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¿Qué es un plan de pensiones?

Ante el progresivo envejecimiento de la población que pone en riesgo la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones, cada vez son más los trabajadores que recurren a los planes de pensiones, un producto de ahorro a largo plazo pensado para disponer de un capital adicional en el momento de abandonar el mercado laboral. En este artículo, te contamos cómo funcionan y cuáles son sus principales características.

¿Qué es un plan de pensiones?

10/2/2022

¿Qué es un plan de pensiones? Actualmente, uno de los temas que más preocupa a los trabajadores es la sostenibilidad del sistema de pensiones, si llegarán a cobrar alguna prestación pública en el momento en el que puedan abandonar el mercado laboral y bajo qué condiciones.

El aumento de la esperanza de vida y la disminución de la natalidad, propiciada, entre otros, por la precariedad laboral y las dificultades para conciliar la vida personal y laboral a la que se enfrentan los jóvenes trabajadores, ha transformado la pirámide poblacional de España. Nuestro país es cada día más viejo y las perspectivas de cara al futuro apuntan a que este progresivo envejecimiento seguirá aumentando

Según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), en 2021 el envejecimiento en España alcanzó un valor del 129%, lo que implica que por cada cien menores de 16 años hay 129 personas mayores de 64 años. Actualmente, se calcula que nuestro país tiene dos trabajadores por cada pensionista, pero las previsiones del Banco de España apuntan a un empeoramiento de esta tasa de dependencia de cara a 2050, año en el que solo habrá 1,5 personas en edad de trabajar por cada pensionista, en lugar de los tres de los que hay actualmente.

Ante esta situación de incertidumbre, y mientras los Gobiernos y agentes sociales buscan medidas que ayuden a mantener nuestro sistema, son muchos los trabajadores que deciden recurrir a instrumentos de ahorro a largo plazo para disponer de unos ingresos adicionales cuando llegue el momento de abandonar el mercado laboral. 

Entre la amplia variedad de productos que ofrecen la posibilidad de ahorrar de cara a la jubilación, los planes de pensiones se han convertido en la opción más popular y solicitada, pero ¿en qué consisten?  

¿Qué es un plan de pensiones?

Los planes de pensiones son productos de inversión y ahorro a largo plazo creados con el objetivo de disponer de un capital adicional que complemente a la prestación pública de jubilación.

Estos productos se nutren de las inversiones que realizan sus clientes, que pueden ser periódicas o puntuales y que se suelen instrumentalizar a través de fondos de pensiones administrados y controlados por una entidad gestora.

A través de estos fondos de pensiones, los gestores realizan diversas inversiones con los fondos aportados por los usuarios, que pueden decidir y modificar el riesgo que quieren asumir, en busca de la máxima rentabilidad posible. 

No obstante, a diferencia de otros productos de ahorro a largo plazo, como los planes de previsión asegurados, la mayoría de los planes de pensiones no garantizan que se pueda obtener esta rentabilidad, siendo la única excepción los planes garantizados, un producto sin riesgo que garantiza la recuperación de todas las aportaciones realizadas

Dentro de los planes de pensiones intervienen tres actores principales: el promotor, el partícipe y el beneficiario. 

  • Promotor: es quien promueve la creación del plan de pensiones. En el caso de los planes de pensiones de empleo y asociados, los promotores son las empresas, sindicatos y asociaciones, mientras que en los planes individuales el promotor es una entidad financiera.

  • Partícipes: son las personas físicas para las que se crea el plan y quienes realizan las aportaciones, que suelen ser voluntarias y pueden ser variables o estar definidas.

  • Beneficiario: son las personas que tienen derecho a la percepción de las prestaciones aportadas. Los beneficiarios pueden coincidir con los partícipes o no. 

Además de estas tres figuras, en los planes de pensiones también juegan un papel importante la entidad gestora que administra los activos del plan, la entidad depositaria en la que se guardan los valores y activos financieros del fondo, y la comisión de control, que se encarga de supervisar el funcionamiento y ejecución del plan.

Ventajas y riesgos de los planes de pensiones

Los planes de pensiones ofrecen varias ventajas que han permitido que se convierta en uno de los instrumentos de ahorro a largo plazo más populares, pero estos productos también entrañan una serie de riesgos que conviene conocer antes de contratarlos.

Desde un punto de vista positivo, los planes de pensiones son instrumentos que nos permiten generar un ahorro de cara a la jubilación, con el que podremos complementar nuestra prestación pública

Estos productos gozan de una fiscalidad que permite que los usuarios desgraven sus aportaciones en la base imponible del IRPF en la Declaración de la Renta. Además, permiten elegir al beneficiario, que puede ser o no quien aporte dinero, y el traspaso del capital a otros productos de ahorro a largo plazo, ya sea otro tipo de plan de pensiones o un plan de previsión asegurado. 

Dentro de los planes de pensiones encontramos una amplia variedad de modalidades, lo que nos permitirá elegir la que mejor se ajuste a nuestras necesidades y objetivos. Los usuarios pueden, asimismo, elegir el riesgo que van a asumir y modificarlo dependiendo de la situación en la que se encuentren, pudiendo apostar en los primeros años por modelos más volátiles que pueden generar una mayor rentabilidad y, en los últimos, por alternativas más seguras que generan menos beneficios. 

Al invertir en activos en busca de una mayor rentabilidad, sin embargo, los usuarios corren el riesgo de asumir pérdidas, ya que los planes de pensiones, con excepción del asegurado, no pueden garantizar que se devolverá la totalidad del capital invertido. Dicho de otro modo: a pesar de que su objetivo es generar la mayor rentabilidad posible, los planes de pensiones no pueden asegurar que se conseguirá y, dependiendo de la modalidad que escojamos, corremos el peligro de que en el momento del vencimiento el capital sea menor que el que hemos aportado. 

Otro inconveniente de los planes de pensiones es que no son productos líquidos, por lo que el dinero depositado solo puede rescatarse, salvo excepciones, en el momento de la jubilación. Además, aplican comisiones y, a la hora de retirar los fondos, los usuarios deberán tributarlos como una renta de trabajo, por lo que tendrán que pagar impuestos.

Tipos de planes de pensiones

El paraguas de los planes de pensiones incluye una amplia variedad de modalidades que se pueden dividir en base a tres criterios: según el promotor, según las aportaciones y prestaciones y según su política de inversión. 

Planes de pensión según el tipo de promotor

Dependiendo de quién promueva la creación del plan, podemos encontrar tres tipos: los planes de pensión individuales, los planes de pensión de empleo y los planes de pensión asociados.

  • Planes de pensión individuales: son aquellos que están promovidos por los bancos y entidades financieras. Sus partícipes, o titulares, son personas físicas, que contratan el producto a título personal con el objetivo de ahorrar a largo plazo.

  • Planes de pensión de empleo: son los que promueven las empresas o corporaciones. En este caso, los titulares son los propios empleados, y las aportaciones puede realizarlas o el propio trabajador o la empresa promotora. 

  • Planes de pensión asociados: son aquellos que promueven las asociaciones o sindicatos. Los partícipes son los propios miembros y son quienes realizan las aportaciones. 

Planes de pensión según las aportaciones y prestaciones

Los planes de pensiones se nutren de las aportaciones que realizan sus titulares. Estas aportaciones definirán cuál será la prestación que recibirá el titular en el momento de vencimiento del plan de pensión. 

En base a las prestaciones y aportaciones, podemos encontrar tres tipos de planes de pensión: los planes de pensión de aportación definida, los planes de pensión de prestación definida y los planes mixtos.

  • Planes de pensión de aportación definida: son aquellos en los que se fija una aportación que el titular o promotor deberán asumir. No se fija una prestación futura, lo que implica que en el momento del vencimiento del plan el usuario podrá recibir tanto ganancias como pérdidas, dependiendo del éxito de las inversiones que se hayan realizado.

  • Planes de pensión de prestación definida: son aquellos en los que se garantiza una prestación que el titular recibirá en el momento del vencimiento del plan. Este modelo solo está disponible para los planes de pensión de empleo y asegurados. Sus aportaciones pueden variar. 

  • Planes mixto: una combinación de los dos tipos anteriores. Disponibles solo para los planes de pensión de empleo y asegurados, en este modelo se fija una aportación periódica y una rentabilidad mínima que el titular recibirá al vencer el plan.

Planes según su política de inversión

Dependiendo de los activos en los que se inviertan las aportaciones de los usuarios, los planes de pensión pueden dividirse en distintos tipos, con mayor o menor riesgo

  • Renta fija a corto y largo plazo: en esta modalidad, las aportaciones de capital se invierten en activos de renta fija de carácter público y privado. El riesgo de estos productos es más reducido, pero también la rentabilidad que pueden conseguir. 

  • Renta fija mixta: en esta modalidad, se invierte tanto en activos de renta fija como en activos de renta variable, aunque el máximo que se puede destinar a estos últimos es de un 30% del total del plan. 

  • Renta variable: son los que invierten en activos de renta variable, como pueden ser las acciones cotizadas. En estos casos, la rentabilidad que se consigue es mayor, pero también aumenta el riesgo de pérdidas.

  • Renta variable mixta: en esta modalidad, también se combina la inversión en activos de renta fija y variable, aunque en este caso el máximo que se puede invertir en los activos de renta variable asciende hasta el 75%.

  • Planes garantizados: son aquellos que garantizan que el usuario recuperará las aportaciones invertidas. Su riesgo es muy bajo, pero la rentabilidad que pueden alcanzar también es reducida.

Cuando contratamos un plan de pensiones, podemos adaptar el riesgo que asumimos dependiendo de la situación en la que nos encontremos. En este sentido, los expertos recomiendan que los usuarios con más de 50 años se decanten por productos de renta fija y que los jóvenes apuesten por los variables.

La fiscalidad de los planes de pensiones

Una de las grandes ventajas que ofrecen los planes de pensiones a sus usuarios es su fiscalidad, con la que los usuarios pueden desgravar las aportaciones anuales que realicen en la base imponible del IRPF. 

En 2022, el límite máximo que se puede desgravar por las aportaciones a un plan de pensión es de 1.500 euros o, en su defecto, de un 30% de los rendimientos netos de trabajo o actividades económicas, dependiendo de cuál de estas dos cifras sea menor. 

Esto se debe a que el límite de aportaciones que un usuario puede realizar a un plan de pensiones individual ha descendido, pasando de los 2.000 euros que podía aportar anualmente a 1.500 euros.

Esta fiscalidad, a su vez, también implica que a la hora del rescate, es decir, cuando se vayan a retirar los fondos, se deberá tributar el capital que se obtenga como un rendimiento del trabajo.

Esto supone que, a la hora de hacer la Declaración, estos fondo se sumarán a rendimientos como el salario o la pensión, lo que puede aumentar el tramo del IRPF en el que nos encontremos y, consecuentemente, los impuestos que debemos pagar. 

¿Cuándo se pueden reiterar los fondos de los planes de pensiones?

Al ser un producto de ahorro a largo plazo pensado para la jubilación, los fondos que se depositan en un plan de pensiones solo pueden rescatarse, teóricamente, en el momento en el que el usuario abandona el mercado laboral.

Sin embargo, existen una serie de contingencias en las que se permite a los usuarios retirar el dinero aportado. Estas son:

  • En caso de paro de larga duración: si los usuarios pueden acreditar que están en una situación de desempleo, que están inscritos como demandantes de empleo y que se les ha agotado la prestación correspondiente al paro, podrán retirar los fondos de su plan de pensiones.

  • En caso de que sufra una incapacidad: puede ser total, absoluta o de gran invalidez.

  • En caso de dependencia severa: si el titular puede acreditar que es dependiente o gran dependiente, podrá retirar los fondos de su plan de pensiones. 

  • En caso de que sufra una enfermedad grave: si el titular o su cónyuge o ascendientes y descendientes de primer grado sufre una enfermedad grave, también podrá retirar los fondos del plan de pensión.

  • Tras un periodo de 10 años: después de que en 2018 el Gobierno relajase las condiciones de acceso a los fondos, las aportaciones realizadas antes de 2016 podrán retirarse una vez hayan transcurrido diez años, es decir, en 2025. 

Además, en caso de fallecimiento del titular, serán sus beneficiarios quienes recibirán los fondos acumulados dentro del plan de pensiones.

¿Cómo se rescatan los planes de pensiones?

A la hora de retirar los fondos aportados al plan de pensiones, los usuarios disponen de tres alternativas para recibir su dinero:

  • Rescate en forma de capital: en este caso, el usuario obtiene en un único pago el dinero acumulado en el plan de pensiones. Con este método, solo pagará impuestos una vez, por lo que, generalmente, el impacto tributario que deberá asumir será mayor.

  • Rescate en forma de renta: en este caso, el titular recibe el dinero en pagos periódicos, ya sean mensuales, trimestrales, semestrales o anuales. Puede elegir entre recibir una renta asegurada, en la que recibirá siempre la misma cantidad monetaria, o una renta financiera, en la que el importe que recibirá dependerá de la rentabilidad de las inversiones realizadas. En estos casos, pagará impuestos más de una vez, aunque la carga tributaria será menor.

  • Rescate mixto: una mezcla de ambas. El usuario recibe primero una cantidad estipulada de dinero y, posteriormente, una renta periódica, ya sea asegurada o financiera. En este caso, pagará impuestos más de una vez. 

A la hora de contratar un plan de pensión y elegir una modalidad de rescate, debemos comparar diversas opciones para encontrar la que mejor se ajuste a nuestras necesidades. Además, es conveniente contactar con un asesor financiero que pueda aconsejarnos y estudiar también otros productos de ahorro a largo plazo, como pueden ser los planes de previsión asegurados, para encontrar la oferta más ventajosa.

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué es un plan de pensiones

Los planes de pensiones son productos de inversión y ahorro a largo plazo creados con el objetivo de disponer de un capital adicional que complemente a la prestación pública de jubilación.

En los planes de pensiones, intervienen tres actores principales: el promotor, que es quien promueve la creación del plan, los partícipes, que son las personas para las que se crea el plan, y el beneficiario, que son quienes tienen derecho a percibir las prestaciones aportadas.

Además de estas tres figuras, también juegan un papel importante la entidad gestora que administra los activos del plan, la entidad depositaria en la que se guardan los valores y activos financieros del fondo, y la comisión de control, que se encarga de supervisar el funcionamiento y ejecución del plan.

Las principales ventajas de los planes de pensiones es que son instrumentos que nos permiten generar un ahorro de cara a la jubilación y que cuentan con una fiscalidad con la que podemos desgravar nuestras aportaciones anuales en la Declaración de la Renta.

Además, cuentan con una amplia variedad de modelos y permiten elegir al beneficiario del plan y traspasar el capital aportado a otros productos de ahorro a largo plazo.

Al ser productos en los que se invierte en activos para generar una mayor rentabilidad, los planes de pensiones tienen el riesgo de que no pueden garantizar una rentabilidad al usuario, que podría ver cómo su capital aportado disminuye.

Como son un producto no líquido, los usuarios no podrán disponer, salvo excepciones, de los fondos aportados hasta el momento de la jubilación. Además, a la hora de rescatar el dinero, el capital deberá tributarse como renta de trabajo, por lo que generarán impuestos.

El paraguas de los planes de pensiones incluye una amplia variedad de modalidades que se pueden dividir en base a tres criterios: según el promotor, según las aportaciones y prestaciones y según su política de inversión. 

Dentro de los planes según el tipo de promotor, encontramos:

  • Planes de pensión individuales: son aquellos que están promovidos por los bancos y entidades financieras.

  • Planes de pensión de empleo: son los que promueven las empresas o corporaciones.

  • Planes de pensión asociados: son aquellos que promueven las asociaciones o sindicatos.

Bajo el paraguas de los planes de pensión según las aportaciones y prestaciones, encontramos:

  • Planes de pensión de aportación definida: son aquellos en los que se fija una aportación que el titular o promotor deberán asumir.

  • Planes de pensión de prestación definida: son aquellos en los que se garantiza una prestación que el titular recibirá en el momento del vencimiento del plan.

  • Planes mixto: una combinación de los dos tipos anteriores. En este modelo se fija una aportación periódica y una rentabilidad mínima que el titular recibirá al vencer el plan.

Dentro de los planes de pensiones según la política de inversión, encontramos:

  • Renta fija a corto y largo plazo: en esta modalidad, las aportaciones de capital se invierten en activos de renta fija de carácter público y privado.

  • Renta fija mixta: en esta modalidad, se invierte tanto en activos de renta fija como en activos de renta variable, aunque el máximo que se puede destinar a estos últimos es de un 30% del total del plan. 

  • Renta variable: son los que invierten en activos de renta variable, como pueden ser las acciones cotizadas.

  • Renta variable mixta: en esta modalidad, también se combina la inversión en activos de renta fija y variable, aunque en este caso el máximo que se puede invertir en los activos de renta variable asciende hasta el 75%.

  • Planes garantizados: son aquellos que garantizan que el usuario recuperará las aportaciones invertidas.

La fiscalidad de los planes de pensiones permite que sus usuarios pueden desgravar las aportaciones anuales que realicen en la base imponible del IRPF, hasta un límite máximo de 1.500 euros o, en su defecto, de un 30% de los rendimientos netos de trabajo o actividades económicas, dependiendo de cuál de estas dos cifras sea menor. 

A la hora de rescatar los fondos, además, el capital que se obtenga se tendrá que tributar como rendimiento del trabajo. Esto supone que, a la hora de hacer la Declaración, estos fondo se sumarán a rendimientos como el salario o la pensión, lo que puede aumentar el tramo del IRPF en el que nos encontremos y, consecuentemente, los impuestos que se deben pagar. 

El límite de aportaciones que se pueden realizar a los planes de pensiones es de 1.500 euros al año.

Generalmente, los planes de pensiones solo pueden rescatarse en el momento de la jubilación. Sin embargo, hay una serie de contingencias en las que los usuarios también pueden retirar los fondos.

Estas son:

  • En caso de paro de larga duración.

  • En caso de que sufra una incapacidad total, absoluta o de gran invalidez.

  • En caso de dependencia severa.

  • En caso de que el titular, su cónyuge o sus ascendientes y descendientes de primer grado sufran una enfermedad grave.

  • Tras un periodo de 10 años: después de que en 2018 el Gobierno relajase las condiciones de acceso a los fondos, las aportaciones realizadas antes de 2016 podrán retirarse una vez hayan transcurrido diez años, es decir, en 2025. 

Los titulares de los planes de pensiones disponen de tres alternativas para retirar el dinero de sus planes de pensiones:

  • Rescate en forma de capital: en este caso, el usuario obtiene en un único pago el dinero acumulado en el plan de pensiones.

  • Rescate en forma de renta: en este caso, el titular recibe el dinero en pagos periódicos, ya sean mensuales, trimestrales, semestrales o anuales.

  • Rescate mixto: una mezcla de ambas. El usuario recibe primero una cantidad estipulada de dinero y, posteriormente, una renta periódica.

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