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Herencias sin testamento: ¿quién hereda cuando no hay testamento?

El IVA es un impuesto de tipo indirecto que grava el consumo de bienes y servicios. En este artículo, te contamos cuántos tipos hay y a qué productos se aplican.

Herencias sin testamento: ¿quién hereda cuando no hay testamento?

22/8/2022

Antes de morir, es recomendable que todos dejemos por escrito cuáles son nuestras últimas voluntades y cómo queremos que se repartan nuestros bienes y posesiones entre nuestros herederos.  

Según los datos del último informe del Consejo General de Notariado, que recoge información sobre 2021, el pasado año se redactaron en nuestro país un total de 723.642 testamentos, lo que supuso un aumento del 14,6% con respecto a 2020, año en el que se escribieron 631.236 documentos. 

La cifra alcanzada en 2021 representa el mayor aumento interanual en la serie de testamentos desde que comenzó a registrarse en 2007, y constituye el número más elevado de los registros, que han tenido una evolución irregular desde su comienzo. 

Detrás de los registros de 2021 se pueden identificar varios motivos relacionados con el estallido de la pandemia del coronavirus, como el aumento de la mortalidad o el miedo a un fallecimiento repentino, así como la propia incertidumbre respecto al futuro.

Sin embargo, y a pesar de este notable incremento alcanzado el pasado año, todavía hay herencias que deben resolverse sin que haya un testamento por escrito, ya sea porque el difunto falleció de manera inesperada o porque no llegó a completarlo en vida. 

En estos casos, es habitual que los familiares del difunto se pregunten qué ocurrirá con sus bienes y si tendrán derecho a percibir parte de sus posesiones. En este artículo, te contamos quién hereda cuando no hay testamento y cómo se debe proceder en estas situaciones. 

La repartición de la herencia

Se conoce como herencia al conjunto de bienes, obligaciones y derechos que una persona recibe de un fallecido tras su muerte. Esta masa patrimonial se divide en tres partes iguales: la legítima, la mejora y la de libre disposición, que limitan la capacidad de decisión del difunto a la hora de legar sus propiedades. 

  • La legítima: es la parte de los bienes que la ley reserva a los herederos forzosos del fallecido, que no puede disponer libremente de ella. 

  • La mejora: es la parte de los bienes que el fallecido puede utilizar libremente para mejorar la herencia de sus herederos forzosos. La mejora no tiene por qué repartirse de manera equitativa, por lo que el testador podrá decidir si quiere favorecer a unos descendientes sobre otros. 

  • La libre disposición: es la parte de los bienes que el fallecido puede legar con completa libertad a quien considere, ya sea un familiar o no. 

Siempre que haya herederos forzosos, la herencia se dividirá en estos tres tercios, lo que implica que el testador solo podrá disponer libremente de una porción de sus bienes y posesiones. Estos herederos forzosos aparecen recogidos en el artículo 807 del Código Civil, y son los siguientes: 

  • Los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes. 

  • En caso de que el fallecido no tenga descendientes, los herederos forzosos pasarán a ser los padres y ascendientes. 

  • El cónyuge viudo, que recibirá derechos de usufructo en lugar de los bienes.

Cada uno de los herederos forzosos de un fallecido tiene derecho a percibir un porcentaje del caudal hereditario, aunque esta proporción variará en función del vínculo sanguíneo que tuviera con el difunto.

Además, dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que resida, podrá recibir una parte mayor o menor, ya que en Cataluña, Navarra, Aragón, las Islas Baleares, Galicia y el País Vasco hay diferencias con respecto a la norma regional

Hijos y descendientes

Por norma general, en estos casos se tendrá derecho a las dos terceras partes de la herencia correspondientes a la legítima y la mejora. El testador, no obstante, podrá decidir cómo reparte la mejora, pudiendo hacer uso de ella para beneficiar a uno o varios de sus herederos.

Si hace uso de la totalidad de la mejora para beneficiar a unos herederos concretos, los demás descendientes recibirán solo su parte correspondiente a la legítima.

Si hace uso de una porción de la mejora para favorecer a unos herederos concretos, la porción restante se repartirá entre los otros descendientes y se sumará a su parte de la legítima.

Si el testador no hace uso de la mejora para beneficiar a ninguno de sus herederos, esta parte de la herencia se repartirá equitativamente entre todos. 

Padres y ascendientes

Los padres y ascendientes serán considerados herederos forzosos cuando no haya descendientes y tendrán derecho a la mitad del haber hereditario de los hijos y descendientes, salvo en los casos en los que el fallecido haya dejado un cónyuge viudo, ya que en estos supuestos les corresponderá un tercio de la herencia.

La legítima entre ambos padres se dividirá de forma equitativa. Si uno de los dos hubiese fallecido, no obstante, esta recaerá en su totalidad sobre el progenitor superviviente.

En caso de que el testador no deje padre o madre pero sí ascendientes de igual grado de las líneas paterna y materna, la herencia se dividirá por la mitad entre ambas partes. Si fuesen de grado diferente, no obstante, la herencia le corresponderá por completo a los ascendientes más próximos de una u otra línea.

Cónyuge

El cónyuge viudo del fallecido tendrá derecho a percibir parte de la herencia independientemente de si existen descendientes o ascendientes, aunque recibirán derechos de usufructo en lugar de bienes.

La porción que les corresponde, además, dependerá de los descendientes o ascendientes que tenga el difunto.

En caso de que el fallecido tuviera descendientes, el cónyuge tendrá derecho al usufructo vitalicio de un tercio de mejora.

Si no tuviera descendientes pero sí ascendientes, le corresponderá un usufructo de la mitad de la herencia. En caso de que no hubiera ascendientes o descendientes, tendrá derecho al usufructo de dos tercios de la herencia. 

¿Cómo se reparte una herencia sin testamento?

Los herederos forzosos aparecen siempre que haya testamento junto aquellos elegidos por el testador. Pero ¿qué ocurre cuando el fallecido no ha dejado por escrito sus últimas voluntades? En estos casos, se debe llevar a cabo un proceso de abintestato, un procedimiento judicial regulado por el Código Civil en el que la ley reparte las posesiones del difunto. 

El proceso de abintestato deberán iniciarlo aquellas personas que crean que tienen derecho a una porción de la herencia del fallecido, que deberán dirigirse a un notario para que realice un acta de notoriedad que designe cuáles son los herederos del difunto. 

El notario dispondrá de 20 días para realizar este acta, en la que se determinará quiénes son los herederos abintestato del difunto, si existen. Es decir: aquellos que, aun sin existir un testamento, tienen derecho a heredar. 

Estos herederos aparecen definidos por ley en el artículo 913 del Código Civil, en el que se establece que, cuando no haya testamento, la herencia recaerá sobre los familiares del difunto, su cónyuge viudo o, en su defecto, el Estado

El reparto de bienes, en estos casos, se realizará de manera equitativa entre los herederos de la misma línea sucesoria, habiendo una preferencia por la proximidad del grado sanguíneo. Así, el orden sucesorio cuando no haya testamento será el siguiente:

  1. Hijos y descendientes. Estos serán los primeros en heredar, y percibirán la herencia en partes iguales. En estos casos, los hijos adoptivos tendrán los mismos derechos que los hijos biológicos, así como aquellos que hayan nacido fuera del matrimonio. Si el fallecido dejase un cónyuge viudo, este también heredará, aunque en derechos de usufructo. 

  2. Ascendientes. Si el difunto no tiene hijos o descendientes, pasarán a heredar sus ascendientes en línea recta, es decir, sus padres o, en caso de que no hubiera, sus abuelos. Si el fallecido dejase un cónyuge viudo, este también heredará, aunque en derechos de usufructo. 

  3. El cónyuge viudo. La pareja del fallecido tiene siempre derecho a la herencia, independientemente de si hay ascendientes o descendientes. En caso de que no los hubiera, no obstante, la cuantía de su herencia aumentará.

  4. Parientes colaterales. Si el difunto no tuviera descendientes, ascendientes o cónyuge, la herencia pasaría a sus parientes colaterales. En estos casos, tendrán preferencia los hermanos, que recibirán la herencia a partes iguales, aunque podrán ser herederos abintestatos todos los familiares hasta el cuarto grado de parentesco

Si el acta notarial concluye que no hay ninguna persona que tenga derecho a heredar, los bienes y posesiones del fallecido pasarán al Estado. En estos casos, la Administración deberá realizar su declaración de heredero abintestato, en la que tendrá que dejar constancia de que no existen otros herederos. 

Pasos para tramitar una herencia sin testamento

Cuando una persona no ha dejado testamento, sus familiares pueden iniciar el proceso de abintestato para que se determine quiénes son los herederos y se repartan los bienes del difunto. 

Para ello, lo primero que deben hacer es asegurarse de que, efectivamente, no existe ningún documento válido que reparta la herencia del difunto, para lo que deberán acudir al Registro General de Actos Última Voluntad. Una vez lo hayan comprobado, podrán proceder con la tramitación del procedimiento de abintestato. 

En este proceso, los interesados deberán reunir la siguiente documentación

  • El certificado de defunción del difunto.

  • El DNI del fallecido.

  • El certificado de actos de últimas voluntades, que acreditará que no se ha redactado ningún testamento.

  • El certificado de nacimiento de sus hijos y de los parientes con derecho a heredar.

  • El certificado de matrimonio del fallecido.  

Una vez hayan reunido todos los documentos, deberán dirigirse a una notaría para solicitar un acta de notoriedad. En este proceso, además, tendrán que conseguir dos testigos que conozcan a la familia y puedan aseverar las relaciones familiares para que comparezcan ante notario

El notario dispondrá de 20 días para finalizar el acta, tras lo cual comenzará su protocolización y declarará quién tiene derecho a la herencia del difunto.

  • Comprobar en el Registro General de Actos Última Voluntad que no hay testamento

  • Conseguir documentación sobre el difunto, sus familiares y su pareja.

  • Acudir al notario y pedir un acta de notoriedad.

  • Conseguir dos testigos que conozcan a la familia y puedan aseverar las relaciones entre los solicitantes y el difunto para que comparezcan ante notario.

Al igual que ocurre con las herencias con testamento, cuando se acepta una herencia no solo se aceptan los bienes del fallecido, sino también sus deudas. Además, también deberán pagar los impuestos correspondientes, por lo que los sucesores deberán estudiar si realmente les compensa aceptar la herencia del fallecido.  

PREGUNTAS FRECUENTES Y RESPUESTAS

Respuestas a las preguntas más habituales sobre quién hereda cuando no hay testamento

Se conoce como herencia al conjunto de bienes, obligaciones y derechos que una persona recibe de un fallecido tras su muerte.

Las herencias se dividen en tres partes iguales:

  • La legítima: es la parte de los bienes que la ley reserva a los herederos forzosos del fallecido, que no puede disponer libremente de ella. 

  • La mejora: es la parte de los bienes que el fallecido puede utilizar libremente para mejorar la herencia de sus herederos forzosos. La mejora no tiene por qué repartirse de manera equitativa, por lo que el testador podrá decidir si quiere favorecer a unos descendientes sobre otros. 

  • La libre disposición: es la parte de los bienes que el fallecido puede legar con completa libertad a quien considere, ya sea un familiar o no. 

Los herederos forzosos aparecen recogidos en el artículo 807 del Código Civil, y son los siguientes: 

  • Los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes. 

  • En caso de que el fallecido no tenga descendientes, los herederos forzosos pasarán a ser los padres y ascendientes. 

  • El cónyuge viudo, que recibirá derechos de usufructo en lugar de los bienes.

En los casos en los que el fallecido no haya dejado testamento, se debe iniciar un proceso de abintestato, un procedimiento judicial regulado por el Código Civil en el que la ley reparte las posesiones del difunto. O lo que es lo mismo: un procedimiento que designa quiénes son los herederos abintestato del difunto, es decir, aquellos con derecho a heredar aun cuando no hay testamento.

Los herederos abintestato, es decir, aquellos que aparecen cuando no hay testamento, están definidos por ley en el artículo 913 del Código Civil, que establece que en estos casos la herencia recaerá sobre los familiares del difunto, su cónyuge viudo o, en su defecto, el Estado. 

El orden sucesorio para recibir una herencia cuando no hay testamento aparece definido por ley de la siguiente manera:

  1. Hijos y descendientes.

  2. Padres y ascendientes.

  3. El cónyuge viudo. La pareja del fallecido tiene siempre derecho a la herencia, independientemente de si hay ascendientes o descendientes.

  4. Parientes colaterales. En estos casos, tendrán preferencia los hermanos, que recibirán la herencia a partes iguales, aunque podrán ser herederos abintestatos todos los familiares hasta el cuarto grado de parentesco.

Si el fallecido no ha dejado testamento y el acta notarial concluye que no hay ninguna persona que tenga derecho a heredar, los bienes y posesiones del fallecido pasarán al Estado.

El proceso de abintestato puede solicitarlo cabo cualquier persona que crea que tiene derecho a heredar. Para llevarlo a cabo, deberán seguir estos pasos:

  • Comprobar en el Registro General de Actos Última Voluntad que no hay testamento. 

  • Conseguir la documentación sobre el difunto, sus familiares y su pareja, incluido su DNI, certificado de defunción, certificado de actos de últimas voluntades, certificado de matrimonio y certificado de nacimiento de sus hijos y parientes con derecho a heredar.

  • Acudir al notario y pedir un acta de notoriedad.

  • Conseguir dos testigos que conozcan a la familia y puedan aseverar las relaciones entre los solicitantes y el difunto para que comparezcan ante notario.

El notario dispondrá de 20 días para finalizar el acta, tras lo cual comenzará su protocolización y declarará quién tiene derecho a la herencia del difunto.