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¿Qué tipos de IVA hay y a qué productos se aplican?

El IVA es un impuesto de tipo indirecto que grava el consumo de bienes y servicios. En este artículo, te contamos cuántos tipos hay y a qué productos se aplican.

¿Qué tipos de IVA hay y a qué productos se aplican?

18/8/2022

Seguro que sabes qué es el IVA, pero ¿sabes cuántos tipos de IVA hay? Por norma general, cada vez que compramos un producto o consumimos un servicio debemos pagar el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), un impuesto indirecto que grava el consumo de bienes y servicios otorgados por los empresarios y profesionales tanto en el territorio nacional como en el extranjero. 

Si nos fijamos en las facturas que obtenemos después de hacer una compra, podremos ver cómo debajo del desglose de precios de los productos que hemos adquirido aparece un pequeño apartado en el que se recoge el IVA que se nos ha aplicado por la operación. 

Este suele ser, por norma general, del 21% y lo habitual es que se aplique sobre todos los productos. Sin embargo, en algunos casos este porcentaje se reduce a cifras mucho más bajas o, directamente, ni aparece. En este artículo, te contamos qué es el IVA exactamente, cuántos tipos hay y a que productos se aplican.

¿Qué es el IVA?

El IVA o Impuesto sobre el Valor Añadido es un tributo de tipo indirecto que grava el consumo de bienes y servicios. Este impuesto se aplica como un porcentaje que se suma al precio de cada uno de los artículos o servicios que se adquieren y se cobra en el mismo momento en el que tiene lugar la transacción comercial. 

Las empresas, no obstante, no se quedan con este porcentaje, sino que cada tres meses deben ingresar a la Agencia Tributaria la diferencia entre el impuesto que hayan cobrado a sus clientes y el impuesto que hayan tenido que abonar para pagar los gastos necesarios para desarrollar sus actividad económica. Es decir: es Hacienda quien, en última instancia, percibe este tributo. 

A diferencia de otros impuestos como el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas), que se aplican de forma directa sobre la renta de los contribuyentes, el IVA no tiene en cuenta las circunstancias personales de los consumidores, por lo que es el mismo para todos y cada uno de ellos. O sea: si dos personas compran el mismo producto o servicio, pagarán el mismo IVA aun cuando su situación económica sea diametralmente opuesta. 

El IVA es un tributo que está presente en todos los países miembros de la Unión Europea, donde se encuentra armonizado. Aun así, y pese a que el impuesto está sujeto a la normativa supranacional europea, su aplicación puede cambiar en cada país, ya que la Unión concede a sus miembros cierta libertad de movimiento en el ámbito fiscal.

Como consecuencia, dentro de la UE podemos encontrar países con un IVA más alto y otros, con uno más reducido. 

En España, el IVA entró en vigor el 1 de enero de 1986, cuando el país ingresó en la Comunidad Económica Europea (CEE), y sustituyó al antiguo impuesto indirecto de nuestro sistema tributario: el Impuesto General sobre el Tráfico de Empresas (ITE), un tributo que comenzó a aplicarse en 1964 y que gravaba las ventas, obras, servicios, exportaciones, importaciones y explotaciones mercantiles, agrarias, ganaderas o mixtas.

Desde entonces, se ha convertido en el impuesto indirecto más importante y en uno de los que tiene mayor poder recaudatorio del sistema tributario.  

¿Qué tipos de IVA existen?

Para no dificultar el acceso a artículos que resultan de primera necesidad, la normativa sobre el IVA recoge distintos tipos impositivos que se aplican dependiendo de la naturaleza del producto o servicio que se vaya a adquirir, siendo más reducido para los artículos básicos y más elevado para los que no son esenciales. 

En un primer momento, cuando el IVA comenzó a aplicarse en España, lo hizo con unos tipos impositivos menores que los del resto del territorio europeo y con tres modalidades: el IVA general, que aplicaba un porcentaje del 12%, el IVA reducido, que aplicaba un porcentaje del 6%, y el IVA para artículos de lujo, que aplicaba un porcentaje del 33%.

Este tributo estuvo durante estos primeros años regulado por la ley 30/1985, que apareció publicada en el BOE el 2 de agosto de ese mismo año. Sin embargo, en la década de los 90 la normativa cambió y el impuesto pasó a estar regulado por la ley 37/1992, que entró en vigor el 28 de diciembre de 1992 con su publicación en el BOE. 

Esta nueva normativa, que es la que actualmente, con sus modificaciones, sigue regulando el impuesto, eliminó el IVA sobre los artículos de lujo e incluyó un IVA superreducido del 3% para los productos de primera necesidad

Durante la década de los 90, además de cambiar su legislación, el IVA comenzó a experimentar subidas. Antes de la entrada en vigor de la norma 37/1992, el IVA general pasó del 12% inicial a un 15%. Posteriormente, en 1995, los tres tipos de IVA aumentaron: el general pasó a ser del 17%; el reducido, del 7%; y el superreducido, del 4%. 

Los incrementos más sonoros, no obstante, llegaron ya en la década de los 2000. El primero se efectuó en 2010, cuando se aumentó el IVA general al 18% y el reducido al 8%. El segundo, por su parte, llegó en 2012, y subió el IVA general al 21% y el reducido al 10%.

Los porcentajes que actualmente se aplican son, precisamente, los de esta segunda subida: un 21% para el IVA general, un 10% para el IVA reducido y un 4% para el IVA superreducido, que permanece invariable desde su incremento en 1995

  • IVA general: 21%.

  • IVA reducido: 10%.

  • IVA superreducido: 4%.

Estos tipos impositivos nos sitúan en una posición semejante a la de países como Bélgica, Letonia, Lituania, los Países Bajos o la República Checa, donde el IVA general también es del 21%. Por el contrario, nos posiciona por encima de países como Luxemburgo, Austria, Alemania o Francia, donde el IVA es más reducido, y por debajo de países como Hungría, Suecia o Croacia, donde el IVA es más alto. 

¿A qué productos se aplican los distintos tipos de IVA?

Dependiendo del artículo o servicio que queramos adquirir, se nos aplicará un tipo de IVA distinto.

El IVA general, tal y como su propio nombre indica, es el que se aplica a la gran mayoría de productos, ya que afecta a todos y cada uno de los artículos y servicios no incluidos en el IVA reducido o superreducido. 

En este apartado, se encuentran la ropa y el calzado, el mobiliario, los automóviles de primera o segunda mano, el tabaco, las bebidas alcohólica y los servicios relacionados con la estética, como la depilación, maquillaje o pedicura, así como los carburantes y los bienes de comunicación y telefonía como los ordenadores, los móviles y las tarifas de internet y teléfono, entre muchos otros. 

El IVA reducido se aplica a los productos y servicios que, si bien no son de primera necesidad, sí merecen un tipo impositivo más reducido que los incluidos en el IVA general

En este apartado se incluyen los productos necesarios para la nutrición humana y animal, los bienes utilizados en actividades agrícolas, forasteras y ganaderas, las gafas graduadas y lentillas, las viviendas, garajes y anexos, los servicios y productos del sector de la hostelería y la restauración, los servicios de transportes de viajeros, las entradas de espectáculos y eventos culturales, los servicios de recogida de residuos y limpieza de las vías públicas, y los productos de farmacia y higiene femenina, entre otros.

El IVA superreducido, finalmente, es aquel que se aplica exclusivamente sobre los productos que se consideran de primera necesidad. 

En este apartado se incluyen los alimentos esenciales, como el pan, las frutas, las verduras o los huevos, los medicamentos de uso humano, los libros, revistas y periódicos, los vehículos para personas con movilidad reducida, las viviendas de protección oficial de régimen especial o de promoción pública, los servicios de reparación de vehículos para personas con movilidad reducida, los arrendamientos con opción de compra de las viviendas de protección oficial y los servicios de teleasistencia, entre otros. 

Además de esta clasificación, en nuestro país hay productos y servicios sobre los que no se aplica ningún tipo de IVA, como la enseñanza en centros públicos, la asistencia médica, los servicios de seguros o los sellos de correos, entre otros.