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¿Qué es un seguro de protección de pagos y qué debo tener en cuenta antes de vincularlo a mi préstamo?

El seguro de protección de pagos es una póliza que garantiza el pago de las cuotas de los préstamos en caso de que el asegurado pierda su puesto de empleo o sufra una incapacidad temporal. En este artículo, te contamos cómo funciona.

¿Qué es un seguro de protección de pagos y qué debo tener en cuenta antes de vincularlo a mi préstamo?

16/1/2023

El seguro de protección de pagos es un tipo de póliza que protege a los usuarios que hayan contratado un préstamo en caso de que su situación económica empeore.

Estos productos, si bien no son estrictamente obligatorios, pueden resultar muy recomendables a la hora de contratar créditos de larga duración, como puede ser una hipoteca. 

A pesar de que a la hora de pedir un préstamo siempre se recomienda contar con un trabajo y una fuente de ingresos estables que nos permitan asumir las cuotas mensuales sin caer en sobreendeudamientos, durante el periodo de amortización podemos vernos sorprendidos por multitud de inconvenientes que hagan tambalear nuestras finanzas, como una reducción salarial, un despido o incluso una baja médica. 

Estas situaciones pueden llevarnos a caer en impagos o riesgos de sobreendeudamientos, especialmente si no contamos con un buen colchón financiero o con una persona que pueda darnos soporte financiero. 

Para evitar estos problemas, los seguros de protección de pagos se alzan como una buena solución, ya que nos garantizan que las cuotas mensuales de nuestro crédito serán cubiertas por nuestra aseguradora. Sin embargo, antes de contratar uno, es importante que tengamos en cuenta algunos aspectos para no llevarnos ningún susto. 

El seguro de protección de pagos: ¿qué es?

Un seguro de protección de pagos es un tipo de póliza que garantiza el pago de las cuotas de los préstamos en caso de que la situación económica del titular cambie y ya no pueda hacerse cargo de este coste.

Estos productos, si bien suelen vincularse a los préstamos hipotecarios, pueden contratarse con cualquier tipo de crédito. Generalmente, estas pólizas suelen cubrir la totalidad de la cuantía económica de los préstamos, pero solo durante un periodo de tiempo concreto. Es decir: su cobertura no es indefinida ni equivalente al tiempo en el que el asegurado tenga complicaciones financieras, sino que se extiende durante un plazo fijo establecido por las compañías aseguradoras. 

Los seguros de protección de pagos son productos a los que pueden acceder tanto los trabajadores asalariados como los autónomos, siempre y cuando cumplan con unos requisitos. Estas pólizas suelen tener un precio más caro que otros seguros, como el de vida, aunque su coste variará en función de varios factores, como el tipo de crédito contratado, su importe y plazo de amortización.

Aun así, en el caso de los seguros de protección de pagos vinculados a las hipotecas, está prima suele situarse entre un 1% y un 1,5% del importe del crédito.

Qué coberturas que ofrece un seguro de protección de pagos

En los últimos años, los seguros de protección de pagos han aumentado su popularidad. La inestabilidad e incertidumbre financiera ha hecho que cada vez sean más las personas que se plantean contratar estos productos para protegerse en caso de sufrir un revés económico, pero antes de firmar estas pólizas es importante que sepamos qué cubren exactamente. 

Por norma general, un seguro de protección de pagos ofrece protección en dos supuestos: en caso de que el titular se quede en paro y en caso de que sufra una incapacidad temporal, aunque los asegurados solo podrán beneficiarse de una de estas dos alternativas. Además, en ambos casos hay algunos matices que conviene conocer, porque la póliza no siempre se aplica. 

La cobertura en caso de desempleo cubre las cuotas de los préstamos en caso de que el asegurado pierda su trabajo. Sin embargo, solo se aplica si el asegurado se queda en la calle por un despido improcedente o cualquier otra situación que le permita cobrar el paro. Si el trabajador ha perdido su puesto por un despido procedente, por una baja voluntaria o por cualquier otro supuesto que no dé derecho a esta prestación, la póliza no se aplicará, y el usuario deberá asumir las cuotas de su préstamo por su cuenta. 

Esta cobertura está enfocada a los trabajadores asalariados, por los que aquellos que trabajan por cuenta propia no podrán, por norma general, beneficiarse de ella. Además, suele ofrecerse solo a los empleados que tengan más de seis meses de antigüedad y disfruten de un contrato indefinido. 

La cobertura en caso de incapacidad temporal, por su parte, cubre las cuotas de los préstamos de los asegurados que hayan sufrido un accidente o una enfermedad que les impida desarrollar su actividad profesional. 

Esta protección, sin embargo, no se aplica si la lesión se produce de manera voluntaria ni si la enfermedad ya se padecía antes de contratar el seguro de protección de pagos. Además, tampoco ofrece cobertura por motivos relacionados con el embarazo o la maternidad ni, generalmente, por enfermedades de carácter psicológico, como el estrés, la ansiedad o la depresión. 

La cobertura en caso de incapacidad temporal está dirigida a los autónomos, a los fijos discontinuos y a los funcionarios, por lo que los trabajadores asalariados que disfrutan de un contrato indefinido no podrán beneficiarse de ella.

  • Cobertura en caso de desempleo: se destina a los trabajadores asalariados con derecho a paro. Cubre las cuotas del préstamo en caso de que el asegurado haya perdido su puesto de trabajo, siempre que no haya sido por un despido procedente, una baja voluntaria o cualquier otro supuesto que no dé derecho a la prestación de desempleo. 

  • Cobertura en caso de incapacidad temporal: se destina a los autónomos, funcionarios y fijos discontinuos. Cubre las cuotas del préstamo en caso de que el asegurado haya sufrido un accidente o enfermedad que le impida llevar a cabo sus funciones, siempre y cuando la lesión no haya sido voluntaria o por una enfermedad que se padecía antes de la firma del seguro. Tampoco ofrece cobertura por motivos de embarazo ni, generalmente, por enfermedades de carácter psicológico.

Además de estas dos coberturas, algunos seguros de protección de pagos también ofrecen protección en caso de que el titular del préstamo fallezca o sufra una gran invalidez que les impida volver a desempeñar sus funciones, aunque, de nuevo, hay excepciones, ya que la póliza no se aplicará en caso de suicidio o en caso de que el fallecimiento se haya producido por una enfermedad previa a la firma del contrato.

Aun así, independientemente del caso que se produzca, los asegurados que se vean afectados por alguno de estos supuestos deberán informar a la aseguradora de su cambio de situación, ya que la póliza no se aplica de manera automática. Una vez se hayan puesto en contacto con la compañía, la aseguradora y el banco le informarán de cómo debe proceder 

La duración y carencia de un seguro de protección de pagos

A la hora de contratar el seguro de protección de pagos, debemos tener en cuenta que las pólizas no cubrirán la totalidad del tiempo que permanezcamos desempleados o de baja, sino que se aplicarán durante un periodo de tiempo concreto. 

Generalmente, estos productos suelen tener una duración mínima de seis meses y una duración máxima de entre uno y dos años, por lo que, una vez transcurrido este tiempo, tendremos que asumir nosotros mismos los costes de nuestros créditos. 

Además, estas pólizas pueden tener un periodo de carencia, es decir, un plazo en el que el usuario, pese a haberlo contratado, no estará cubierto por el seguro. 

Los seguros de protección de pagos no se activan nada más contratarse, sino que suelen tener un periodo de carencia de, como mínimo, seis meses. Es decir: si contratamos un seguro de protección de pagos y al mes siguiente nos quedamos en el paro, no podremos beneficiarnos de él, ya que para que se active deberán haber pasado seis meses. 

  • Duración de los seguros de protección de pagos: entre seis meses y uno o dos años. 

  • Periodo de carencia de los seguros de protección de pagos: un mínimo de seis meses.

Estas condiciones, no obstante, pueden cambiar dependiendo de la aseguradora con la que hayamos firmado el contrato, por lo que se recomienda leer y analizar bien las ofertas de distintas compañías.

A pesar de que los bancos suelen ofrecer sus propios seguros a la hora de firmar el préstamo, los usuarios tienen libertad para elegir entre cualquier aseguradora del mercado sin que esto condicione la concesión del crédito, así que es aconsejable comparar el mayor número de ofertas posibles. 

Cada producto es diferente, y debemos elegir aquel que mejor se ajuste a nuestras necesidades. 

El coste del seguro de protección de pagos

Por su naturaleza, los seguros de protección de pagos suelen tener un precio más elevado que otros seguros, como los de vida. Este precio, como es natural, no es el mismo para todas las aseguradoras, aunque hay otros factores más allá de la compañía que pueden hacer que varíe. 

El coste del seguro puede ser más caro o más barato dependiendo del tipo de préstamo que se haya contratado, su importe, el plazo de amortización que se haya seleccionado y los años que queden para liquidarlo. Además, también entran en juego otras variables, como la edad del asegurado o su situación laboral.

En base a todos estos factores, las compañías aseguradoras estudian y cuantifican el riesgo que les supondría aceptar a ese cliente y establecen sus cuotas. En el caso de los préstamos hipotecarios, estas suelen ser de entre el 1% y el 1,5% del importe total del crédito, aunque cada aseguradora puede poner su propio precio

Modalidades de pago

El coste de las tarifas de los seguros de protección de pagos puede asumirse de dos formas: en un pago único, en cuyo caso el usuario  abonará todo el importe en una operación y quedará protegido para  todo el tiempo que lo haya contratado, o en un pago periódico, en cuyo caso el usuario deberá asumir un pago anual durante todo el periodo de vigencia del seguro.

Además, la prima que deberán asumir puede ser fija, en cuyo caso se mantendrá inalterable, o variable, en cuyo caso la cuantía variará en base a cómo evolucione el nivel de riesgo del asegurado. 

A la hora de contratar un seguro de protección de pagos, los usuarios deben revisar el contrato, en el que debe aparecer la información detallada sobre este producto, desde las coberturas y límites económicos que ofrece hasta sus garantías y exclusiones. Las personas interesadas en contratar una de estas pólizas deben prestar atención a los costes y ventajas que les presentan los bancos y aseguradoras y cerciorarse de que encaja con su situación financiera. 

Los seguros de protección de pagos pueden ser una opción interesante si queremos alguna cobertura en caso de que suframos un revés económico. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no es obligatorio vincular un seguro a un préstamo ni contratar aquel que nos ofrezca el banco, aunque pueda ofrecernos una rebaja en los intereses de nuestro crédito.

En caso de haber contratado un seguro, los usuarios también cuentan con la opción de desvincularlo de su crédito y cambiar libremente de compañía aseguradora

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué es un seguro de protección de pagos

Un seguro de protección de pagos es un tipo de póliza que garantiza el pago de las cuotas de los préstamos en caso de que la situación económica del titular cambie y ya no pueda hacerse cargo de este coste.

Por norma general, un seguro de protección de pagos ofrece protección en dos supuestos: en caso de que el titular se quede en paro y en caso de que sufra una incapacidad temporal, aunque los asegurados solo podrán beneficiarse de una de estas dos alternativas. Además, en ambos casos hay algunos matices que conviene conocer, porque la póliza no siempre se aplica. 

La cobertura por desempleo de los seguros de protección de pagos es una cobertura enfocada a los trabajadores asalariados, por los que aquellos que trabajan por cuenta propia no podrán, por norma general, beneficiarse de ella y que suele ofrecerse solo a los empleados que tengan más de seis meses de antigüedad y disfruten de un contrato indefinido. 

Esta cobertura solo se aplicará si el trabajador ha perdido su puesto de trabajo por un despido improcedente o cualquier otra situación que le permita cobrar el paro.

La cobertura en caso de incapacidad temporal cubre las cuotas de los préstamos de los asegurados que hayan sufrido un accidente o una enfermedad que les impida desarrollar su actividad profesional.

Esta protección, sin embargo, no se aplica si la lesión se produce de manera voluntaria ni si la enfermedad ya se padecía antes de contratar el seguro de protección de pagos. Además, tampoco ofrece cobertura por motivos relacionados con el embarazo o la maternidad ni, generalmente, por enfermedades de carácter psicológico, como el estrés, la ansiedad o la depresión. 

Está dirigida a los autónomos, a los fijos discontinuos y a los funcionarios.

Los seguros de protección de pagos no cubren la totalidad del tiempo que se permanezca desempleado o de baja, sino que se aplicarán durante un periodo de tiempo concreto. 

Generalmente, estos productos suelen tener una duración mínima de seis meses y una duración máxima de entre uno y dos años. Además, suelen tener un periodo de carencia de, como mínimo, seis meses.

El seguro de protección de pagos es una póliza más cara que otros seguros, como el de vida. El precio puede ser más caro o más barato dependiendo del tipo de préstamo que se haya contratado, su importe, el plazo de amortización que se haya seleccionado y los años que queden para liquidarlo. Además, también entran en juego otras variables, como la edad del asegurado o su situación laboral.

En el caso de los préstamos hipotecarios, el coste suele ser de entre el 1% y el 1,5% del importe total del crédito.

No, no es obligatorio firmar un seguro de protección de pagos para contratar un préstamo, aunque puede ser recomendable.