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¿Qué es una póliza de crédito?

Las pólizas de crédito son una forma de financiación muy típica del mundo empresarial que ofrece a las compañías una línea de crédito anual y renovable a la que pueden recurrir siempre que necesiten. En este artículo, te contamos cómo funciona y cuáles son sus costes.

¿Qué es una póliza de crédito?

23/3/2022

¿Sabes lo que es una póliza de crédito? Dentro del mundo bancario podemos encontrar una amplia variedad de productos que pueden ofrecernos la financiación que necesitamos para desarrollar nuestros proyectos personales o solventar un problema económico.  

Uno de estos instrumentos de financiación son las pólizas de crédito, un producto bancario caracterizado por su flexibilidad que suele utilizarse en el mundo de los negocios. En este artículo, te contamos qué son exactamente las pólizas de crédito y cuáles son sus costes y ventajas. 

¿Qué es una póliza de crédito?

Las pólizas de crédito son una forma de financiación típica del mundo empresarial. Este producto ofrece a las compañías una línea de crédito con una duración anual y, generalmente, renovable a la que pueden recurrir cuando lo necesiten, siempre y cuando el capital que soliciten se encuentre dentro de los límites pactados. 

Tal y como señalan desde el Banco de España, estas pólizas de crédito funcionan como una cuenta corriente, con la salvedad de que su saldo será generalmente deudor por culpa de las disposiciones efectuadas.

Estos productos se caracterizan por su flexibilidad, que permite que las compañías dispongan del dinero que necesiten en el momento en el que les haga falta, y se componen de tres elementos clave: su capital máximo disponible, su fecha de vencimiento y sus comisiones e intereses.

    Capital máximo disponible: es el límite monetario que nos ofrece nuestra póliza y del que podremos disfrutar con libertad.

    Fecha de vencimiento: representa la duración pactada de la póliza. Es decir: el momento en el que deja de ser efectiva. 

    Comisiones e intereses: al igual que ocurre con cualquier otro producto financiero, las pólizas de crédito llevan asociados una serie de costes, que incluyen comisiones e intereses.

Cada cantidad que extraigamos de estos instrumentos de financiación está sujeta al pago de una serie de intereses, que deberemos asumir. El importe de las pólizas de crédito se amortiza en el momento de su vencimiento, es decir, cuando termina la duración del producto. No obstante, y al igual que ocurre con la mayoría de préstamos personales, en las pólizas de crédito podemos realizar amortizaciones anticipadas, lo que hará aumentar el límite disponible de nuestra póliza. 

Cuando se contrata uno de estos productos, se suele pactar la renovación tácita del plazo y condiciones generales de la póliza, que tendrán efecto inmediato. En caso de que la renovación no esté contemplada en el contrato, la empresa podrá solicitarla de nuevo, pero tendrá que negociar las nuevas condiciones con la entidad, que podrá aceptar la renovación o no.

Las condiciones particulares de las pólizas, es decir, los tipo de interés, comisiones o gastos, deberán negociarse siempre en las renovaciones, independientemente de si están incluidas en el contrato o no. 

¿Para qué sirve una póliza de crédito?

Las pólizas de crédito son un instrumento de financiación muy utilizado por los autónomos y las pymes, ya que les permite solucionar los problemas financieros que pueden surgirles en su ámbito empresarial sin asumir los riesgos propios de un préstamo.

Cuando se contrata uno de estos productos, los clientes pueden disponer de la cantidad exacta de dinero que necesitan para solventar sus problemas. Es decir: no corren el riesgo de solicitar un préstamo con un importe demasiado bajo o elevado. 

Además, y a diferencia de los préstamos, en los que se aplica un tipo de interés al total del importe solicitado, con las pólizas de crédito los usuarios solo deben asumir los intereses que se aplican a las cantidades que retiran, lo que permite ahorrar y mantener un mejor control sobre los gastos. 

La Las pólizas de crédito permiten solucionar problemas de liquidez económica a corto plazo. Por ejemplo, cuando una empresa tarda en recibir el pago de un cliente que ya tenía apalabrado. Su uso, sin embargo, debe ser puntual, enfocado para saldar necesidades momentáneas, y nunca debe emplearse como una vía de financiación continuada en el tiempo.

Para estos gastos fijos y cotidianos en el día a día, lo más recomendable es buscar otras alternativas de financiación que puedan ofrecer ventajas más específicas para estos problemas. 

¿Cuáles son las diferencias entre un préstamo y una póliza de crédito?

Aunque a primera vista puedan parecer productos semejantes, la realidad es que las pólizas de crédito y los préstamos guardan importantes diferencias que conviene conocer antes de contratar uno u otro producto. 

Cuando contratamos un préstamo personal, las entidades bancarias nos ingresan la cantidad total del dinero que hemos solicitado en nuestra cuenta bancaria. Este importe está sujeto a unos gastos y tipos de intereses, que aparecen recogidos en su TIN y su TAE, y debe devolverse mediante el pago de unas cuotas mensuales que se extenderán a lo largo del plazo de amortización contratado. 

Al contratar una póliza de crédito, en cambio, las entidades bancarias no realizan ningún ingreso en la cuenta corriente del cliente, sino que les permiten disponer de una línea de crédito de la que pueden sustraer las cantidades que necesiten en cualquier momento. Eso sí: dentro de los límites que se hayan acordado previamente. 

En estos casos, los intereses que pagamos se aplican solo sobre el dinero que retiremos. Es decir: no se pagan intereses por la cantidad máxima de la que podemos disponer de nuestra línea de crédito, sino por el importe exacto que utilizamos

Además, en el caso de los préstamos personales, el cliente tiene la opción de elegir entre distintos plazos de amortización, en función de la oferta del banco, mientras que las pólizas de crédito suelen tener una duración de un año, a partir del cual es necesario renovarlas si se quiere seguir disponiendo de ellas.  

¿Cuáles son los costes de una póliza de crédito?

Igual que ocurre con otros productos financieros, como los préstamos, las pólizas de crédito llevan asociados una serie de costes que los clientes deben asumir. En este caso, los gastos principales a los que se debe enfrentar un usuario que quiera contratar una póliza de seguro son las comisiones, los intereses y los costes de contratación

La cuantía de estos gastos dependerá de cada entidad bancaria. No obstante, lo más habitual es que los intereses de este tipo de productos, que solo se aplican sobre las cantidades extraídas de la línea de crédito, oscilen entre un 0,25% y un 2%.

En cuanto a las comisiones, cada banco aplicará las que considere oportunas, siendo las más habituales las de apertura, que suele situarse en torno a un 2%, la de disponibilidad, que se aplica sobre el importe que no se haya utilizado una vez venza la póliza, y la de revisión anual, que se impone cuando el cliente decida renovar su póliza. Además, hay bancos que también aplican una comisión de cancelación a los clientes que decidan cerrar la póliza antes del tiempo estipulado en el contrato. 

Los gastos de contratación, por su parte, incluyen todos los estudios de solvencia y seguros que puedan contratarse junto a la póliza. Finalmente, si un usuario excede los límites de saldo de la póliza, también tendrá que pagar una serie de intereses por dejar la cuenta al descubierto. 

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué es una póliza de crédito

Las pólizas de crédito son una forma de financiación típica del mundo empresarial. Este producto ofrece a las compañías una línea de crédito con una duración anual y, generalmente, renovable a la que pueden recurrir cuando lo necesiten, siempre y cuando el capital que soliciten se encuentre dentro de los límites pactados.

Las pólizas de crédito se componen de tres elementos clave: su capital máximo disponible, su fecha de vencimiento y sus comisiones e intereses.

Los intereses de las pólizas de crédito se aplican solo sobre el importe que extraigamos de la línea de crédito. Es decir: no se pagan intereses por la cantidad máxima de la que podemos disponer de nuestra línea de crédito, sino por el importe exacto que utilicemos. 

Las pólizas de crédito permiten solucionar problemas de liquidez económica a corto plazo. Por ejemplo, cuando una empresa tarda en recibir el pago de un cliente que ya tenía apalabrado. El uso de estos productos debe ser puntual y estar enfocado saldar necesidades momentáneas, y no gastos cotidianos.

La principal diferencia entre los préstamos personales y las pólizas de crédito es que con los primeros las entidades nos ingresan la cantidad total del dinero que hemos solicitado en nuestra cuenta bancaria, mientras que con las pólizas de crédito nos otorgan una línea de crédito de la que podemos disponer con libertad para sustraer el dinero que necesitemos en el momento en el que nos haga falta.

Los principales costes de las pólizas de crédito son las comisiones, los intereses y los costes de contratación. 

Las comisiones que tienen las pólizas de crédito dependenden de cada entidad bancaria. No obstante, las más habituales son las de apertura, que suelen situarse en torno a un 2%, las de disponibilidad, que se aplican sobre el importe que no se haya utilizado una vez venza la póliza, y las de revisión anual, que se imponen cuando el cliente decida renovar su póliza.

Los tipos de interés de las pólizas de crédito dependerán de cada entidad bancaria. No obstante, suelen situarse entre un 0,25% y un 2%.

Los gastos de contratación de las pólizas de crédito incluyen todos los estudios de solvencia y seguros que puedan contratarse junto a este producto.