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¿Qué son las tarjetas revolving? Riesgos y recomendaciones para no endeudarte

Las tarjetas revolving son uno de los productos financieros más polémicos y controvertidos del momento. En este artículo, te explicamos cuáles son sus riesgos y las claves para usarlas y no caer en el sobreendeudamiento.

¿Qué son las tarjetas revolving? Riesgos y recomendaciones para no endeudarte

21/1/2022

Las tarjetas revolving son uno de los productos financieros más complejos y controvertidos del sector. Estos plásticos, que permiten aplazar y fraccionar los pagos de las compras que hayamos realizado, han protagonizado un buen número de titulares desde que en 2020 el Tribunal Supremo declarase que su tipo de interés era usurario

La sentencia, que se dictó sobre un caso concreto de una clienta que vio cómo los intereses de su tarjeta, concedida inicialmente a un 26,82% de TAE, ascendieron al 27,24%, sentó jurisprudencia en el sector y creó un precedente para resolver todos los problemas de esta índole.

Es decir: no solo afectó al proceso concreto de esta primera clienta, sino también al resto de usuarios afectados por este tipo de tarjetas, que son susceptibles de reclamar. 

Según las estimaciones de la Asociación de usuarios financieros (Asufin), en nuestro país hay entre un millón y medio y cuatro millones de personas afectadas por estas tarjetas, que, de acuerdo a los datos del Banco de España, manejan alrededor de 14.000 millones de euros al año. 

A raíz de la sentencia del Tribunal Supremo, muchos de estos usuarios han reclamado con éxito ante los tribunales, marcando un antes y un después en la industria. Solo en 2020, los pleitos por las tarjetas revolving aumentaron un 87%, de acuerdo a los datos de Asufin, mientras que las reclamaciones al Banco de España por estos productos crecieron un 212%, hasta alcanzar las 1.869 quejas

La polémica sobre las tarjetas revolving no ha pasado desapercibida a los medios de comunicación, donde estos plásticos han acaparado un sinfín de titulares, ni tampoco para el propio Gobierno, que ha aprobado una nueva normativa para aumentar la transparencia y protección de los usuarios de este tipo de productos.

Pero ¿qué son exactamente las tarjetas revolving? ¿Cómo funcionan y qué bancos las tienen? En este artículo, vamos a dar respuestas a todas estas preguntas para que, si eres usuario de una de ellas, conozcas sus riesgos y sepas cómo utilizarlas de forma prudente

¿Qué son las tarjetas revolving? 

El Banco de España define las tarjetas revolving como un tipo de tarjeta en la que los clientes disponen de un crédito limitado que puede devolverse a plazos a través de unas cuotas periódicas que los usuarios pueden elegir y cambiar dentro de los mínimos exigidos por la entidad y que pueden establecerse como un porcentaje de la deuda o como una cuota fija. 

Dicho de otro modo: son tarjetas de crédito que permiten aplazar y fraccionar el pago de las compras ya realizadas y que utilizan un particular sistema de devolución por cuotas en el que el cliente puede decidir cómo quiere pagar la deuda, ya sea abonando mensualmente un porcentaje del dinero prestado o una cantidad monetaria fija. 

    Pago de un porcentaje: el cliente abona un tanto por ciento de la deuda mes a mes, que debe estar incluido entre los mínimos y máximos que marca la entidad. En función de este porcentaje, la cuota mensual cambiará mes a mes.

    Pago fijo: el cliente paga una cantidad de dinero fija todos los meses, independientemente del importe pendiente de devolver. Este es el método más común, ya que aporta estabilidad y permite un mayor control de los gastos y la deuda pendiente. 

¿Cuáles son los riesgos de la tarjeta revolving?

Las tarjetas revolving suelen utilizarse para adquirir bienes o financiar compras cómodamente y, por norma general, permiten que el cliente decida cuánto va a pagar cada mes. 

Este tipo de plásticos pone a disposición de sus usuarios un límite de crédito para que pueda realizar sus operaciones. El dinero que se utilice, no obstante, se devolverá pagando intereses, ya sea en cuotas fijas mensuales o abonando un porcentaje de la deuda.

Aunque a primera vista pueda parecer un producto muy interesante, flexible y atractivo, ya que ofrece al cliente la posibilidad de obtener dinero rápido y de elegir cómo y cuánto devolverá su deuda pendiente, las tarjetas revolving entrañan una serie de riesgos que conviene conocer antes de empezar a usarlas.

Uno de ellos, y el principal, es que el crédito de los clientes se recalcula cada mes. ¿Qué quiere decir esto? Muy sencillo: que la deuda pendiente disminuye con los pagos de las cuotas, pero aumenta, junto con los intereses, las comisiones y gastos asociados, con el uso que se le da a la tarjeta (con los pagos, reintegros o transferencias, por ejemplo).

Esta particularidad puede tener graves consecuencias en nuestra economía. Por un lado, si el cliente elige abonar cuotas mensuales muy reducidas, la amortización de la deuda se hará a largo plazo, lo que implica que, a la larga, pagará más intereses.

Por otro, al renovarse la deuda mensualmente, no se puede emitir un cuadro de amortización, como sí ocurre, por ejemplo, con los préstamos, por lo que el cliente no podrá conocer con exactitud cuántos y cómo son los pagos que debe realizar para liquidar su deuda. 

Además de este inconveniente, las tarjetas revolving se caracterizan por aplicar unos tipos de interés que suelen ser mucho más altos que los de los créditos de consumo y que, al no haber un plazo fijo de devolución de la deuda, pueden alargarse y generarse durante más tiempo.

Asimismo, debido a su método de reembolso, al empezar a pagar las cuotas los clientes pagarán un porcentaje mayor de intereses que de capital pendiente. Esta situación, no obstante, se revertirá con el paso del tiempo. 

Aspectos a tener en cuenta antes de contratar una tarjeta revolving: las obligaciones de los bancos y los derechos los usuarios

Debido a los riesgos que entrañan este tipo de plásticos, el Banco de España exige diligencia y transparencia a todas las entidades que las ofrecen. Esto se traduce en las siguientes obligaciones: 

    Los bancos deben dar a sus usuarios un detalle pormenorizado de las operaciones que hayan realizado en el que se incluyan datos de referencia, fechas de cargo y valoración, tipos aplicados, comisiones y gastos repercutidos. Esta información debe reflejar el importe de la deuda pendiente con la máxima claridad posible.

    Si la amortización de la deuda se va a realizar a largo plazo, los bancos y entidades bancarias están obligadas a facilitar de manera periódica, ya sea mensual o trimestralmente, información sobre el plazo de amortización previsto, el importe de la cuota mensual que permitiría liquidar la deuda en un año y sobre escenarios ejemplificativos relacionados con el posible ahorro que podría conseguirse en caso de aumentar el importe del pago mensual.

    Siempre que un cliente solicite información sobre los pagos que haya realizado y la deuda pendiente, el banco deberá facilitarle un detalle lo más completo posible

    Siempre que un cliente pida información sobre el tiempo que tardará en devolver la deuda, el banco deberá facilitarle algún medio para que pueda conocer el tiempo aproximado para amortizarla.

    Cuando un cliente pida información sobre el importe que le queda por pagar para liquidar la deuda, el banco deberá informarle teniendo en cuenta tanto los recibos como las cuentas devengadas que tenga pendientes. 

    En caso de que se produzca una ampliación en el límite del crédito de la tarjeta revolving, el banco tiene la obligación de avisar al usuario, informándole de la nueva cuota que tendría que pagar y del importe de su deuda acumulada hasta el momento. El cliente, a su vez, podrá estudiar y valorar si quiere continuar con su tarjeta. 

¿Cómo usar las tarjetas revolving de forma responsable? Recomendaciones para no ahogarte en intereses

Las tarjetas revolving, pese a todos sus riesgos, siguen siendo un producto llamativo que puede resultar útil para algunos usuarios, sobre todo si necesitan conseguir dinero de manera rápida y sencilla o quieren disfrutar de un método de devolución flexible. 

Para evitar problemas de sobreendeudamiento, no obstante, es necesario actuar con precaución, siendo conscientes de nuestras limitaciones financieras y de la naturaleza del producto. 

Las tarjetas revolving son un producto diseñado para financiar compras puntuales de grandes importes, por lo que no debemos contratarlas pensando en hacer un uso diario de ellas. Antes de adquirir un producto con estos plásticos, debemos estudiar si merece la pena fraccionar el pago o si, por el contrario, podríamos asumirlo tirando de nuestros ahorros. 

Aunque a nadie le guste pagar de golpe grandes cantidades es importante que tengamos en cuenta que el fraccionamiento de una compra implica la aplicación de una serie de intereses que encarecerá, a la larga, el producto. Un electrodoméstico puede valer, por ejemplo, unos 500 euros, pero si decidimos pagarlo a plazos, este importe ascenderá

Además, debemos tener en cuenta nuestra propia solvencia económica: si no podemos pagar una cantidad concreta sin poner en peligro nuestras finanzas y creemos que fraccionando su pago podremos asumirlo con mayor facilidad, corremos el riesgo de vernos en una situación de sobreendeudamiento, ya que tendremos que abonar no solo la parte del capital correspondiente, sino también los intereses, comisiones y posibles gastos asociados. 

De igual manera, si estamos pensando en utilizar nuestra tarjeta revolving para financiar una compra muy elevada, superior a los 1.000 euros, es mejor que recurramos a otros métodos de financiación que nos ofrecerán intereses más bajos, como pueden ser los préstamos personales o los propios anticipos de nómina

Si aún teniendo en cuenta estos aspectos decidimos contratar una tarjeta revolving y utilizarla para financiar nuestras adquisiciones, estas recomendaciones pueden ayudarte a reducir riesgos: 

    Controla tus gastos: a pesar de que las entidades financieras están obligadas a proporcionar información sobre las operaciones que los clientes hayan realizado, el importe pendiente de tu deuda y el plazo de amortización pendiente, es conveniente que los usuarios también lleven un control de sus compras para evitar posibles problemas. 

    No uses cuotas muy bajas: a pesar de que pueda ser tentador, alargar al máximo el tiempo de devolución de una deuda es, en realidad, contraproducente, ya que cuanto más se tarde en abonar el importe pendiente, más intereses habrá que pagar. Por eso, es recomendable que, siempre que se pueda, se elijan plazos de amortización cortos: así se evitará que nuestra deuda se encarezca.

    Estudia cómo reembolsar el crédito de cada una de tus compras: antes de realizar cualquier tipo de operación con la tarjeta revolving, es recomendable que los clientes hagan varias simulaciones con distintos métodos de reembolso para elegir la que mejor se ajuste a sus necesidades. Para ello, el Banco de España dispone de un simulador con el que pueden hacerse una idea aproximada de la amortización de su deuda pendiente. 

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué son las tarjetas revolving

Las tarjetas revolving son tarjetas de crédito que permiten aplazar y fraccionar el pago de las compras ya realizadas y que utilizan un particular sistema de devolución por cuotas en el que el cliente puede decidir cómo quiere pagar su deuda pendiente, ya sea abonando mensualmente un porcentaje del dinero prestado o una cantidad monetaria fija. 

La deuda pendiente de una tarjeta revolving puede devolverse de dos formas:

  • Pagando un porcentaje: con este método, el cliente abona un tanto por ciento de la deuda mes a mes, que debe estar incluido entre los mínimos y máximos que marca la entidad.

  • Pagando una cantidad fija: con este método, el cliente paga una cantidad de dinero fija todos los meses, independientemente del importe pendiente de devolver.

Generalmente, los intereses de las tarjetas revolving suelen ser mucho más altos que los de los créditos de consumo. Además, debido a su método de reembolso, al empezar a pagar las cuotas los clientes pagarán un porcentaje mayor de intereses que de capital pendiente, aunque esta situación se revertirá con el paso del tiempo.

El principal riesgo de las tarjetas revolving es que el límite de crédito se recalcula cada mes. Esto implica que la deuda pendiente disminuye con los pagos de las cuotas, pero aumenta, junto con los intereses, las comisiones y gastos asociados, con el uso que se le da a la tarjeta (con los pagos, reintegros o transferencias, por ejemplo).

Como consecuencia, si un cliente decide abonar cuotas mensuales muy reducidas, la amortización de la deuda se hará a largo plazo, lo que implica que, a la larga, pagará más intereses. Además, al renovarse la deuda mensualmente, no se puede emitir un cuadro de amortización, por lo que el cliente no podrá conocer con exactitud cuántos y cómo son los pagos que debe realizar para liquidar su deuda. 

Para evitar posibles problemas de sobreendeudamiento con las tarjetas revolving, es recomendable que los usuarios elijan plazos de amortización cortos, que lleven un control de sus gastos y que estudien cómo reembolsar el crédito de cada una de sus compras. Además, es importante que limiten su uso a compras puntuales y que tengan en cuenta su propia solvencia económica antes de financiar sus adquisiciones.