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¿Qué son las pensiones contributivas?

Las pensiones contributivas son prestaciones económicas vitalicias que la Seguridad Social otorga para cubrir contingencias de jubilación, incapacidad y muerte y supervivencia. En este artículo, os contamos cuáles son los tipos y los requisitos para solicitarlas.

¿Qué son las pensiones contributivas?

3/2/2022

¿Qué son las pensiones contributivas? A través del sistema contributivo de pensiones, la Seguridad Social ofrece una cobertura económica a aquellos ciudadanos que se hayan visto afectados por una contingencia que reduzca sus ingresos y aumente sus gastos y que cumplan una serie de requisitos.

Estas ayudas, que cubren situaciones de jubilación, incapacidad y muerte y supervivencia, están englobadas dentro del amplio paraguas de las pensiones contributivas, un tipo de prestaciones económicas relacionadas directamente con la vinculación a la Seguridad Social. En este artículo, os vamos a dar las claves sobre estas ayudas, sus tipos y requisitos para solicitarlas.  

¿Qué son las pensiones contributivas?

Según la definición que la Seguridad Social recoge en su página web, las pensiones contributivas son prestaciones económicas y, generalmente, de duración indefinida cuya concesión está supeditada a una relación jurídica previa con la Seguridad Social y al cumplimiento de una serie de requisitos.

Dicho de otro modo, se trata de una serie de ayudas vitalicias que se conceden a aquellos ciudadanos que hayan estado afiliados a la Seguridad Social y hayan cotizado durante un mínimo de años. 

La cuantía de las pensiones contributivas depende de las aportaciones que el trabajador haya realizado a la Seguridad Social durante el periodo de cotización. Bajo este paraguas, se incluyen las siguientes pensiones:

  • Jubilación: incluidas tanto la ordinaria como todas las anticipadas.

  • Incapacidad permanente: incluidas tanto la total, la absoluta y la de gran invalidez.

  • Pensiones por muerte y supervivencia: en este caso, se incluyen las de orfandad, viudedad y en favor de familiares. 

Las pensiones contributivas están centralizadas, es decir, las reconoce y gestiona la Seguridad Social, y reciben su financiación de los fondos de la Seguridad Social. Actualmente, su cuantía máxima es de 39.474 euros anuales, abonados en 14 pagas (en torno a 2.819 euros mensuales), y son beneficiarios de ellas en torno a 8,9 millones de personas. 

Requisitos para solicitar una pensión contributiva

Los requisitos para poder beneficiarse de una pensión contributiva dependerán del tipo de prestación al que queramos acceder. Aun así, en todos los casos es necesario que exista una relación jurídica previa con la Seguridad Social.

Requisitos para solicitar la pensión de jubilación

Los requisitos para acceder a la pensión de jubilación, ya sea ordinaria o anticipada, varían cada año con motivo de la reforma de pensiones de 2013, una normativa aprobada en 2011 que obliga a que cada mes de enero se actualicen las condiciones de acceso a estas prestaciones, incluyendo tanto la edad como los meses de cotización que se exigen para cobrar la totalidad de las ayudas. 

Jubilación ordinaria

A raíz de esta normativa, en este 2022 la edad legal de jubilación ordinaria aumentará, pasando de los 66 años que se pedían en 2021 a 66 años y dos meses, aunque aquellos trabajadores que tengan 65 años y hayan cotizado un mínimo de 37 años y 6 meses también podrán acceder a ella. Además, también cambia el periodo de cómputo de la base reguladora, que pasará a ser de 25 años en vez de 24. 

Aparte del requisito de la edad, para poder acceder a este tipo de prestaciones será necesario haber cotizado un mínimo de quince años y que al menos dos de estos años estén comprendidos en quince años anteriores al momento de la jubilación. 

  • Edad mínima para acceder a la jubilación ordinaria: 66 años y dos meses, o 65 años si se han cotizado un mínimo de 37 años y seis meses.

  • Periodo mínimo de cotización: quince años. Dos de estos años, además, tendrán que estar comprendidos en los quince años anteriores al momento de la jubilación.

En el caso de la jubilación anticipada, los requisitos cambiarán en función de si se trata de una jubilación voluntaria o forzosa.

Jubilación anticipada voluntaria

Si el contribuyente desea jubilarse voluntariamente de manera anticipada, la Seguridad Social establece que deberán tener, como máximo, dos años menos que la edad legal de jubilación. Dado que en 2022 la edad ordinaria de retiro se sitúa en los 66 años y dos meses, los interesados podrán jubilarse a los 64 años y dos meses, como máximo.

Para aquellos que tengan cotizados 37 años y seis meses o más de contribuciones, no obstante, esta cifra se reduciría, ya que la edad de jubilación legal que se les aplicaría sería de 65 años. Como resultado, estos trabajadores podrían jubilarse de manera voluntaria con 63 años, como máximo. 

En ambos casos, además del requisito de la edad tendrán que demostrar que se encuentran de alta o en una situación semejante en la Seguridad, que tienen derecho a una pensión con un importe superior a la mínima y que al menos dos años del periodo de cotización están comprendidos en los quince años previos a la solicitud de jubilación anticipada.

  • Edad mínima para acceder a la jubilación anticipada voluntaria: 64 años y dos meses o 63 años, si se han cotizado 37 años y seis meses o más.

  • Periodo mínimo de cotización: 35 años. Dos de estos años, además, tendrán que estar comprendidos en los quince años anteriores al momento de la jubilación.

  • Otros requisitos: estar dado de alta o en una situación semejante en la Seguridad Social, tener derecho a una pensión superior a la mínima.

Jubilación anticipada forzosa

En el caso de la jubilación anticipada forzosa, la Seguridad Social establece que los trabajadores deberán tener, como máximo, cuatro años menos que la edad legal de jubilación. 

Al estar fijada la edad de jubilación en 66 años y dos meses en 2022, este año podrán jubilarse anticipadamente por el cese forzoso del trabajo aquellos empleados que tengan 62 años y dos meses, siempre y cuando acrediten una cotización mínima de 33 años. 

Aquellos que hayan cotizado 37 años y seis meses, por su parte, podrán acceder a esta prestación con tan solo 61 años.

Además de estos requisitos, los contribuyentes que quieran acceder a esta ayuda deberán estar inscritos como demandantes de empleo en los seis meses anteriores a la solicitud y acreditar que, como mínimo, dos años del periodo de cotización se han producido en los quince años previos a la jubilación.

  • Edad mínima para acceder a la jubilación anticipada por cese forzoso del trabajo: 62 años y dos meses o 61 años, si se han cotizado 37 años y seis meses.

  • Periodo mínimo de cotización: 33 años. Dos de estos años, además, tendrán que estar comprendidos en los quince años anteriores al momento de la jubilación.

  • Otros requisitos: estar inscritos como demandantes de empleo.

Requisitos para solicitar la pensión de incapacidad permanente 

A la hora de solicitar una pensión de incapacidad permanente, ya sea total, absoluta o de gran invalidez, el principal requisito es no haber alcanzado la edad de jubilación o no haber cotizado el mínimo de quince años que se exige

Por norma general, los trabajadores que quieran pedir estas ayudas deberán estar dados de alta en la Seguridad Social en el momento en el que se produjo el accidente. 

No obstante, en el caso de la pensión absoluta o de gran invalidez, los trabajadores que no estén dados de alta y hayan sufrido una enfermedad común o un accidente que no sea del trabajo, podrán acceder a esta prestación si acreditan una cotización mínima de quince años, de los que al menos tres años deberán estar comprendidos en los diez años anteriores a la solicitud de la jubilación.

Si la incapacidad deriva de un accidente laboral o enfermedad profesional, los trabajadores no deberán aportar una determinada cotización previa. En cambio, si la incapacidad viene dada por una enfermedad común, sí será necesario tener un mínimo de años cotizados, que variarán dependiendo de la edad del solicitante.

  • Menores de 31 años: deberán haber cotizado la tercera parte del tiempo transcurrido entre la fecha en que cumplió los 16 años y la del hecho causante.

  • Mayores de 31 años: deberán haber cotizado un cuarto del tiempo transcurrido entre la fecha en que cumplió los 20 años y la del hecho causante, con un mínimo, en todo caso, de 5 años. Además, una quinta parte de este periodo de cotización debe estar incluida en los diez años anteriores a la solicitud. 

Requisitos para solicitar una pensión por muerte y supervivencia

Bajo este paraguas se incluyen varias prestaciones, entre las que destacan la pensión de viudedad, la de jubilación y la de favores familiares. Cada una de ellas tiene sus propios requisitos y condiciones. 

Pensión de viudedad

Comenzando por la pensión de viudedad, para poder cobrar este subsidio es necesario que tanto el fallecido como el cónyuge superviviente cumplan una serie de obligaciones

En el caso del viudo, para percibir la pensión deberá tener hijos en común con el cónyuge o, en su defecto, haberse casado con el fallecido al menos un año antes de la defunción

Si se puede acreditar que antes del matrimonio se ha vivido un periodo de convivencia como pareja de hecho del fallecido, no se exigirá este vínculo matrimonial, siempre y cuando la suma de los años de convivencia y del matrimonio haya superado los dos años.

De no cumplir con ninguno de estos supuestos, el cónyuge superviviente podrá optar a una prestación temporal de viudedad, siempre que se reúnan el resto de los requisitos exigidos.

  • Tener hijos en común.

  • Haberse casado con el fallecido al menos un año antes de su defunción. Si antes de casarse han  vivido como pareja de hecho y la suma de los años de convivencia y matrimonio supera los dos años, no se exigirá este vínculo matrimonial.

Para que el viudo pueda cobrar este subsidio, además, el fallecido deberá acreditar, al menos, uno de los siguientes supuestos:

  • Estar dado de alta en el régimen general o en una situación asimilada y haber cotizado al menos 500 días en los últimos 5 años. En caso de que no esté dado de alta, deberá haber cotizado al menos quince años.

  • Estar recibiendo una pensión de jubilación contributiva, o tener derecho a ella.

  • Tener un subsidio por incapacidad temporal, riesgos durante el embarazo, maternidad, paternidad o riesgos durante la lactancia.

  • Cobrar una pensión por incapacidad permanente.

  • Haber cesado en su trabajo con derecho a pensión de jubilación en su modalidad contributiva y haber fallecido sin haberla solicitado.

Pensión de orfandad 

La muerte de un progenitor no da derecho inmediato a la pensión de orfandad. Al contrario, tanto el fallecido como sus hijos deben cumplir con una serie de requisitos para poder beneficiarse de esta prestación. 

En el caso de los hijos, la Seguridad Social establece que podrán optar a ella tanto los hijos del fallecido, independientemente de la naturaleza legal de su filiación, como los hijos del cónyuge sobreviviente aportados al matrimonio, siempre que esta unión se hubiera celebrado dos años antes del fallecimiento, hubieran convivido a sus expensas y no tengan derecho a otra pensión de la Seguridad Social ni familiares con obligación y posibilidad de prestarles alimentos. 

Por carácter general, se establece que los hijos deben tener menos de 21 años o, en su defecto, tener reducida su capacidad de trabajo en un porcentaje valorado en grado de incapacidad permanente absoluta o de gran invalidez para poder cobrar la pensión. 

Esta edad máxima, sin embargo, puede ampliarse en varios supuestos. Así, si la orfandad es absoluta, es decir, si el huérfano no tiene ningún progenitor o adoptante y, además, tiene una discapacidad igual o superior al 33%, la edad se amplía hasta los 25 años, siempre y cuando el huérfano no efectúe un trabajo lucrativo por cuenta ajena o propia, o cuando realizándolo, los ingresos que obtenga resulten inferiores, en cómputo anual, a la cuantía vigente del SMI que se fije en cada momento.

Además, si el huérfano estuviera estudiando y cumpliera los 25 años durante el transcurso del curso escolar, la percepción de la pensión de orfandad se mantendría hasta el primer día del mes inmediatamente posterior al inicio del siguiente curso académico.

Si la orfandad es simple, es decir, cuando sobreviva alguno de los progenitores o adoptantes, la edad se ampliará hasta los 25 años cuando el huérfano no trabaje o sus ingresos sean inferiores al SMI. Al igual que con la pensión de orfandad absoluta, en caso de que estuviera estudiando y cumpliese los 25 años, la percepción de la pensión de orfandad se mantendrá hasta el inicio del siguiente curso académico.  

  • Beneficiarios: los hijos del fallecido y los del cónyuge sobreviviente aportados al matrimonio.

  • Edad máxima: 21 años, que pueden ampliarse a 25 años en algunos supuestos. Además, también podrán beneficiarse de ella los mayores que tengan reducida su capacidad de trabajo en un porcentaje valorado en grado de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez. 

Además del huérfano, el progenitor fallecido también debe cumplir con una serie de requisitos para que sus hijos puedan cobrar esta prestación. En concreto, se establece que en el momento del fallecimiento el progenitor debe cumplir con una de estas condiciones:

  • Estar dado de alta en la Seguridad Social o en una situación asimilada de alta.

  • Estar percibiendo la pensión contributiva de jubilación o una pensión derivada de una incapacidad permanente total, absoluta o de gran invalidez.

  • En caso de no estar dado de alta, deberá acreditar un periodo de cotización mínimo de quince años.

Pensión en favor de familiares

La pensión en favor de familiares es una prestación económica que se otorga a aquellos familiares que hayan convivido y dependido económicamente de la persona fallecida, siempre y cuando cumplan con una serie de condiciones. 

Estas ayudas pueden solicitarlas los nietos, hermanos, madres, padres, abuelos e hijos que no tengan derecho a otra pensión pública, carezcan de medios de subsistencia y hayan convivido y dependido económicamente del fallecido con una antelación mínima de 2 años a la fecha de defunción. 

Asimismo, la Seguridad Social establece que estos beneficiarios deberán ser

    Hermanos, hijos y nietos menores de 18 años o, en su defecto, menores de 22 años que efectúen un trabajo lucrativo o cuando, aún realizándolo, los ingresos que obtengan, en el cómputo anual, no superen el límite del 75% del SMI anual que se fije en cada momento. Además, también podrán percibirla los mayores que tengan reducida su capacidad de trabajo en un porcentaje valorado en grado de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez.

    Madre y abuelas viudas, solteras, casadas, cuyo marido sea mayor de 60 años o esté incapacitado para el trabajo, separadas judicialmente o divorciadas.

    Padre y abuelos con 60 años cumplidos o incapacitados para todo trabajo.

    Hijos y hermanos de pensionistas de jubilación o incapacidad permanente, ambas en su modalidad contributiva, o de aquellos trabajadores que al fallecer reunían los requisitos para el reconocimiento del derecho a pensión de jubilación o de incapacidad permanente. 

Además de cumplir con estas condiciones, para cobrar esta prestación es necesario que el fallecido cumpla con alguno de estos requisitos de cotización:

    Si está dado de alta en el régimen general o en una situación asimilada de alta, deberá haber cotizado al menos 500 días en los últimos cinco años.

    Si no está dado de alta en el momento del fallecimiento, deberá haber cotizado un mínimo de quince años a lo largo de su vida laboral.

    En caso de que el fallecimiento se haya producido por un accidente o enfermedad profesional, no se exigirá ningún período mínimo de cotización. Lo mismo ocurrirá si el fallecido era pensionista. 

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre las pensiones contributivas

Las pensiones contributivas son prestaciones económicas y, generalmente, de duración indefinida cuya concesión está supeditada a una relación jurídica previa con la Seguridad Social y al cumplimiento de una serie de requisitos.

Bajo el paraguas de las pensiones contributivas, se incluyen las siguientes pensiones:

  • Jubilación: incluidas tanto la ordinaria como todas las anticipadas.

  • Incapacidad permanente: incluidas tanto la total, la absoluta y la de gran invalidez.

  • Pensiones por muerte y supervivencia: en este caso, se incluyen las de orfandad, viudedad y en favor de familiares. 

Para solicitar una pensión de jubilación ordinaria, se deben cumplir estos requisitos:

  • Tener una edad mínima de 66 años y dos meses, o 65 años si se han cotizado un mínimo de 37 años y seis meses.

  • Haber cotizado durante quince años y que, además, dos de estos años estén comprendidos en los quince años anteriores al momento de la jubilación.

Dentro de las pensiones de jubilación anticipada, se distingue entre las voluntarias y a forzosa.

Para solicitar una jubilación anticipada voluntaria, se deben cumplir estas condiciones:

  • Edad mínima para acceder a la jubilación anticipada voluntaria: 64 años y dos meses o 63 años, si se han cotizado 37 años y seis meses o más.

  • Periodo mínimo de cotización: 35 años. Dos de estos años, además, tendrán que estar comprendidos en los quince años anteriores al momento de la jubilación.

  • Otros requisitos: estar dado de alta o en una situación semejante en la Seguridad Social, tener derecho a una pensión superior a la mínima.

Para solicitar una jubilación anticipada por cese forzoso del trabajo, se deben cumplir estos requisitos:

  • Edad mínima para acceder a la jubilación anticipada por cese forzoso del trabajo: 62 años y dos meses o 61 años, si se han cotizado 37 años y seis meses.

  • Periodo mínimo de cotización: 33 años. Dos de estos años, además, tendrán que estar comprendidos en los quince años anteriores al momento de la jubilación.

  • Otros requisitos: estar inscritos como demandantes de empleo.

El causante de la pensión en favor de familiares, es decir, el fallecido, debe cumplir con alguno de estos requisitos de cotización:

  • Si está dado de alta en el régimen general o en una situación asimilada de alta, deberá haber cotizado al menos 500 días en los últimos cinco años.

  • Si no está dado de alta en el momento del fallecimiento, deberá haber cotizado un mínimo de quince años a lo largo de su vida laboral.

  • En caso de que el fallecimiento se haya producido por un accidente o enfermedad profesional, no se exigirá ningún período mínimo de cotización. Lo mismo ocurrirá si el fallecido era pensionista. 

El principal requisito para solicitar una pensión de incapacidad permanente, ya sea total, absoluta o de gran invalidez, es no haber alcanzado la edad de jubilación o no haber cotizado el mínimo de 15 años que se exige. 

Por norma general, además, los trabajadores deberán estar dados de alta en la Seguridad Social, aunque hay excepciones en las que se podrá acceder a ella si se acreditan quince años de cotización. Si la incapacidad viene de un accidente laboral, no deberán acreditar un periodo de cotización, pero en caso contrario se establece lo siguiente:

  • Menores de 31 años: deberán haber cotizado la tercera parte del tiempo transcurrido entre la fecha en que cumplió los 16 años y la del hecho causante.

  • Mayores de 31 años: deberán haber cotizado un cuarto del tiempo transcurrido entre la fecha en que cumplió los 20 años y la del hecho causante, con un mínimo, en todo caso, de 5 años. Además, una quinta parte de este periodo de cotización debe estar incluida en los diez años anteriores a la solicitud. 

Bajo este paraguas se incluyen la pensión de viudedad, la de jubilación y la de favores familiares.

Para solicitar las prestaciones de viudedad,  el cónyuge superviviente debe cumplir con alguno de estos requisitos:

  • Tener hijos en común con el fallecido.

  • Haberse casado con el fallecido al menos un año antes de su defunción. Si antes de casarse han  vivido como pareja de hecho y la suma de los años de convivencia y matrimonio supera los dos años, no se exigirá este vínculo matrimonial.

Además, el fallecido también deberá acreditar, al menos, uno de los siguientes supuestos:

  • Estar dado de alta en el régimen general o en una situación asimilada y haber cotizado al menos 500 días en los últimos 5 años. En caso de que no esté dado de alta, deberá haber cotizado al menos quince años.

  • Estar recibiendo una pensión de jubilación contributiva, o tener derecho a ella.

  • Tener un subsidio por incapacidad temporal, riesgos durante el embarazo, maternidad, paternidad o riesgos durante la lactancia.

  • Cobrar una pensión por incapacidad permanente.

  • Haber cesado en su trabajo con derecho a pensión de jubilación en su modalidad contributiva y haber fallecido sin haberla solicitado.

Los beneficiarios de la pensión de orfandad pueden ser los hijos del fallecido y los del cónyuge sobreviviente aportados al matrimonio que tengan menos 21 años. No obstante, esta edad puede aumentar hasta los 25 años en algunos supuestos.

Para solicitar la pensión de orfandad, el huérfano debe:

  • Ser hijo del fallecido o del cónyuge sobreviviente aportados al matrimonio.

  • Tener 21 años, que pueden ampliarse a 25 años en algunos supuestos. Además, también podrán beneficiarse de ella los mayores que tengan reducida su capacidad de trabajo en un porcentaje valorado en grado de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez. 

El progenitor fallecido, por su parte, deberá cumplir con una de estas condiciones:

  • Estar dado de alta en la Seguridad Social o en una situación asimilada de alta.

  • Estar percibiendo la pensión contributiva de jubilación o una pensión derivada de una incapacidad permanente total, absoluta o de gran invalidez.

  • En caso de no estar dado de alta, deberá acreditar un periodo de cotización mínimo de quince años.

La pensión en favor de familiares es una prestación económica que se otorga a aquellos familiares que hayan convivido y dependido económicamente de la persona fallecida, siempre y cuando cumplan con una serie de condiciones.

La pensión en favor de familiares pueden solicitarla los nietos, hermanos, madres, padres, abuelos e hijos que no tengan derecho a otra pensión pública, carezcan de medios de subsistencia y hayan convivido y dependido económicamente del fallecido con una antelación mínima de 2 años a la fecha de defunción. 

Para solicitar la pensión en favor de familiares, los beneficiarios deben ser:  

  • Hermanos, hijos y nietos menores de 18 años o, en su defecto, menores de 22 años que efectúen un trabajo lucrativo o cuando, aún realizándolo, los ingresos que obtengan, en el cómputo anual, no superen el límite del 75% del SMI anual que se fije en cada momento. Además, también podrán percibirla los mayores que tengan reducida su capacidad de trabajo en un porcentaje valorado en grado de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez.

  • Madre y abuelas viudas, solteras, casadas, cuyo marido sea mayor de 60 años o esté incapacitado para el trabajo, separadas judicialmente o divorciadas.

  • Padre y abuelos con 60 años cumplidos o incapacitados para todo trabajo.

  • Hijos y hermanos de pensionistas de jubilación o incapacidad permanente, ambas en su modalidad contributiva, o de aquellos trabajadores que al fallecer reunían los requisitos para el reconocimiento del derecho a pensión de jubilación o de incapacidad permanente. 

Además, no pueden tener derecho a otra pensión pública ni medios de subsistencia y deben haber convivido y dependido económicamente del fallecido con una antelación mínima de 2 años a la fecha de defunción.