1. Blog
  2. Información Financiera
  3. ¿Qué es un plan de previsión asegurado?

¿Qué es un plan de previsión asegurado?

El descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida está provocando un cambio en la piramide poblacional de España que pone en entredicho la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones. Ante esta situación, son muchos los trabajadores que deciden contratar productos de financiación a largo plazo para disponer de unos ahorros adicionales a su pensión de jubilación. En este artículo, os vamos a hablar de los planes de previsión asegurado, una de las herramientas de ahorro que pueden ayudarnos a ahorrar para cuando abandonemos el mercado laboral.

¿Qué es un plan de previsión asegurado?

8/2/2022

¿Sabes qué es un plan de previsión asegurado? Uno de los grandes problemas a los que se deben enfrentar los Gobiernos españoles es la transformación pirámide poblacional. En un contexto marcado por la baja natalidad y el progresivo aumento de la esperanza de vida, España, al igual que muchos otros países desarrollados, se enfrenta a un esquema de población insostenible en el que los nacimientos escasean y el número de ancianos no deja de aumentar.

El envejecimiento poblacional de España lleva siendo una constante desde el año 2000. Cada vez hay más ancianos y menos jóvenes. Según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), en 2021 el envejecimiento de España alcanzó un valor del 129%, lo que implica que hay 129 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16.

Los motivos detrás de este cambio demográfico son variados, e incluyen desde el progresivo aumento de la esperanza de vida a la precariedad laboral y la dificultad para conciliar la vida laboral y personal a la que se enfrentan los jóvenes. Sus efectos, graves, afectan a los sistemas públicos y generan importantes desafíos, entre los que destaca el mantenimiento sostenible del sistema de pensiones. 

Actualmente, se calcula que España tiene dos trabajadores por cada pensionista, pero las previsiones del Banco de España estiman que esta tasa empeorará de cara a 2050, año en el que solo habrá 1,5 personas en edad de trabajar por cada pensionista, en lugar de los tres de los que se dispone actualmente.

Ante esta situación, y mientras el Gobierno y los agentes sociales se mueven en busca de reformas que permitan afrontar el incremento del gasto previsto para las próximas décadas, como la aprobada el pasado mes de junio por el ministro Escrivá y los agentes sociales, son muchos los trabajadores que deciden contratar productos financieros de ahorro a largo plazo para complementar su futura pensión de jubilación. 

Dentro de esta amplia cartera de productos, uno de los productos que podemos encontrar son los planes de previsión asegurados, un seguro de ahorro a largo plazo que guarda ciertas similitudes con los populares planes de pensiones. En este artículo, vamos a profundizar en esta herramienta de ahorro para saber si compensa contratarlos. 

¿Qué es un plan de previsión asegurado?

Los planes de previsión asegurados, también conocidos con las siglas PPA, son un seguro financiero de ahorro a largo plazo ideado para complementar la pensión de jubilación.

Creados en 2003, a raíz de la reforma del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas), estos productos se presentan como una alternativa a los planes de pensiones, con los que guardan ciertas similitudes. 

No obstante, a diferencia de estas herramientas, que se suelen instrumentalizar en fondos de pensiones, los planes de previsión asegurados se integran dentro de pólizas de seguros. Como consecuencia, estos productos pueden, y deben, garantizar una rentabilidad mínima en el momento de su vencimiento, por lo que sus usuarios nunca perderán dinero. 

Dentro de los planes de previsión asegurados, intervienen tres figuras: el tomador, que equivale al contribuyente que contrata el producto; el asegurado, que coincide con el tomador (es decir, también es el contribuyente); y el beneficiario, una tercera persona que, en caso de fallecimiento del tomador, cobraría el plan

Estos productos se nutren de las inversiones periódicas que realizan los asegurados, es decir, el tomador, y, salvo excepciones, sus fondos solo pueden retirarse en el momento de la jubilación. 

Características de los planes de previsión asegurados

Los planes de previsión asegurados cuentan con una serie de características que los definen. Algunas coinciden con los de los planes de pensiones, con los que guardan ciertas semejanzas, mientras que otras los diferencias. Las principales son:

    Rentabilidad asegurada: a diferencia de los planes de pensiones, los PPA ofrecen una rentabilidad mínima asegurada a sus clientes a través de técnicas actuariales, ya que se integran dentro de pólizas de seguros. Como consecuencia, en el momento del vencimiento del plan, los clientes dispondrán siempre del capital aportado y de unos intereses. 

    Liquidez: los planes de previsión asegurados no son un producto líquido, lo que implica que sus contribuyentes no podrán disponer libremente de sus fondos, sino que tendrán que esperar, salvo excepciones, al momento de la jubilación. 

    Contingencias: a pesar de que por norma general los contribuyentes no pueden disponer de los fondos aportados al PPA hasta el momento de su jubilación, estos productos aceptan una serie de contingencias extraordinarias en las que los contribuyentes pueden disponer del dinero depositado. Estas son: en caso de paro de larga duración, de invalidez absoluta, de dependencia severa o gran dependencia. Además, para inversiones posteriores a 2015, una vez hayan pasado diez años desde la primera aportación también podrán retirarse.

    Traspasos: al igual que ocurre con los planes de pensiones, los planes de previsión asegurado no penalizan los traspasos de capital a otros productos de inversión, ya sea otro PPA o un plan de pensión.

    Aportaciones: en un plan de previsión asegurado, los clientes pueden hacer aportaciones periódicas, pero solo hasta un límite anual, que en este 2022 se sitúa en 1.500 euros. Además, el total de las aportaciones no puede superar el 30% de los rendimientos netos del trabajo y las actividades profesionales. 

    Fiscalidad: las aportaciones que se realizan a los PPA, al igual que ocurre con los planes de pensión, pueden deducirse en la base general del IRPF de la Declaración de la Renta, por lo que los usuarios de este tipo de productos pueden reducir su carga impositiva. 

    Rescate: a la hora de retirar el dinero aportado a los planes de previsión asegurado, los usuarios pueden decidir entre obtenerlo en forma de capital (es decir, recuperar todo el importe junto), de renta (es decir, el capital aportado se devolverá de manera periódica, ya sea trimestral, mensual o anual) o mixta (mezcla los dos anteriores, de forma que el rescate es parcial). En cualquier caso, sin embargo, el dinero recuperado se tributa dentro de las rentas de trabajo del contribuyente, por lo que tendrá que pagar impuestos.

Ventajas e inconvenientes de los planes de previsión asegurados

Dada sus características, los planes de previsión asegurados ofrecen tanto ventajas como inconvenientes que conviene conocer antes de decidirnos a contratar uno. 

Desde un punto de vista positivo, la gran ventaja que ofrecen los PPA es que tienen una rentabilidad garantizada. De este modo, los clientes nunca perderán el dinero aportado y dispondrán, en el momento de su vencimiento, tanto del capital aportado como de unos intereses mínimos generados durante su vigencia. 

Además, y a pesar de que las aportaciones que pueden realizarse tengan un tope, estos planes permiten que los usuarios desgraven sus aportaciones anuales en la Declaración de la Renta, por lo que pueden reducir la carga impositiva que se les aplicarán y, en algunos casos, es posible que hasta recuperen dinero. 

Dado que no se penalizan los traspasos a otros instrumentos financieros de ahorro, los usuarios tendrán total libertad para llevar sus fondos aportados a otro PPA o plan de pensión que se ajuste más a sus intereses. Asimismo, dado que, salvo excepciones, no se permite que se retire el dinero hasta el momento de la jubilación, estos planes permiten que los usuarios generen un ahorro con el que podrán complementar su pensión. 

Esta falta de liquidez, sin embargo, puede ser un inconveniente, sobre todo si nos sobreviene un imprevisto económico y necesitamos dinero. 

En este sentido, otro punto negativo de estos productos es la fiscalidad a la que debemos enfrentarnos cuando vamos a rescatar los fondos, ya que las aportaciones se deben tributar como aportaciones de trabajo. Como consecuencia, los usuarios deben pagar una serie de impuestos, cuya cantidad variará dependiendo de las aportaciones y del tipo de rescate solicitado.

Asimismo, al ser un producto pensado en el ahorro, su rentabilidad es muy limitada, sobre todo porque las aportaciones que se pueden realizar anualmente están limitadas.  

¿En qué se parece un plan de previsión asegurado a un plan de pensiones?

Los planes de pensiones y los planes de previsión asegurados cuentan con una serie de características comunes que van más allá del hecho de que ambos sean un producto de ahorro a largo plazo para la jubilación

El primer aspecto que comparten es que ninguno son productos líquidos, por lo que los usuarios no podrán disponer del dinero depositado en ellos hasta el momento de la jubilación.

No obstante, los dos comparten las contingencias excepcionales por las que un contribuyente puede retirar estos fondos antes de tiempo, es decir: en situaciones de paro de larga duración, de invalidez absoluta, de dependencia severa o gran dependencia, o, en el caso de inversiones posteriores a 2015, una vez transcurridos 10 años desde la primera aportación. 

Los planes de pensión y los planes de previsión asegurados también comparten la fiscalidad. Esto implica que las aportaciones que los contribuyentes realizan anualmente a estos productos pueden deducirse en la Declaración de la Renta y que, en el momento del rescate, los usuarios deberán tributar el capital como rentas del trabajo. 

Los dos productos tienen el mismo límite de contribuciones anuales que se pueden realizar, fijado desde 2022 en 1.500 euros. Además, ambos permiten los traspasos a otros instrumentos de ahorro a largo plazo sin ningún tipo de penalización.

  • No son productos líquidos: los usuarios no pueden disponer del dinero aportado hasta el momento de la jubilación, salvo excepciones.

  • Contingencias: en ambos casos, los usuarios solo podrán disponer del dinero aportado en situaciones de paro de larga duración, de invalidez absoluta, de dependencia severa o gran dependencia, o, en el caso de inversiones posteriores a 2015, una vez transcurridos 10 años desde la primera aportación. 

  • Fiscalidad: las aportaciones de ambos productos pueden desgravarse en la Declaración de la Renta. A la hora de rescatarlos, no obstante, el dinero se tributa como renta de trabajo, con sus correspondientes impuestos.

  • Límite de aportaciones: los usuarios de ambos productos solo pueden aportar hasta 1.500 euros anuales. 

  • Traspasos: en ambos casos, el dinero depositado en estos instrumentos puede trasladarse a otra herramienta de ahorro a largo plazo sin sufrir ninguna penalización.

¿En qué se diferencian los planes de previsión asegurados de los planes de pensiones?

A pesar de sus muchas similitudes, entre los planes de previsión asegurados y los planes de pensiones existe una diferencia que los separa: su forma jurídica

Mientras que los planes de pensiones se instrumentalizan a través de fondos de pensiones, los planes de previsión asegurados lo hacen mediante una póliza de seguros. Como resultado, todos los PPA tienen la obligatoriedad de garantizar una rentabilidad mínima a través de técnicas actuariales, lo que permite que los usuarios, en el momento del vencimiento, dispongan siempre tanto de los fondos aportados como de los intereses que se hayan generado. 

Por el contrario, los planes de pensión solo pueden garantizar el capital y la rentabilidad en un caso concreto: cuando son planes de pensiones garantizados. 

Por este motivo, antes de decantarnos por alguno de estos productos, es recomendable que sepamos cuáles son exactamente nuestros objetivos de ahorro y que contactemos con un asesor financiero que nos pueda ayudar a encontrar el producto que más se ajuste a nuestras necesidades. 

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué es un plan de previsión asegurado

Los planes de previsión asegurados, también conocidos con las siglas PPA, son un seguro financiero de ahorro a largo plazo ideado para complementar la prestación pública de jubilación.

Los planes de previsión asegurados se caracterizan por estar integrados dentro de pólizas de seguros y garantizar una rentabilidad mínima. Son productos no líquidos, por lo que el dinero solo podrá retirarse en el momento de la jubilación, salvo excepciones, y tienen un límite de aportaciones anuales. Además, permiten el traspaso de capital a otros productos de ahorro a largo plazo sin penalizaciones y sus aportaciones pueden deducirse en la base general del IRPF en la Declaración de la Renta. Cuando se va a retirar el dinero, a su vez, el capital retirado debe tributarse dentro de las rentas de trabajo del contribuyente.

La gran ventaja que ofrecen los PPA es que tienen una rentabilidad garantizada y que las aportaciones que se realizan pueden desgravarse en la Declaración de la Renta. Además, permiten los traspasos de capital a otros productos financieros de largo plazo.

Los planes de previsión asegurados no son productos líquidos, por lo que el dinero no se puede retirar hasta el momento de la jubilación, salvo excepciones. Otro inconveniente es que en el momento del rescate el dinero retirado debe tributarse como aportaciones de trabajo. Además, al ser un producto pensado en el ahorro, su rentabilidad es muy limitada, sobre todo porque las aportaciones que se pueden realizar anualmente están limitadas

Los planes de previsión asegurados y los planes de pensiones se parecen en que son productos de ahorro a largo plazo para la jubilación, lo que implica que los usuarios no podrán disponer del dinero depositado hasta que abandonen el mercado laboral. Además, comparten la fiscalidad y el límite de contribuciones anuales que se pueden realizar, fijado desde 2022 en 1.500 euros.

Los planes de previsión asegurados y los planes de pensiones se diferencian en su forma jurídica. Mientras que los planes de pensiones se instrumentalizan a través de fondos de pensiones, los planes de pensión asegurados lo hacen mediante una póliza de seguros. Como resultado, los planes de previsión asegurados pueden, y deben, garantizar una rentabilidad mínima, mientras que los planes de pensiones solo pueden garantizar la rentabilidad en su modalidad garantizada.