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¿Qué significa pignorar un préstamo? Ventajas y desventajas de los préstamos pignorados

La pignoración de préstamos es una fórmula financiera por la que una persona deja en prenda uno o varios activos para que actúen como garantía de pago de préstamo ante los bancos. En este artículo, te contamos en qué consiste y cuáles son sus ventajas y desventajas.

¿Qué significa pignorar un préstamo? Ventajas y desventajas de los préstamos pignorados

30/3/2022

¿Sabes qué significa pignorar un préstamo? A la hora de buscar financiación, suele ser bastante habitual que los bancos y entidades financieras nos pidan garantías adicionales de que devolveremos el dinero prestado, sobre todo si nuestro perfil crediticio es de riesgo. 

Cuando esto ocurre, lo normal es que recurramos a un aval que responda por nosotros en caso de impago, ya sea una propiedad, como puede ser un piso o un coche, o una tercera persona. Sin embargo, existe otra alternativa a la que podemos acceder si disponemos de activos financieros: la pignoración, un mecanismo financiero por el que podemos dejar en prenda uno o varios activos para que actúen como garantía adicional de pago frente a las entidades financieras.

Esta solución, que puede mejorar las condiciones de nuestros créditos, ha ido ganando cierta popularidad en los últimos años, aunque en general sigue siendo bastante desconocida para el gran público. En este artículo, te explicamos qué significa pignorar un préstamo y cuáles son las ventajas de los créditos pignorados. 

¿Qué significa pignorar un préstamo?

La pignoración de préstamos es un mecanismo financiero por el que  una persona puede dejar en prenda uno o varios bienes para que actúen como garantía de pago ante un acreedor. Esta solución, cuyos orígenes se remontan al siglo XV, surge cuando el perfil financiero de los solicitantes de un crédito entrañe algún tipo de riesgo y sirve para que la banca se asegure de que recuperará el dinero prestado.

Por norma general, cuando se decide pignorar un préstamo se suelen utilizar activos financieros, como puede ser los depósitos, las acciones, o los fondos de inversión, aunque la legislación también admite que se utilicen bienes físicos o propiedades, como un coche, una casa o incluso un cuadro o unas joyas. Quedan excluidos, no obstante, los planes de pensiones, ya que el dinero de estos productos solo pueden rescatarse en el momento de la jubilación o en excepciones muy concretas. 

Al recurrir a este mecanismo, los bienes que se pignoren pasarán a estar en manos del banco con el que se haya firmado el contrato del préstamo, por lo que el titular no podrá disponer de ellos de ninguna manera. No obstante, en el caso de los activos financieros, como las acciones o los fondos de inversión, sí seguirán generando rentabilidad, que no estará pignorada. 

Si el titular devuelve el dinero prestado dentro de los márgenes establecidos, los bienes que haya pignorado volverán a su posesión. En caso de impago, no obstante, el banco podrá quedarse con el bien pignorado y ejecutar sus derechos para recuperar el dinero prestado, ya sea llevándolo a subasta pública o vendiendo parte de los activos. 

¿Cuáles son las ventajas de los préstamos pignorados y en qué se diferencian de los créditos tradicionales? 

Los préstamos pignorados ofrecen una serie de ventajas que los diferencian de los créditos tradicionales.

La primera, y más evidente, es que permiten que clientes con un perfil financiero con un cierto riesgo dispongan de productos bancarios a los que no tendrían acceso de otra forma. Pero además de este importante detalle, este tipo de créditos también ofrece una serie de beneficios que pueden sernos de utilidad a la hora de buscar financiación. 

Los préstamos pignorados se caracterizan por tener un tipo de interés más bajo que el de los créditos tradicionales y por exigir poca vinculación con la entidad financiera, ya que, generalmente, suele llegar con el producto pignorado.

Sus costes de formalización suelen ser más reducidos que los de otros créditos tradicionales,  aunque su plazo de amortización se sitúa en una horquilla semejante, generalmente de entre uno a ocho años.

Este tipo de créditos ofrece rentabilidad a los titulares, ya que, aunque no puedan disponer con libertad de los bienes pignorados, sí pueden mantener la inversión de sus activos financieros y generar beneficios que no se verán afectados por la pignoración.

Además, permiten que se financie prácticamente cualquier proyecto, aunque el dinero del que se podrá disponer dependerá del valor de los activos que utilicemos como garantía de devolución. 

  • Tipos de interés reducidos.

  • Menos costes de formalización. 

  • Poca vinculación con la entidad bancaria.

  • Plazo de amortización semejante al de los créditos tradicionales.

  • Posibilidad de generar rentabilidad si se pignoran activos financieros.

  • Posibilidad de financiar cualquier proyecto

¿Qué inconvenientes tienen los préstamos pignorados?

Al igual que cualquier otro producto financiero, los préstamos pignorados también cuentan con una serie de desventajas que conviene conocer antes de firmar el contrato de crédito.

La primera, y tal vez más relevante, es que los bienes y activos que se pignoran pasan a estar en manos del banco con el que se haya firmado el crédito, por lo que el titular dejará de tener acceso a ellos. Es decir: no podrá disponer libremente de ellos hasta que termine de pagar el préstamo. 

En caso de que no se devuelva el dinero prestado, además, el banco podrá quedarse con los activos que se hayan pignorado y acometer una venta o una subasta pública para recuperar el capital prestado. Por tanto, siempre que pignoremos un crédito debemos asegurarnos de que podemos devolver el importe que hemos solicitado, ya que de lo contrario correremos el riesgo de perder nuestros activos. 

Otro inconveniente que tienen este tipo de créditos es que el capital y las condiciones que el banco nos concederá dependerán del valor de los bienes que vayamos a pignorar. Como consecuencia, los titulares deberán disponer previamente de parte del dinero que van a querer solicitar, ya sea en forma de un activo financiero o un bien físico, ya que esto será lo que determine el importe de su préstamo. 

  • Los bienes y activos pignorados quedan en manos del banco, por lo que el titular no puede disponer libremente de ellos. 

  • En caso de impago, el banco podrá quedarse con los activos y propiedades pignorados y venderlos o subastarlos

  • El capital del préstamo dependerá del valor de los activos que se vayan a pignorar, por lo que es necesario disponer previamente de parte del importe que se quiere solicitar. 

¿Cuáles son los requisitos para pignorar un préstamo y cuándo me conviene ejecutar una pignoración?

Para poder pignorar un préstamo, es necesario cumplir con una serie de requisitos. Algunos son comunes a los de los créditos tradicionales, como el hecho de carecer de deudas o residir en España, pero otros son propios de este tipo de productos.

Así, para poder contratar un préstamo pignorado, los usuarios deberán tener un bien que puedan utilizar como garantía de pago. Estos bienes, por lo general, serán activos financieros, como pueden ser los fondos de inversión, las acciones o los depósitos, aunque también puede darse el caso de que se pignore un bien físico, como un coche, un cuadro o unas joyas.

Su valor deberá tener un importe semejante al del crédito que queramos solicitar, ya que la cantidad máxima a la que podremos acceder está limitada a un porcentaje del capital del bien pignorado, y durante el tiempo que dure el crédito no se podrán movilizar

Los préstamos pignorados están, por tanto, enfocados a clientes que ya disponen de bienes, activos y ahorros propios antes de solicitar el crédito, por lo que no todos los usuarios podrán acceder a ellos. 

Este mecanismo de financiación puede resultar interesante cuando se quiere acceder a un préstamo para el que no se cumplen todas las garantías de devolución exigidas por el banco, ya que asegura que la banca recuperará el capital prestado incluso si se dejan de pagar las cuotas. 

No obstante, y aunque los costes de estos préstamos son inferiores que los de otros créditos tradicionales, como los de garantía hipotecaria, la pignoración debe contemplarse como una de las últimas alternativas de financiación a las que acceder, ya que al aplicar esta fórmula dejamos de tener libre acceso a los bienes y activos que hayamos utilizado como garantía de pago.

Estos activos pasan, en cambio, a estar gestionados por el banco con el que firmemos el crédito, por lo que, en caso de impago, corremos el riesgo de perderlos. Por ello, antes de decidirnos a pignorar un préstamo, es imprescindible que nos aseguremos de que podremos devolver el dinero prestado dentro de los plazos establecidos y que pensemos bien cuál será el bien que pignoraremos, ya que no podremos disponer de él hasta que hayamos devuelto el dinero. 

Además, e igual que ocurre con los préstamos tradicionales, es fundamental que comparemos las ofertas de distintos bancos, ya que las condiciones y requisitos que nos aplicarán serán diferentes en cada caso y solo así podremos encontrar el crédito que mejor se ajuste a nuestros intereses.

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué significa pignorar un préstamo y cuáles son sus ventajas y desventajas

La pignoración de préstamos es un mecanismo financiero por el que  una persona puede dejar en prenda uno o varios bienes para que actúen como garantía de pago ante un acreedor.

Por norma general, cuando se decide pignorar un préstamo se suelen utilizar activos financieros, como puede ser los depósitos, las acciones, o los fondos de inversión, aunque la legislación también admite que se utilicen bienes físicos o propiedades, como un coche, una casa o incluso un cuadro o unas joyas. Quedan excluidos, no obstante, los planes de pensiones.

Cuando se pignora un préstamo, los bienes que dejamos en prenda pasan a estar en manos del banco con el que se haya firmado el contrato del préstamo.

No, los bienes que se pignoren en un préstamo pasan a estar en manos del banco, por lo que no se pueden utilizar hasta que se devuelva el dinero prestado.

Sí. En caso de impago, el banco podrá quedarse con los bienes pignorados y ejecutar sus derechos para recuperar el dinero prestado, ya sea llevándolo a subasta pública o vendiendo parte de los activos.

Sí. Cuando se pignora un activo financiero, como unas acciones, los titulares del activo pueden seguir obteniendo rentabilidad por este activo. Los beneficios conseguidos, además, no se verán afectados por la pignoración.

Los préstamos pignorados se caracterizan por tener unos intereses reducidos, un menor coste de formalización, unos plazos de amortización semejantes a los de los créditos tradicionales y por exigir poca vinculación con la entidad bancaria. Además, sirven para financiar cualquier proyecto.

Los préstamos pignorados cuentan el inconveniente de que los bienes y activos que se pignoren quedan en manos del banco, por lo que el titular no puede disponer libremente de ellos y, en caso de impago, la entidad podrá quedarse con estos activos y venderlos. Además, es necesario disponer previamente de parte del importe que se quiere solicitar, ya que el capital del préstamo dependerá del valor de los activos que se vayan a pignorar.

Para pignorar un préstamo, es necesario disponer de uno o varios bienes o activos financieros que sirvan como garantía de pago y tengan un valor cercano al importe que queramos solicitar prestado. Además, durante el tiempo que dure el préstamo, estos activos no se podrán movilizar.

A pesar de las ventajas que pueden ofrecer los préstamos pignorados, este mecanismo financiero debe considerarse como una de las últimas alternativas de financiación a las que acceder, ya que al aplicar esta fórmula dejamos de tener libre acceso a los bienes y activos que hayamos utilizado como garantía de pago.

Si decidimos pignorar un préstamo, no obstante, es necesario que comparemos ofertas de distintos bancos y que nos aseguremos de que podemos devolver el importe prestado. De lo contrario, el banco podría quedarse con nuestros bienes.