas o sucursales bancarias como a través de internet. En caso de que el cliente decida llevarlo a cabo de forma presencial, sus datos y documentación serán validados y cotejados en primera persona por un representante de la entidad de la que el cliente contratar sus servicios. 

Si el proceso se realiza de manera online, en cambio, será necesario que el cliente se identifique a través de una videollamada o videoconferencia en la que muestre sus documentos de identidad para poder verificar la autenticidad tanto de su rostro como de su documentación. Además, también se pueden aplicar otros métodos biométricos, como pueden ser las pruebas de reconocimiento facial o la identificación a través de las huellas dactilares.

¿Qué información me pueden pedir los bancos en el formulario KYC?

A la hora de aplicar los controles del procedimiento KYC, los bancos y entidades financieras piden a sus clientes que aporten una serie de datos personales que sirvan tanto para verificar su identidad como para conocer sus propósitos y objetivos. 

Gracias a los avances tecnológicos, muchas entidades permiten que sus usuarios cumplimenten esta información de forma online, ya sea a través de su aplicación móvil o de su página web. Por lo general, los datos que deben aportar son:

  • Su documento de identidad.

  • Su actividad laboral.

  • Su salario anual.

  • El nombre de la empresa y el año en el que empezó a trabajar.

  • El propósito de la cuenta que desea abrir y las operaciones que espera realizar de manera habitual. 

Además, los usuarios también deben responder a una serie de preguntas. Las más comunes están relacionadas con su posible obligación de tributar fuera de España, la posibilidad de residir en el extranjero y las transferencias que podría realizar a nivel internacional.

Después de completar un formulario KYC, ¿pueden volver a pedirme mis datos?

Para que un proceso KYC sea efectivo, los bancos deben aplicar correctamente las medidas de diligencia debida con respecto al cliente (CDD, según sus siglas en inglés), un conjunto de normas con las que no solo pueden identificar a los usuarios, sino también asignarles un nivel de riesgo y prever sus posibles transferencias

Esta diligencia incluye una supervisión constante y una serie de revisiones periódicas con las que se buscan movimientos sospechosos. Esto implica que el proceso KYC debe ser continuo, es decir: no basta con acreditar la identidad del cliente al inicio de la relación comercial, sino que deben realizarse comprobaciones y actualizaciones periódicas.

Como consecuencia, el banco puede pedirle a sus clientes que aporten información en cualquier momento. De no cumplir con esta exigencia, la entidad podría limitar las operaciones de sus clientes o incluso bloquear sus cuentas, aunque, por lo general, esto solo ocurre cuando se detectan movimientos inusuales o cuando no se ha aportado algún documento.

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué es el KYC

El KYC (Know Your Customer o, en su traducción al español, Conoce a tu Cliente) es un procedimiento que utilizan las instituciones para verificar la identidad de su cliente y comprobar que no hayan participado en ninguna actividad delictiva. Se trata de un proceso especialmente importante en el sector bancario.

El proceso KYC tiene el objetivo de evitar relaciones comerciales con personas que puedan tener relación con el terrorismo, la corrupción o el blanqueo de capitales, entre otros.

El procedimiento KYC se estructura alrededor de una serie de controles y procesos de identificación y verificación con las que las entidades bancarias buscan conocer la identidad de sus clientes y entender de dónde procede su dinero. 

Durante este proceso, que puede realizarse de forma presencial u online, los clientes deben aportar pruebas legales y vinculantes que acrediten que es quien dice ser.

Por norma general, los datos que los bancos suelen pedir para cumplimentar el procedimiento KYC son:

  • El documento de identidad del cliente.

  • La actividad laboral del cliente.

  • El salario anual del cliente.

  • El nombre de la empresa y el año en el que el cliente empezó a trabajar.

  • El propósito de la cuenta que el cliente desea abrir y las operaciones que espera realizar de manera habitual. 

Además, los usuarios también deben responder a una serie de preguntas. Las más comunes están relacionadas con su posible obligación de tributar fuera de España, la posibilidad de residir en el extranjero y las transferencias que podría realizar a nivel internacional.

Sí. El proceso KYC debe ser continuo, es decir: no basta con acreditar la identidad del cliente al inicio de la relación comercial, sino que deben realizarse comprobaciones y actualizaciones periódicas. Como consecuencia, el banco puede pedirle a sus clientes que aporten información en cualquier momento. 

Si un cliente no aporta la información necesaria para actualizar sus datos personales, los bancos pueden limitar sus operaciones o incluso bloquear sus cuentas.

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