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¿Qué son las tarjetas virtuales y cómo funcionan?

Las tarjetas virtuales son aquellas que carecen de soporte físico y que están diseñadas para realizar compras por internet. En este artículo, te contamos en qué consisten.

¿Qué son las tarjetas virtuales y cómo funcionan?

1/4/2022

¿Has oído hablar alguna vez de las tarjetas virtuales? Aunque las compras por internet están cada vez más presentes en nuestro día a día, todavía hay personas que miran con suspicacia al comercio online por el riesgo que supone compartir sus datos personales y bancarios en estos entornos digitales. 

Para aumentar la seguridad en estas operaciones y reducir la probabilidad de que se produzca algún tipo de fraude, los bancos y entidades financieras han creado distintas alternativas de pago que permiten completar estas operaciones sin poner en riesgo nuestra cuenta bancaria.

Una de ellas son las tarjetas virtuales, un tipo de tarjeta diseñado exclusivamente para comprar por internet. En este artículo, te contamos qué son exactamente estas tarjetas virtuales y cuáles son sus ventajas. 

¿Qué son las tarjetas virtuales?

Las tarjetas virtuales son aquellas que carecen de soporte físico. Este método de pago está diseñado para realizar compras por internet y tiene un funcionamiento muy semejante al de las tarjetas tradicionales, por lo que recogen los mismos datos que estos plásticos. Es decir: cuentan con un número identificador, una fecha de caducidad, un código PIN y un código de seguridad CVV.

A diferencia de las tarjetas tradicionales, que incluyen esta información en su soporte físico, los datos de las tarjetas virtuales solo se pueden consultar a través de la página web o de la aplicación móvil de la entidad emisora, lo que reduce los gastos y elimina el riesgo de pérdida o robo. 

Las tarjetas virtuales son, generalmente, de prepago, por lo que carecen de un saldo propio y deben recargarse periódicamente para poder usarse, ya sea a través de un ingreso en efectivo en una oficina o de una transferencia u operación realizada a través de la web o aplicación móvil del banco.

Además, no suelen estar vinculadas directamente a una cuenta bancaria ni a otras tarjetas del titular, por lo que ofrecen un extra de seguridad a sus usuarios al no involucrar estos datos en sus operaciones. 

¿Cómo funcionan las tarjetas virtuales? 

Las tarjetas virtuales tienen un funcionamiento semejante al de otras tarjetas prepago, con la salvedad de que su uso suele limitarse a las compras por internet. 

Al no tener saldo propio, los usuarios deben ingresar dinero en ellas de manera periódica para poder utilizarlas, siempre dentro de los límites establecidos por el plástico. 

Normalmente, estas tarjetas se cargan con el importe exacto que vamos a necesitar en nuestras compras. Es decir: si yo quiero adquirir un teléfono de, por ejemplo, 230 euros, solo ingresaría esos 230 euros, y esa cantidad sería el máximo que podría utilizar en mi operación: ni un euro más. 

Para recargar estas tarjetas, los titulares pueden realizar ingresos de manera presencial en las sucursales bancarias o traspasar el efectivo a través de la aplicación móvil de su banco, de su página web o vía telefónica. 

Una vez hayan introducido el dinero que quieren gastar, las operaciones se realizarán igual que con cualquier otra tarjeta de crédito y débito. Solo tendrán que acceder a la página web en la que van a realizar la adquisición y aportar la información exigida, es decir, el número de tarjeta, la fecha de caducidad, el código PIN y el código de seguridad CVV, así como los datos de facturación. 

¿Cuáles son las ventajas de las tarjetas virtuales?

Las tarjetas virtuales ofrecen varias ventajas frente a los plásticos tradicionales. Una de ellas es la seguridad, que es mayor que la de las tarjetas convencionales. Al no tener soporte físico, las posibilidades de que la tarjeta se extravíe o acabe en malas manos son muy reducidas, por no decir inexistentes, por lo que no debemos preocuparnos excesivamente por los posibles robos y pérdidas. 

Además, como no están vinculadas directamente a ninguna cuenta bancaria o tarjeta física que hayamos contratado previamente, se reduce el riesgo de que puedan robarnos o acceder a nuestros datos bancarios al realizar compras por internet. 

Las tarjetas virtuales carecen de saldo propio: para utilizarlas, es necesario ingresar el importe que vamos a querer utilizar en la compra, y esta cantidad será el límite que podremos gastar en nuestra operación.

Estos plásticos cuentan, a su vez, con un límite máximo de saldo, es decir, una cantidad a partir de la que no se puede ingresar más dinero. Como consecuencia, este método de pago permite que sus titulares tengan un mejor control sobre sus gastos y finanzas, lo que puede ayudar a mejorar su salud financiera. 

Los gastos de emisión y mantenimiento de las tarjetas virtuales suelen ser, por lo general, inexistentes o, como mínimo, más reducidos que el de las tarjetas. 

Este método de pago no suele aplicar comisiones cuando se recarga y, normalmente, permite hacer pagos y retirar efectivo en el extranjero sin que se le aplique comisiones por el cambio de divisa. Es decir: además de ser un método seguro, es también un método de pago económico.

  • Eliminan la posibilidad de robo o extravío, ya que carecen de soporte físico. 

  • No están vinculadas directamente a una cuenta bancaria o tarjeta de crédito o débito, por lo que no comprometen la información financiera de los usuarios al realizar operaciones en internet. 

  • Permiten controlar mejor los gastos, ya que para usarlas es necesario recargarlas. Además, tienen un límite. 

  • Los gastos de emisión y mantenimiento son inexistentes o reducidos.

  • No suelen aplicar comisiones por los recargos

  • Permiten hacer pagos y retirar efectivo en el extranjero sin que se les aplique comisiones por el cambio de divisa. 

¿Qué bancos ofrecen tarjetas virtuales? 

Actualmente, existen diversos bancos y entidades financieras que ofrecen tarjetas virtuales a sus clientes. Por ello, a la hora de elegir, es conveniente que consultemos las condiciones que nos ofrece cada compañía para encontrar la que más se ajuste a nuestros intereses y capacidades.

Dentro de la oferta de tarjetas virtuales que podemos encontrar en el mercado, estas son algunas de las más destacadas:

  • Tarjeta virtual BBVA: esta tarjeta tienen un límite máximo de 600 euros y carece de comisión de mantenimiento o emisión. 

  • Cybertarjeta Caixabank: esta tarjeta está diseñada exclusivamente para las compras en internet y puede recargarse tantas veces como el usuario quiera. Carece de comisión de mantenimiento, pero aplica una comisión de recarga del 1,5%.

  • Tarjeta Virtual eCash del Banco Santander: esta tarjeta permite hacer recargos de un mínimo de 6 euros y un máximo de 1.600. Gratuita en el primer año, una vez transcurrido este tiempo los usuarios tendrán que realizar al menos tres operaciones anuales para que no se les cobre una comisión de mantenimiento. De no cumplir este requisito, se les aplicará una comisión de nueve euros.

  • Tarjeta Prepago Ecommerce de Openbank: esta tarjeta permite hacer recargos hasta un máximo de 3.000 euros y carece de comisiones de mantenimiento, emisión o cambio de divisa. 

Además de estas tarjetas, las entidades bancarias también ofrecen a sus clientes la posibilidad de crear versiones digitales de sus tarjetas físicas para realizar compras por internet sin revelar los datos de la tarjeta real. 

Este proceso puede realizarse a través de la aplicación móvil del banco, en el apartado “Tarjetas”. Allí, los usuarios deberán seleccionar la tarjeta física de la que quieren crear una versión digital, establecer un límite máximo diario que podrán utilizar en sus compras digitales y una fecha de caducidad. Una vez hayan completado el proceso, podrán realizar sus operaciones con esta versión con total comodidad y sin tener que llevar el plástico encima.

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre qué son las tarjetas virtuales y cómo funcionan

Las tarjetas virtuales son aquellas que carecen de soporte físico y que están diseñadas para realizar compras por internet.

Las tarjetas virtuales son, por lo general, de prepago, por lo que carecen de saldo propio y deben recargarse periódicamente.

No, las tarjetas virtuales no están vinculadas directamente a una cuenta bancaria o tarjeta física.

Las tarjetas virtuales se pueden recargar realizando ingresos de manera presencial en las sucursales bancarias o traspasando el efectivo a través de la aplicación móvil del banco, de su página web o vía telefónica. 

Sí. Al no tener un soporte físico y no estar vinculadas directamente a una cuenta bancaria o tarjeta física, las tarjetas ofrecen una gran seguridad, ya que no comprometen la información financiera de los usuarios y elimina el riesgo de robo o pérdida.

Por norma general, las tarjetas virtuales no tienen comisión de mantenimiento o emisión, aunque puede darse el caso de que se apliquen. No obstante, el coste de estas comisiones suele ser más reducido que el de las tarjetas tradicionales.

Las tarjetas virtuales ofrecen las siguientes ventajas:

  • Eliminan la posibilidad de robo o extravío, ya que carecen de soporte físico. 

  • No están vinculadas directamente a una cuenta bancaria o tarjeta de crédito o débito, por lo que no comprometen la información financiera de los usuarios al realizar operaciones en internet. 

  • Permiten controlar mejor los gastos, ya que para usarlas es necesario recargarlas. Además, tienen un límite. 

  • Los gastos de emisión y mantenimiento son inexistentes o reducidos.

  • No suelen aplicar comisiones por los recargos. 

  • Permiten hacer pagos y retirar efectivo en el extranjero sin que se les aplique comisiones por el cambio de divisa. 

Sí. Por norma general, las tarjetas virtuales tienen un límite de saldo, a partir del cual no se puede introducir más dinero en ellas.

Actualmente, hay varios bancos y entidades financieras que ofrecen tarjetas virtuales. Algunas de las más destacadas son las siguientes:

  • Tarjeta virtual BBVA.

  • Cybertarjeta Caixabank.

  • Tarjeta Virtual eCash del Banco Santander.

  • Tarjeta Prepago Ecommerce de Openbank.

Sí. Además de poder contratar tarjetas virtuales, actualmente también es posible crear versiones digitales de nuestras tarjetas físicas a través de la app o web de nuestra entidad bancaria para realizar nuestras compras por internet sin revelar los datos de la tarjeta real.

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